En Jalisco, la violencia contra las mujeres continúa como un problema estructural que no cede y que, en algunos indicadores revisados por MILENIO, incluso muestra incrementos.
Un análisis comparativo realizado por la Red de Mujeres Académicas de Jalisco, presentado en el marco del Día Internacional de la Mujer —que se conmemorará este domingo 8 de marzo—, advierte que entre 2024 y lo que va de 2026 se mantienen altos niveles de violencia de pareja, se registra un aumento significativo de agresiones sexuales contra niñas y adolescentes y persisten fallas institucionales que dificultan el acceso a la justicia.
La red está integrada por 22 académicas con estudios de maestría y doctorado en distintas áreas del conocimiento. El grupo decidió articularse para impulsar investigación, análisis y propuestas que incidan en políticas públicas con perspectiva de género.
El primer documento que presentan busca evidenciar, a partir de datos oficiales y revisión estadística, cómo ha evolucionado la violencia contra las mujeres en la entidad.
De acuerdo con Lucía Almaraz, académica y especialista en derechos humanos, el diagnóstico confirma que el problema sigue profundamente arraigado.
“Sabemos que la violencia contra las mujeres en México y en Jalisco continúa como un fenómeno estructural que trasciende lo individual; incluso hoy puede considerarse una crisis de derechos humanos”.
Violencia estructural que no cede
Uno de los indicadores analizados es el comportamiento del feminicidio en la entidad. De acuerdo con datos oficiales recopilados por las investigadoras, la tasa en Jalisco prácticamente no registró variaciones entre 2024 y 2025.
“Por cada cien mil habitantes, en 2024 la tasa fue de 0.81 y en 2025 aumentó ligeramente a 0.82”, explicó Almaraz.
Aunque estos niveles se ubican por debajo del promedio nacional, las académicas advierten que ello no significa que la violencia feminicida esté disminuyendo. Por el contrario, señalan que existen factores institucionales que podrían estar ocultando la dimensión real del problema.
“Existe evidencia persistente de un problema estructural de violencia de género que no se ha mitigado”, sostuvo la especialista.
Entre los hallazgos del análisis destaca la reclasificación de delitos durante las investigaciones. Según las investigadoras, en algunos casos las autoridades modifican la tipificación de feminicidio a homicidio doloso para facilitar la vinculación a proceso.
“Durante el transcurso de la investigación se cambia la tipificación a homicidio doloso y esto, de manera incorrecta, diluye la violencia por razón de género en las estadísticas oficiales”, explicó Almaraz.
Este tipo de prácticas, añadieron, contribuye a invisibilizar la violencia feminicida y alimenta la percepción de impunidad entre las víctimas y sus familias.
Obstáculos para denunciar
El estudio también identifica que el acceso a la justicia continúa siendo limitado para muchas mujeres. A pesar de la existencia de instituciones especializadas, como los Centros de Justicia para las Mujeres, presentar una denuncia sigue siendo un proceso complejo.
Un estudio citado por la red, elaborado durante la administración estatal anterior, señala que una mujer puede tardar entre ocho y doce horas únicamente en levantar una denuncia.
Para las investigadoras, estos procesos largos y desgastantes se convierten en un obstáculo adicional para quienes viven violencia.
“Al tardar tanto tiempo en presentar una denuncia hay que invertir en el cuidado de los hijos y, si el agresor se entera, las consecuencias pueden ser peores”, explicó Almaraz.
A esta situación se suma la desconfianza hacia las instituciones, alimentada por la percepción de que las denuncias pocas veces derivan en sanciones.
El documento también revela fallas en la forma en que las autoridades investigan las muertes violentas de mujeres. De acuerdo con la revisión realizada por la red, solo entre el 14 y el 20 por ciento de estos casos fueron investigados como feminicidio durante 2025.
“Hay una impunidad cercana a 92 por ciento en homicidios de mujeres que no son tipificados correctamente”, señaló.
Violencia de pareja, la más frecuente
El análisis muestra también que la violencia de pareja persiste como la forma de agresión más frecuente contra las mujeres en la entidad.
Tan solo en el primer semestre de 2025 se registraron 18 mil llamadas al número de emergencias 911 relacionadas con este tipo de violencia.
Para las integrantes de la red, estas cifras reflejan la permanencia de patrones sociales profundamente arraigados.
“Más de 70 por ciento de las mujeres mayores de 15 años hemos experimentado algún tipo de violencia, lo que muestra un patrón sistemático presente en Jalisco”, indicó la académica.
Aumentan agresiones sexuales contra menores
Uno de los datos más alarmantes del análisis tiene que ver con la violencia sexual contra niñas y adolescentes.
De acuerdo con cifras hospitalarias revisadas por la red, en 2023 se registraron 266 atenciones por violencia sexual contra menores de 18 años, mientras que en 2024 la cifra ascendió a mil 834 casos.
Esto representa un incremento de 89.9 por ciento en un solo año.
En el caso de la violencia familiar, el aumento también es considerable. Las atenciones hospitalarias pasaron de mil 344 casos a mil 978, lo que significa un crecimiento de 47.2 por ciento.
Para las académicas, estos datos evidencian que muchos espacios que deberían ser seguros continúan siendo entornos de riesgo.
“Los entornos domésticos y sociales siguen siendo escenarios de riesgo, con impactos profundos en el desarrollo y las garantías de niñas, adolescentes y mujeres”, advirtieron.
Factores que perpetúan la violencia
El diagnóstico identifica tres factores principales que contribuyen a la persistencia de la violencia de género: la estructura patriarcal, la impunidad y la desconfianza institucional.
“El patriarcado es estructural; es una violencia cotidiana”, explicó Almaraz.
A ello se suma la falta de políticas preventivas que aborden el problema desde la educación.
“Hoy no existen programas que desde la infancia aborden estos temas, ni campañas masivas que permitan identificar qué es el machismo y qué es la violencia”, dijo.
La académica también subrayó la ausencia de formación especializada para docentes y comunidades que permita prevenir la reproducción de patrones violentos.
Propuestas para fortalecer la respuesta institucional
Ante este panorama, la Red de Mujeres Académicas de Jalisco planteó una serie de acciones urgentes para fortalecer la respuesta institucional frente a la violencia de género.
Entre ellas se encuentran reforzar las investigaciones con perspectiva de género por parte del Ministerio Público, crear unidades municipales especializadas en delitos contra mujeres, ampliar la atención integral a víctimas y evaluar de forma sistemática las políticas públicas dirigidas a la prevención de la violencia.
También proponen avanzar en la regulación del acoso digital y de la difusión no consentida de imágenes, un fenómeno que —según advierten— aún permanece insuficientemente visibilizado.
Otro punto clave es generar mecanismos de denuncia más accesibles y fortalecer redes comunitarias de protección que acompañen a las víctimas.
JVO