Antología. Sólo cuento está de vuelta con “más mujeres”

El autor de 'Belleza roja' compila el tomo XI de la céleue antología de la UNAM y asegura que las mujeres lideran la narrativa más potente en lengua castellana.

Bernardo Esquinca | Eduardo Penagos
Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Bernardo Esquinca asumió la responsabilidad de diseñar la nueva época de la colección de antologías Sólo cuento con mayoría de autoras, porque a su juicio la literatura más potente hoy la hacen mujeres.

“No es casualidad, porque sí me parece, como lector, que la literatura más potente que se está escribiendo en lengua castellana la están escribiendo las mujeres”, sostiene el autor del libro Belleza roja.

A pesar de ser etiquetado como escritor de ficción de lo fantástico, apela a recuperar el asombro: “La misión principal es recuperar el asombro que hemos perdido y que como seres humanos deberíamos sentir más a menudo”, sostiene el autor de Toda la sangre, que devino serie de televisión.

Creada en 2009 por Rosa Beltrán, Sólo cuento regresa después de varios años con su tomo XI,  ahora con Julia Santibáñez al frente de la Dirección de Literatura de la UNAM, y con el narrador tapatío como compilador y autor del prólogo en que destaca que en las letras de Hispanoamérica hay una clara intención de “sacarse las entrañas”, pero recuerda que el cuento “siempre debe transformar al lector”.

Pero, en entrevista, recuerda lo que para él caracteriza al cuento: “Siempre debe transformar al lector”.

Esquinca (Guadalajara, 1972), con Ciudad fantasma (Almadía, 2013), ya había tomado la tarea de realizar un mapa de la literatura fantástica en México del siglo XIX al XXI, junto con Vicente Quirarte.

“Ese fue mi calentamiento como antologador para realizar Sólo cuento. Tomo XI, de la UNAM”, apunta 13 años después de aquel aquelarre sobre su nueva incursión en el casting literario, que incluye a 16 escritoras y 9 escritores de México, Colombia, Ecuador, Argentina, Uruguay, España y Estados Unidos.

¿De qué manera Ciudad fantasma repercute en su nueva antología en Sólo cuento?

Ciudad fantasma es una antología con una mirada hacia lo fantástico y el terror, géneros que he abordado siempre con mi labor de escritor, tanto como narrador como ensayista. Y ahora esa mirada inevitablemente está muy presente en las autoras y los autores que elegí, porque esa es mi tendencia siempre: buscar cómo la literatura puede explicar el mundo que nos rodea a través de la mirada de lo fantástico, del terror, que permite un análisis muy diferente de lo que nos rodea, a la literatura realista.

Ha habido grandes antologadores mexicanos de cuento, Edmundo Valadés, Carlos Monsiváis. ¿Cómo se siente de abrir esta nueva época de la colección de Sólo cuento de Literatura UNAM?

Es valiosísimo que la UNAM esté rescatando esta colección, que ciertamente es una tradición. Hay un volumen dedicado al cuento, otro al ensayo y otro a la poesía, que suelen ser los géneros menos favorecidos por la media de los lectores. Y que la UNAM ponga atención a rescatar estos géneroso o en hacer antologías de géneros no tan populares, en términos de mercadotecnia que siempre pone mayor atención a la novela por razones inexplicables, es para celebrar que la UNAM rescate la colección.

“Y al tocarme a mí, es un honor, una responsabilidad. Yo había aparecido unos años atrás como autor, pero ahora me tocó estar del otro lado, y es una emoción muy particular, porque es justamente pensar qué autoras, qué autores, qué tipo de relatos incluir. Dos de las directrices que me dieron fueron que tienen que ser autores vivos y nadie puede repetir. De ahí en fuera yo podía hacer lo que me diera la gana, lo cual me parecía fantástico. Y justamente pensé en qué autores y autoras me llamaban más la atención, fui a buscarlos y pedirles que participaran. Afortunadamente la respuesta fue muy entusiasta”.

¿Qué debe tener para usted un cuento, en lo personal, como lector, y como antologador?

