En esta Semana Santa, el Parque Fundidora se transforma en el escenario perfecto para desconectarse de la rutina y reconectar con lo verdaderamente importante.
Entre árboles, andadores, zonas de juegos y fuentes, familias, parejas y grupos de amigos disfrutaron del descanso a su manera.
Como unos vecinos de Apodaca, se pusieron de acuerdo y llevaron a los niños al área infantil. Mientras ellos conversaban, los niños sacaron toda su energía jugando, pedaleando y corriendo.
“Venimos a relajarnos un rato, a despejarnos… aquí el ambiente se siente diferente”, comentó uno de los visitantes del parque.
Otras familias originarias de municipios fuera del área metropolitana o incluso de otro estado, se fueron cita en Fundidora para convivir.
"Venimos de Doctor González aquí vamos a andar unos días", expresó otro ciudadano.
"Desde Saltillo, ahorita recorremos todo y ya agarramos carretera de regreso", fue lo que agregó otro turista.
Lo que predominó este jueves fue la convivencia. Sobre el pasto, bajo la sombra, las familias compartieron alimentos, risas y tiempo de calidad. Como un gran grupo que llevó comida, lotería, balones y buena actitud.
“Es una tradición venir en estas fechas, nos juntamos todos y pasamos el día aquí”, manifestó una familia.
Para otros, este espacio representa una pausa necesaria en medio del ritmo diario.
“A veces uno anda con ansiedad o muy cansado, pero vienes aquí y te tranquilizas”, concluyó un asistente.
Así, entre deporte, descanso y tradiciones familiares, el Parque Fundidora se convierte en el punto de encuentro donde los regios viven una Semana Santa cercana, tranquila y llena de momentos que importan.
mffg