“Las tecnologías contienen un carácter mágico”: Alejandro Arteaga y las máquinas que nos fascinan

El autor recibe este martes 20 el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2025 en el Palacio de Bellas Artes por el libro Sala de máquinas.

Alejandro Arteaga. | Especial
Ciudad de México /
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Un robot que gana un concurso de poesía; Morgana, una autómata creada por artistas vinculados al surrealismo, y Sherlock, un detective de bolsillo que resuelve crímenes y misterios, forman parte de las ficciones de Sala de máquinas, de Alejandro Arteaga (1977).

La fascinación del escritor por los artefactos comenzó en la infancia, al observar a su padre construir herramientas en su taller.

“Uno intenta siempre encontrar las razones de por qué hace las cosas y lo he hallado en la herencia de mi padre por el hecho de sus curiosidades al respecto de tecnologías, como alguien que construyó su propio taller y que replicaba pequeñas máquinas y herramientas. Desde niño me causaba fascinación su propia fascinación por aprender el funcionamiento de estas”, dice a MILENIO el ganador del Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2025 que recibirá hoy en el Palacio de Bellas Artes.
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Arteaga reconoce que no heredó esa facilidad para el trabajo manual, “pero me pareció algo bastante inspirador. Esa curiosidad se sembró en mí respecto de cómo puedes crear una tecnología y después quizá replicarla o no, sino crear algo nuevo a partir de los principios que ya conoces”.

Esa curiosidad fue uno de los motores de Sala de máquinas, publicado por Gabinete Portátil, el sello que creó con la editora Fabiola Ruiz.

El proyecto surgió de una inquietud que llevaba tiempo rondando al autor: “Me di cuenta de que en algunos de mis libros estaba siempre la participación de tecnologías fantásticas que me hubiera gustado explorar más. Entonces me dije ‘¿por qué no hago un libro de relatos que se sustente en tecnologías fantásticas?’ Desde el primer momento supe que iba a ser un libro ilustrado, que lo iba a hacer yo mismo, además de formarlo y publicarlo”.

Sobre la independencia editorial, explica: “No es que lo haya buscado de antemano, sino que es hacia donde te orilla la situación; para mí fue el momento de darme cuenta de que podía ser más productivo si lo hacía yo mismo”.

Ilustración: Alejandro Arteaga

La inteligencia artificial

Entre las invenciones que muestra en el libro se encuentran un taller aerostático, el Dispositivo Wilcock (de uso incierto), el Ojo del Tiempo (que escarba en el subconsciente) y una ciudad autómata amazónica que reproduce eternamente un día perfecto.

Para Arteaga, las máquinas revelan la dependencia que desarrollamos hacia los objetos cotidianos.

“Con cierta herramienta o incluso gadgets que nos acompañan hay cierto fetichismo, una dependencia que está más allá de lo que uno puede controlar. Estas tecnologías cobran un carácter mágico que nos acompaña, y también les otorgamos cierta condición sobrehumana, como una extensión de nosotros mismos. Es como quien sale de casa, olvida el teléfono y puede parecerle el día más angustiante”.

En los relatos del libro hay una crítica implícita al afán de ahorrar tiempo y trabajo: “Quienes crean tecnologías, o quienes las usan, se darán cuenta de que les está quitando el placer de realizar ciertas cosas. En el terreno de la inteligencia artificial vinculada con las artes, es sorprendente cómo puede sustituirte y crear un poema o una ilustración como tú jamás la crearías. Sin embargo no podría haber una satisfacción del creador por algo realizado, sino simplemente de algo programado que no es exactamente suyo. Lo que me parece curioso es que se abandone ese placer. Es una combinación de sufrimiento, de batalla y de placer el hecho de construir una obra en pos de una tecnología que simplemente nos sustituye”, comenta.

Sorpresa grata

Sobre el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2025, que han ganado gente como Octavio Paz y Juan Rulfo, opina: “Me sorprendió gratamente pero también me pareció inaudito. Evidentemente postulé para el premio con este libro pero, como muchos premios a los que uno puede postular, sabe de antemano que está muy difícil obtenerlo, pero sucedió”.

Arteaga reconoce que recibir el galardón también lo lleva a reflexionar sobre la difusión de su trabajo: “Uno sabe quién es y sabe qué tanto ha hecho por la publicidad de su propia obra, no es algo en lo que esté abocado. Creo que a lo que estoy dedicado es a la construcción de una obra digna y agradezco que el jurado lo haya considerado así”.

El reconocimiento le ha dado visibilidad, aunque no sabe si se traducirá en nuevos lectores: “Puede hacerte más conocido entre ciertos círculos, pero no sé qué tanto los premios en realidad otorguen nuevos lectores. Quisiera que se tomara en consideración la obra más que mi persona y que fuera más leída en ese aspecto, o quizá algunos otros libros que he publicado en el pasado”, finaliza.

Alejandro Arteaga recibirá hoy el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2025 hoy a las 12:00 horas en el Palacio de Bellas Artes.

Ilustración: Alejandro Arteaga

Un triunfador

Alejandro Arteaga estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Es coautor de Sick & McFarland y autor de Anfiteatro, novelas reconocidas con los premios Sergio Galindo 2016 e Ignacio Manuel Altamirano 2018, respectivamente.

Por Biblioteca mínima ganó el Premio Bellas Artes de Minificción Edmundo Valadés 2019; por Biblioteca portátil, el Nacional de Cuento Corto Eraclio Zepeda 2023, y por Sala de máquinas, el Nacional de Cuento Agustín Yáñez 2024.

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  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.

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