Un cuento no nos debe dejar indiferentes, eso debería suceder con toda la literatura, pero estamos hablando del cuento. Quien emprende la lectura de un cuento empieza siendo una persona y al terminarla debería ser otra. El cuento, por su brevedad permite una concentración de poder narrativo; es un puñetazo en la cara, diría Julio Cortázar. Una novela, en su extensión, puede tener desvíos, pausas, meter muchísimos temas y personajes y disgresiones; un cuento no, un cuento tiene que ser muy contundente, nos da esa posibilidad de tocarnos muy profundamente en pocas páginas. Eso debería tener un cuento, transformar al lector, no dejarlo indiferente, debe ser un puñetazo, una cachetada.

Te recomendamos
“El compromiso con México es sólido”: Daniel Vega

¿Y en una antología?

Una antología como ésta, que tiene 25 cuentos, pues todos para mí son justamente eso: el lector sale abofeteado, pero eso es lo que debe hacer la literatura, porque leer cualquier cosa que te deje indiferente es perder el tiempo; en cambio, lo que necesitamos en un mundo tan convulso, tan dividido, como el que nos está tocando vivir, es que la literatura nos despierte y nos haga reflexionar sobre eso.

Son 25 autores, pero de pocos países. ¿Tuvo la tentación de que esta antología fuera una suerte de mapa geográfico de la riqueza y la vitalidad de las letras en América Latina y España?

Por supuesto que la idea era sumar las voces que a mí me parecían las más relevantes, intentando tener una variedad de registros temáticos y de países. Pero obtener que todos los países estuvieran representados es algo complicado, tomando en cuenta también que el tiempo que se me pidió para entregar la antología era corto, había interés en la UNAM de que el volumen saliera pronto y había que moverse rápido. Eso también era un reto. No está todo el continente, hay autores y autoras de diferentes países, pero sí están las voces que están mostrando una literatura trasgresora, que es la que yo prefiero.

Hay supremacía de autoras. ¿Qué significa para la literatura esto, con la antología publicada?

Entre las autoras y los autores que elegí, decidiendo sobre todo por quiénes a mí me entusiasman más, de un modo natural salieron más mujeres. Y en la introducción explico brevemente por qué no es una casualidad: porque sí me parece, como lector, que la literatura más potente que se está escribiendo en lengua castellana la están escribiendo las mujeres. Tienen una visión muy aguda, no tienen miedo de sacarse las entrañas para poner con crudeza las preocupaciones de nuestro continente. Es un continente con muchas diferencias, con mucha pobreza, con muchas injusticias, con mucha violencia. Y uno no puede andarse con pudores a la hora de reflejar todo esto, porque es un grito desesperado. A mí me entusiasma mucho más lo que están escribiendo en el continente ahora las mujeres. Y, por eso, me parece mucho más vital la literatura que están plasmando. Por esa razón incluí más autoras que autores.

A mí me parece que muchas de las autoras que compiló hay muchas coincidencias al abordar temáticas. ¿Cuál sería la diferencia entre un movimiento y una moda en ese sentido?

Una moda pasa rápidamente; los movimientos también pasan. Más bien aquí lo que estamos viendo, lo que está siendo reflejado por las plumas en esta antología, son preocupaciones que están muy latentes hoy en el continente, que en nuestras sociedades, tan apremiadas por muchísimos males, la literatura inevitablemente y necesariamente, está volteando hacia esas necesidades, hacia esas urgencias. Y que no es un movimiento, no es una moda. Desgraciadamente esto sigue. Son cosas que no se han podido abolir y que, por el contrario, se agudizan, estas violencias, estas injusticias, la corrupción, las guerras, la violencia machista.

“Tanto mujeres como hombres incluidos en esta antología saben que hay que mostrar esto, porque la literatura puede aportar reflexiones en la búsqueda de la solución a estos problemas, preguntas de por qué, de dónde vienen estas violencias, estas desigualdades en nuestras sociedades latinoamericanas. Más que un movimiento o una moda, es un grito desesperado al que la literatura justamente puede hacer eco, que permanezca y resuene en las mentes de lectoras y lectores en busca de una solución”.

Hay otra constante en estos cuentos, no sólo de las escritoras, como Camila Fabbri, sino incluso de autores como Jorge Comensal: el cuerpo, lo orgánico.

