“No pienso en el lector, sólo en cómo fluye la frase”: Ali Smith

Dos jóvenes deben afrontar una realidad distópica en compañía de un caballo, ‘Gliff’, que da nombre a la más reciente novela de la escritora escocesa, una auténtica ‘highlander’ y amante de la música.

La autora, ganadora de múltiples premios internacionales, durante su visita reciente a Barcelona. (Foto: Enric Fontcuberta/EFE)
Ciudad de México /

La escocesa Ali Smith (Inverness, 1962) no tiene que elegir temas cuando emprende la escritura de una novela, un cuento o una obra de teatro, géneros que cultiva. Sólo espera a que lleguen las historias, con sus voces y estructuras intactas, y ella las cuenta de la mejor forma, al estilo de los escultores que aseguran que las figuras están dentro del mármol y ellos las descubren.

En charla a propósito de su reciente novela, Gliff (Nórdica Libros, 2025), llama la atención sobre el “legado terrible que heredarán los jóvenes”, de los abusos derivados del uso irresponsable de la inteligencia artificial, y privilegia el formato del libro, que implica un diálogo, sobre la pantalla plana. Cuando escribe, dice, no piensa en lector alguno: sólo deja que la frase fluya.

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Usted nos cuenta sobre un futuro distópico en Gliff. ¿Qué la ha movido a volver a un tema que antes han abordado, sobre todo, Aldous Huxley y George Orwell?

Varias cosas. Una imagen que me contó una amiga, del pasado de su familia, de una persona que caminaba por una carretera en Francia al final de la Segunda Guerra Mundial y vio delante lo que resultó ser un humano aplastado en el suelo, sólo la piel. Tres meses de insomnio, que terminaron cuando un padre italiano con sus hijas me contó una historia de resistencia en la Sicilia de los años 20. Y un fragmento de Kafka, el que aparece impreso al principio del libro: “La historia de la humanidad es el instante entre dos pasos de un viajero”. 

"Huxley y Orwell también fueron la base de este libro, porque no sólo sus visiones del futuro eran claras, sino que las cosas sobre las que escribieron ya estaban en marcha. Lo que aparece en Gliff le estaba sucediendo ya a alguien en algún lugar del mundo cuando lo escribí, y sigue sucediendo, y en cierta medida, de una forma u otra, siempre ha sucedido. Pero también tiene una gran influencia de la literatura infantil, que sopesa esta diferencia entre la inocencia y la crueldad".

¿Por qué la elección de un caballo como personaje? ¿Es su animal favorito?

No tengo animal favorito. Me gustan todos (bromea con que se reserva la opinión sobre los mosquitos). Pero los caballos... En la nueva omnipresencia del mundo digital, es innegable su presencia como una fuerza fundamental de la realidad. Ahí está incluso un poni pequeño, enorme, con un olor intenso como ningún otro, volátil, esperando a ver si aprendemos a hablar su idioma. 

"Durante siglos, caballos y humanos han aprendido a vivir y trabajar juntos, y esto ha requerido gran respeto y cooperación mutuos. Además, el caballo es una criatura cargada de significado y simbolismo para nosotros. Basta con detenerse un minuto en la locura del mundo actual y mirar por un instante a los ojos de un caballo: en ellos se refleja lo que está sucediendo en la realidad".

Hoy que se han desatado todos los horrores imaginables en el mundo real, con tiranos, guerras, pandemias y pobreza, ¿aún pueden ser los jóvenes, como los personajes Bri y Rose, la esperanza, o habrá que arriesgarse a apostar por la inteligencia artificial?

Los jóvenes saben que heredarán un legado terrible. Ya son conscientes de ello. Me llenan de esperanza. Y lo de la inteligencia artificial: como con todos los avances tecnológicos, tendremos que decidir, como especie, cómo usarla de forma correcta. Es una herramienta magnífica. Es poderosa. Pero todo eso de que es autónoma… no lo es en absoluto. ¡Qué manera de evadir la responsabilidad! Detrás de cada máquina hay un ser humano, o un grupo de seres humanos, ganando dinero y exultándose con el poder. Ahora mismo está en manos de personas que la usan para lucrar y que se aprovechan de nuestras vidas. Tendremos que elegir cambiar eso.

Cuando usted escribe, ¿piensa en el lector de lengua inglesa o en cualquier lector? Por cierto, ¿en cuántas lenguas lee usted?

Leo y entiendo francés, alemán e italiano, aunque no los domino. Mi padre, que había vivido experiencias duras en la guerra, decía: “Aprende todos los idiomas. Es lo mejor que puede hacer cualquier persona”. Lamento no saber más. Si pudiera pedir un deseo sobrehumano, sería hablar y entender todos. Y cuando escribo, no pienso en ningún lector. Sólo pienso en cómo fluye la frase, si tiene el ritmo adecuado y si tiene el efecto deseado.

"En la nueva omnipresencia de lo digital, es innegable la presencia de los caballos como fuerza fundamental de la realidad", dice Smith. (Especial)

Ali vive en Cambridge con su pareja, Sarah, que es pintora. Es autora de ocho novelas, seis colecciones de cuentos y artículos de publicación periódica en The Guardian y The Scotsman. Candidata, en las listas de expertos, al Premio Nobel de Literatura en 2022 y 2024, la autora habla de la desaparición de acentos en un cuento de su libro Biblioteca pública y sobre eso abunda en la entrevista con MILENIO:

Soy de las Tierras Altas de Escocia, con un toque de irlandesa e inglés (mi madre es irlandesa y mi padre, del norte de Inglaterra). El inglés de las Tierras Altas tiene una historia turbulenta e interesante. Después de la rebelión jacobita y la sangrienta derrota de los highlanders en 1746 (en un campo de batalla cerca del pueblo donde crecí), el gaélico, que todos hablaban, fue prohibido, y hablarlo en público podía llevar a la cárcel o a ser fusilado y arrojado a una fosa común. 

"La zona se llenó de guarniciones inglesas, se construyeron fuertes por todas partes, repletos de soldados ingleses. Con el tiempo, ellos y las chicas locales empezaron a casarse, y el resultado, en términos de acento, fue una variante local del inglés con vocales muy agudas y puras. Por eso se dice que los highlanders hablan “el inglés más puro”.

Con la explosión de las nuevas tecnologías, la crisis del papel y la muerte paulatina de lectores de libros, ¿sobrevivirán las bibliotecas y las librerías en el formato que las conocemos?

Más les vale. Pensemos en cuánta información en internet ha desaparecido del acceso público. Es decir, algo que sugiere que es la fuente de toda la información, el conocimiento, etcétera, es en realidad lo contrario: es una fuerza, táctica o no, que elimina fuentes de conocimiento e información. Las bibliotecas son nuestro acceso comunitario a nuestras raíces, fuentes e imaginación e historia compartidas.

¿Cómo aparece en su caso eso que podemos llamar “el misterio de la creación”? ¿Elige un tema y lo desarrolla o hay algún elemento que genere algún tipo de inspiración? ¿Acaso sueños?

Nunca hay elección. Llega una historia, con su voz o sus voces y estructura intactas, esperando. Mi trabajo es escuchar y contar esa historia de la mejor manera posible. Puede empezar con una sola palabra. Pero por eso las palabras son tan interesantes. Porque traen consigo una historia de uso y cambios que siempre conducen a otras palabras, otros tiempos, y a la presencia del significado y lo que sucede con él.

¿Cómo decide usted dedicarse a escritora?

No fue una decisión mía. Simplemente era algo que yo podía hacer, entre otras cosas. Todos somos versátiles. Pero esta habilidad me ha permitido vivir una vida que de otro modo me habría resultado inimaginable, así que estoy agradecida.

Encuentro algunos rostros conocidos en su obra, como los de Shelley, Dickens, Woolf, Kafka, Stevenson, Chaplin y otros, pero me llamaron la atención dos: la escritora mexicana Valeria Luiselli y el cineasta estadunidense Quentin Tarantino. ¿Es usted fan de sus obras?

—¡Sí! De Tarantino me encantan Jackie Brown y Érase una vez en Hollywood. Soy una gran aficionada al cine, de todo tipo, desde sus inicios. Y con Luiselli es como leer en familia. Su último libro, Principio, medio, fin, me llega al alma, cercano, abierto en todos los sentidos, sincero y hermoso.

¿Qué otro escritor en lengua española conoce y admira?

Javier Marías, Federico García Lorca, Irene Solà y Luiselli. Son mi top four.

¿A qué hora del día escribe, con pluma o lápiz o computadora? ¿Tiene algún tipo de ritual?

Cuando estoy escribiendo un borrador, paso las tardes trabajando en bruto y luego me levanto temprano para editar. Y no sé si es un ritual, pero siempre empiezo con apuntes a lápiz.

¿Qué música prefiere? ¿Tiene alguna banda favorita, quizá alguna de las tantas de rock que ha dado Gran Bretaña?

¡Madre mía, qué pregunta! Me encanta la música, de todo tipo. De pequeña aprendí a leer partituras con los discos de mis hermanos. The Beatles: “I Feel Fine”. Me encanta el jazz clásico y el moderno. He llegado a amar la música clásica ya de adulta. Me encanta toda la música folclórica del mundo, el pop italiano, el hip hop electrónico y Noname (rapera estadunidense).

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BSMM

  • Alfredo Campos Villeda
  • Director de @Milenio Diario. Autor de #Fusilerías y de los libros #SeptiembreLetal y #VariantesdelCrepúsculo. Lector en cuatro lenguas. / Escribe todos los viernes su columna Fusilerías

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