Viacrucis en Iglesia San Agustín crece en Tampico: fe, actores y tradición que reúne a miles en Semana Santa

Participación masiva, testimonios y preparación espiritual marcan una de las representaciones más importantes del sur

Fieles se preparan para representación del Viacrusis | Sergio Sánchez
Tampico /

En la zona sur de Tamaulipas se realizan 33 viacrucis vivientes; tres de ellos son los más concurridos por los fieles católicos: Santiago Apóstol, en Altamira; San Francisco de Asís, en la colonia Las Conchitas de Ciudad Madero, y el de la parroquia San Agustín, en Infonavit-Cañada. Este último es uno de los que más ha crecido; además, días antes de la celebración mayor también realiza la representación con personajes infantiles.

El párroco Jesús Manuel Pérez Torres llegó hace nueve años a la parroquia San Agustín y, desde entonces, ha unido al pueblo a través de la oración.

El padre “Chucho”, como le conocen en la Iglesia, juntó a jóvenes y adultos para retomar el viacrucis viviente, una devoción fuerte en Semana Santa que se reza principalmente los viernes de Cuaresma.

“Es una devoción donde meditamos la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, dividida en 14 estaciones, pero se ha representado de forma viviente, actuando en esas estaciones”.
Párroco Jesús Manuel Pérez Torres, conocido entre la comunidad como el padre “Chucho”.

En San Agustín, la representación se ha popularizado al grado de que registra la participación de cerca de mil personas, entre actores, quienes acompañan el recorrido y quienes salen de sus casas para admirar y respetar el paso del viacrucis.

“El viacrucis se ha popularizado mucho, así como otras actividades. Me sorprende que en estos días hemos tenido mucha gente en todas las actividades; se puede decir que en todas las misas. Hubo confesiones con 10 sacerdotes y llegaron más de mil 100 personas. En el viacrucis hemos tenido de 800 a mil personas, con un recorrido de casi tres kilómetros en una hora”.

La Cuaresma es un tiempo de preparación de 40 días, explica el padre Chucho. Añade que los tiempos fuertes son: Domingo de Ramos, jueves, viernes y sábado, lo que se conoce como el triduo pascual, “donde celebramos la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Es una de las grandes enseñanzas en nuestra vida de fe, porque Dios nos enseña cuánto nos ama en su hijo Jesucristo, que dio la vida por todos nosotros”.

Recomienda a la grey católica que Semana Santa es un tiempo en el que debemos aprovechar las enseñanzas y el amor de Dios, que se manifiesta en la reflexión y la meditación de lo que hizo por todos nosotros y que muchas veces desaprovechamos. “Muchas veces estamos distraídos y ocupados en tantas cosas que no son lo que nos pide Dios. Semana Santa es para estar en las cosas de Dios. Estos días de descanso son precisamente para eso. Hay muchos católicos que están en todo menos en misa y andamos mal entonces”, concluyó.

Representar a Jesús en el viacrucis viviente no es una oportunidad social, sino una forma de vivir la espiritualidad desde la encarnación; es un gozo, una dicha y una responsabilidad para Julio César Martínez Flores, un joven de 24 años que experimentará muy de cerca, y por primera vez, la pasión y muerte de Jesucristo.

Julio César, estudiante de la carrera de Comunicación en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, vive frente a la parroquia San Agustín, ubicada en la colonia Infonavit-Cañada, en Tampico. Desde muy pequeño acudió a las clases de catecismo y después, a los 14 años, se integró al coro de la Iglesia junto a un grupo de jóvenes. Su fe fue creciendo hasta integrarse por un año y siete meses al curso introductorio para el sacerdocio en Ciudad Valles, además de estudiar un año de filosofía.

Julio César Martínez Flores, estudiante, interpertará a Jesús en Viacrucis

Hoy, la vida le ha brindado la oportunidad de ser el actor principal en la representación del viacrucis viviente que se realizará el próximo Viernes Santo a las 10:00 horas en la parroquia San Agustín, algo que para él es un acto de fe y de amor.

“Mi relación con la parroquia la tengo desde muy pequeño, yo vivo enfrente. Fui seminarista un año y siete meses en curso introductorio, en Ciudad Valles; tomé clases de filosofía en el Seminario de Tampico. Toda la vida he vivido frente a la parroquia; he estado como coordinador del grupo de jóvenes e integrante de los coros. Mi relación con el padre Chucho siempre ha sido muy buena. Él es quien me invita, me comenta que es una oportunidad muy grande para vivir la espiritualidad, pues le dije que sí”.

Julio se nota feliz, contento, pero sobre todo convencido de participar en el viacrucis. Su preparación para el día esperado ha sido de ayuno y oración. “Es vivir al estilo de Jesús. Me gustan mucho las ideas de vivir al modo de Jesús, de encarnar los sentimientos; coincidió porque me gusta mucho la cita bíblica de Gálatas 2:20, que es ‘ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí’, y cuando se me presenta esta oportunidad comprendo que no solamente es una oportunidad social, sino una forma de vivir la espiritualidad desde la encarnación; es un gozo, una dicha y, sobre todo, una oportunidad”.

El joven estudiante no solo se ha preparado con ayuno y oración; considera que la preparación física también es importante, por eso ha encontrado apoyo en amigos con quienes ha hecho ejercicio y recibido consejos. “Hago ejercicio de fuerza prácticamente todos los días; los ensayos del viacrucis me han servido mucho, sobre todo cuando cargo la cruz, que sí pesa algo (60 kilos aproximadamente). También me he preparado espiritualmente porque uno se reconoce pecador, se reconoce que jamás va a poder estar a la altura de Jesucristo; sin embargo, está la invitación de él de que seamos imitadores suyos. No somos perfectos, pero somos perfectibles”.