Sí, hay por supuesto, entre las temáticas que atraviesan estos cuentos, ideas y preocupaciones recurrentes. Una de ellas es el cuerpo. Y es muy interesante cómo las autoras y los autores reflexionan sobre la vulnerabilidad del cuerpo, sobre el deseo, sobre la violencia que se ejerce sobre los cuerpos; el erotismo transgresor también que se ejerce sobre los cuerpos, las búsquedas eróticas. El cuerpo es un territorio siempre que se violenta, pero que se explora, se sublima y se degrada. Es una preocupación, sobre todo, que tiene que ver con que en nuestras sociedades latinoamericanas el cuerpo es el principal emblema de quienes lo violentan, por eso se dejan mensajes en cuerpos colgados, cabezas en hieleras, etcétera. Eso no necesariamente está reflejado en esta antología, pero sí el cuerpo como una reflexión hacia todo lo que sucede y se ejerce tanto positiva como negativamente sobre él, el cuerpo siempre como un mensaje, como un lenguaje en el que se expresan la degradación y la sublimación. Es muy interesante ver la recurrencia sobre el cuerpo como protagonista de algunas de estas historias.

Contrapone en Sólo cuento la literatura en AL a la de Europa, habla de una Europa, “vieja y adormilada” en literatura; mientras que habla de que la literatura en español es un “grito desesperado” donde nuevas generaciones traen “el cuchillo entre los dientes. ¿Qué quiere decir?

Por supuesto que en Europa hay una tradición importante literaria, pero mi impresión personal, por las cosas que he leído, sobre todo me refiero a lo que se publica recientemente, no tanto a clásicos, sí noto una literatura aburguesada, porque tienen problemas muy distintos a los nuestros. No estoy diciendo que no tengan problemas, pero son muy distintos a los que suceden en América Latina. Y justamente los europeos reflexionan sobre lo que les sucede, pero no es tan apremiante como lo que sucede en América Latina. Porque estamos hablando de una literatura del primer mundo, de Europa, y la del tercer mundo y, a veces, hasta del cuarto mundo ya, por la degradación a la que han llegado algunas sociedades en pobreza, injusticia, crimen y violencia. Son diferencias abismales.

“Por desgracia, estas necesidades tan urgentes de las sociedades latinoamericanas crean una literatura más vital. Y justamente en una sociedad como la europea, ya mucho más vieja, pues ya hay algo cansado en las artes en general. No estoy diciendo que hagan mal todo lo que tiene que ver con el acto creativo, solo digo que me parece a mí más interesante y más estimulante todo el arte, incluida la literatura que se hace desde el continente, porque justamente la desesperación, las cosas tan terribles que suceden acá, están despertando al arte de una manera que en Europa no está sucediendo. E incluyo a España, que si bien pertenece al primer mundo, compartimos con ese país un idioma, un manejo del idioma y una intención de también usar al lenguaje como parte de estos gritos para despertar a las sociedades, y además también hay en ese país unas violencias ahí semejantes a las de América Latina”.

Las temáticas sobre las violencias contra la mujer, la maternidad, la menstruación, los cambios físicos, y las formas de abordarlas por autoras latinoamericanas, por ejemplo, Camila Fabbri o Samanta Schweblin, tienen más correspondencia con cineastas europeas, como Julia Ducournau.

Ciertamente en América Latina se está abordando todo eso en la literatura y en el cine, pero allá, en Europa está sucediendo con el cine, con cineastas mujeres, y eso es muy interesante. Como Julia Ducournau, que hizo Titane, una de las películas más importantes que se han hecho en cualquier parte del mundo, que habla de las violencias del cuerpo, reformulando los roles de género, y todo a través de la nueva carne, de este terror corporal, como ocurre con La sustancia, de Fargeat. Sí, es muy interesante cómo el cine también está respondiendo a estas preocupaciones.

Con su experiencia como lector y escritor ¿tuvo algún margen de asombro en esta antología?

Sí, claro. Justamente todos estos textos me despiertan ese asombro que hemos perdido en el mundo de hoy, hiperconectado, hipervigilado, donde ya todo lo sabemos, todo lo que ocurre en todas partes al mismo tiempo. Ya nada nos asombra, y hay que recuperar el asombro, lo necesitamos. Por eso la literatura de terror, la literatura fantástica, la literatura del extraño, toda parte del mismo árbol genealógico. Y eso es la misión principal: recuperar el asombro que hemos perdido y que como seres humanos deberíamos sentir más a menudo.



  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite