La Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México (AIAM) reconoció las trayectorias y destacada labor del arquitecto Augusto Quijano y del ingeniero Francisco de Pablo con los premios nacionales en su ramo.
El presidente de la agrupación, Enrique Gavaldón, destacó que el jurado no solo distingue el valor técnico de la obra de los galardonados, también el impacto que tienen en la sociedad.
Una larga trayectoria de presente en el paisaje citadino
Gavaldón detalló que el ingeniero De Pablo fue vital en la conformación de las magnas obras derivadas de Los Juegos Olímpicos de 1968 en nuestro país, como fue la Alberca Olímpica y el Estadio Universitario.
“Trabajó muchos años en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se le deben miles de metros cuadros de construcción de escuelas. Fue director de obras muchos años y también hizo bastantes cosas dentro del aula; entonces tiene una larguísima carrera. 70 años de trabajo, con obras muy importantes de un impacto social inigualable”, afirmó.
Respecto a la obra del arquitecto Quijano, destacó la huella que ha dejado en su natal Yucatán, y resaltó la importancia de voltear a ver los trabajos que se hacen desde los estados y no solo en el centro del país.
“Es un gran arquitecto. En el sentido arquitectónico, está muy definido su trabajo espacial, su concepto del sol y la sombra. Él es yucateco, entonces vive con ese escenario. Es un gran arquitecto de toda esta parte del sureste.
“Es muy importante que también nosotros volteamos a ver a las entidades y sus grandes trabajos”, dijo.
Importancia de la asociación y su galardón
El vicepresidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, el arquitecto Guillermo Cramer, recordó la importancia del galardón, pues se trata del reconocimiento más añejo de América Latina.
“La entrega de los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura es una tradición que ha establecido la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, que es una asociación que se fundó en 1868 en la época de Benito Juárez.
“Es la asociación profesional más antigua de América Latina y tiene como encomienda seleccionar cada año a una persona que merezca ser nominada como Premio Nacional de Ingeniería y Premio Nacional de Arquitectura”, dijo.
Para la presidenta de la Academia Nacional de Arquitectura, Lilian Ponce, este tipo de foros tienen un gran valor, pues sirven de inspiración para las nuevas generaciones para que se adentren en la obra de los referentes nacionales en la materia.
“Son foros que permiten que los jóvenes, sobre todo los jóvenes arquitectos, se den cuenta de cuánto vale la pena hacer las cosas... hacerlas bien”, detalló.
El galardonado Augusto Quijano se dijo emocionado por la distinción, al tiempo que agradeció a la asociación mirar la obra que ha hecho en Yucatán.
“Es un escenario fantástico, me siento abrumado, es una reconocimiento de mucho peso, de mucho valor. La verdad me siento sumamente honrado de estar acá y haber sido reconocido, pero más que nada, por la importancia que conlleva esto, por la asociación que la entrega, por el gobierno de la República que lo condecora.
“Entonces la verdad me siento sumamente halagado, muy abrumado por la importancia y también bastante feliz”, dijo.
MD