De su papel en la representación de la pasión y muerte, afirma que como cristiano siempre es un sueño encarnar a Cristo. “Cuando se me hizo la invitación… uno siempre tiene dudas, no por todo lo que involucra, los ensayos o mostrarte físicamente ante la gente. A través de este signo sensible que es el viacrucis, es como un tipo de sacramento para nosotros —que no lo es—, pero entiendo que nos acerca más a él; es decir, a través de las sensaciones físicas podemos entender que la fe es mirar hacia adelante y confiar en los que tienes a un lado”.

El consejo de Julio César es dejar de ver el viacrucis viviente como algo meramente cultural: “que se viva la fe desde el misterio de la encarnación, el misterio del triduo pascual; que recordemos que el viacrucis es un culmen, que no es el viernes nada más, sino que es la gloria de la resurrección”.

A pleno rayo del sol, Fernando Turrubiates, un obrero de 45 años de edad, pinta la cruz que se utilizará durante el viacrucis viviente de la parroquia San Agustín; sus trazos son perfectos, lo hace con esmero y dedicación, tal y como lo ha hecho desde hace 22 años en la representación de algunos personajes.

Viacrucis en Iglesia San Agustín crece en Tampico


La gente lo identifica por realizar un papel apegado a la realidad de Gestas, el ladrón malo crucificado, quien se burló de Jesús pidiéndole que se salvara a sí mismo.

“Tengo 22 años representando a Judas, Barrabás y Gestas. Los conozco muy bien, sobre todo a Gestas, que es un ladrón malo, villano, tirano. Barrabás también era tirano. Ellos pensaban que Jesús iba a llegar con lanzas, con guerra, y no; llegó con palabras de amor, de ternura, y de ahí mi gusto por las representaciones, para evangelizar a más gente por medio del viacrucis viviente”.

Reconoce que no está metido de lleno en la Iglesia, pero le gusta participar en el viacrucis; por ello se prepara mentalmente y estudia a los personajes: cómo pensaban, qué decían, cómo hablaban. Esto le ha traído sentimientos encontrados, pues “en ocasiones yo digo por qué le estoy hablando así. Y cuando me toca decirle esas palabras arriba de la cruz… reírme de él, los gestos, la risa burlona, de odio, pero por dentro te va consumiendo esa ternura. Me meto en mi papel, pero también me rompe el corazón por dentro. A veces me dan ganas de llorar, pero no queda más que aguantar, pues el villano es el villano”.

El papel que hace Fernando con la interpretación de Gestas le ha traído algunos disgustos con la gente por las burlas que hace a Jesús durante el viacrucis. “Hace tres años la gente se enojó conmigo; realmente me echaron agua fría en los pies, yo iba descalzo, entonces mis pies se engarruñaron; la gente me decía ‘maldito, por tu culpa’, y pues yo les decía ‘pero, señora, soy actor’. Aquí, o te quieren o te odian, pero sí, me he encontrado con gente que a veces te tira algo o te pega, y pues yo me dejo porque ese es mi papel: provocar el odio en la gente, que se vayan metiendo, que vayan participando”.

Su actuación ha provocado en los niños admirar y conocer a los personajes, tanto que lo quieren emular. “Mamá, ahí va Barrabás, quiero ser como él. Papá, ahí va Judas, quiero ser como él”. Eso es bonito porque se mantiene la tradición en la Iglesia.

El año pasado tuvo la dicha de representar a Jesús, una experiencia que no olvida. “Me sentí de maravilla, me metí de lleno. Llevé un año estudiándolo psicológicamente: cómo era, cómo hablaba, qué decía, qué expresiones hacía. Aquella vez mucha gente lloró; sentí que los latigazos eran de verdad, y eso era: yo pedí que me pegaran de verdad y sí me sacaron sangre, pues fue real”.

Cuenta con orgullo que representar a Jesús le hizo sentirse elegido de Dios, “pues por medio de nosotros fuimos instrumento para poder evangelizar a las personas. Al final me quedo con el amor a Cristo, con mi fe”.

En la familia Magallanes, seis de sus integrantes participan en el viacrucis. Miriam y Gerardo Magallanes son esposos; ambos estarán por décima ocasión participando. Miriam ha sido la Verónica, pueblo, piadosa y hoy la Virgen María, mientras que Gerardo será el centurión.

Para Miriam, representar a la Virgen es algo muy maternal y amoroso; conlleva el dolor de cómo sufre al ver a su hijo en su pasión y muerte.

¿Quiénes participan en el viacrucis viviente de San Agustín?


“Me motiva vivir la pasión de Cristo en esta Semana Santa con mucho amor, pasión y, más que nada, es un momento de reflexión. Como ya soy madre, trato de sentir ese dolor que sintió la Virgen María al ver a su hijo, con ese gran sacrificio que tuvo que hacer por todos nosotros, y trato de entrar en ese amor valiente, con ternura y reflexión”.

Gerardo repite su papel de centurión, el oficial romano que tenía a su cargo a más de 80 elementos, custodio del camino de Jesucristo hacia el Gólgota y encargado de que se llevara a cabo la crucifixión de Jesús.

“Desde 2016 participo en el viacrucis y desde entonces con este papel del centurión. Yo pertenezco al coro y tenemos muchos años sirviendo a este ministerio. El personaje nos enseña que no importa el pasado que tengamos, si hemos sido en algún momento malas personas y le hemos fallado a Dios. En el momento de la crucifixión él reconoce a Jesús como el Mesías, el enviado de Dios”.

  • Sergio Sánchez
  • Periodista de información general y deportes. Escribe historias de personajes de la ciudad y crónicas deportivas. Maderense de nacimiento, pero tampiqueño de corazón.

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