Brenda Escobedo estrena adaptación de 'La gatomaquia' con primeros actores españoles

La dramaturga y productora mexicana trae a México su versión del poema de Lope de Vega con una lectura en escena.

Los primeros actores españoles David Luque y Emilio Gavira. (Foto: Especial)
Ciudad de México /
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La dramaturga, directora y productora mexicana Brenda Escobedo está orgullosa de haber adaptado y estrenado a escala mundial, a más de 400 años de su publicación póstuma, La casa de los celos (1615), de Miguel de Cervantes, y hoy trae de regalo a México su versión de La gatomaquia, de Lope de Vega.

“Fernando Fernández me regaló una edición que hizo de La gatomaquia, último poema de Lope, y me enamoré del texto, mucho por cómo lo había editado Fernando. Yo trabajo en teatro clásico en España, sobre todo adaptándolo para el escenario español, y me di cuenta que el poema es precioso, divertido, y está siendo olvidado por la incapacidad que tenemos hoy de leer un poema tan largo, complejo, a pesar de lo divertido que es porque trata de un trío de amor entre gatos”, expone a MILENIO Brenda Escobedo.

La filóloga dirige la lectura en escena de La gatomaquia, el sábado 12 de septiembre, a las 12:00 horas en el Seminario de Cultura Mexicana (Masarik 526, Polanco), con los primeros actores españoles Emilio Gavira, nominado al Goya en Revelación masculina por su papel en la Blancanieves (2012) de Paul Berger, y David Luque, que trabajó en películas de Costa-Gavras, Carlos Saura y Miloš Forman.

La víspera, el viernes 11, a las 15:00 horas, Escobedo, Gavira y Luque además imparten a actores y actrices un taller de lectura práctica sobre el poema, en el Centro Cultural de España (Guatemala 20).

“Haremos la lectura y un taller de tres horas sobre la dificultad de levantar la oralidad de un poema así y de la estructura del verso, cómo se puede sostener en el escenario. De mi parte veremos qué es la dirección y la dramaturgia, cómo se adapta; y con los actores, ejercicios sobre oralidad y versificación. Va a ser muy entretenido”, agrega Escobedo, que regresa con Gavira y Luque el domingo a Madrid.

Escrito poco antes de la muerte del dramaturgo español, La gatomaquia (1634) narra, con humor e ironía, la disputa amorosa entre los gatos Marramaquiz y Micifuf, que compiten por la gata Zapaquilda.

A través de estos personajes felinos, Lope de Vega (Madrid, 1562-1635) construye un relato de amor, celos y rivalidad, al mismo tiempo que retrata con agudeza los usos y costumbres de su época.

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La obra está conformada por siete silvas y destaca por la riqueza sonora y eufónica de sus versos.

Escobedo (Ciudad de México, 1978) reside en Madrid desde 2010 y se ha enfocado al rescate de obras drámaticas y líricas del Siglo de Oro. Estrenó su versión de 60 minutos de La gatomaquia el 16 de julio de 2025 en el Festival de Teatro Clásico de Almagro y la ha llevado de gira por escenarios de España.

“El proyecto surgió porque quería llevar La gatomaquia a escena, pero no para representarla en teatro, sino simplemente para que la gente conociera la belleza de su música y su historia”, añade la mexicana.

Para ello, necesitaba de sus dos grandes intérpretes. Y aprovechó sus relaciones con Gavira y Duque.

“Tenemos una pequeña compañía en donde tratamos de trabajar textos clásicos que estamos viendo que se están olvidando. Y La gatomaquia era ideal para nuestra manera de entender la palabra. Así surgió hacer esta lectura para la gente”, refiere la fundadora de la agrupación El teatro que queremos.

Con el apoyo de la Universidad Iberoamericana y de la poeta Tania Favela, que invitó a la tropa a presentarse en México en esa institución, y ahora podrá mostrar por qué tuvo tanto éxito en España la lectura de la pieza, en el Foro Castalia del Seminario de Cultura Mexicana, acompañados de Fernández.

“Cuando Fernando Fernández ingresa al Seminario de Cultura Mexicana (en febrero de 2022), lo hace con un estudio y una lectura sobre La gatomaquia. Y a mí me dieron ganas de regalarle este espectáculo a él y a la gente que escuchó ese precioso discurso, porque él habla del texto, pero realmente hay que escucharlo para entender todos los matices que Fernando subraya. Ya estábamos en México y propuse a Fernando que nos invitara a presentar La gatomaquia en el Seminario y todo se alineó para que el próximo sábado tengamos nuestra función en el Foro Castalia”, detalla Escobedo.

Antes de la lectura del sábado, Fernández y Escobedo dialogarán sobre la belleza del poema de Lope.

“Vamos a ayudar al público a entender el contexto y la estructura del poema, para que no llegue tan frío al espectáculo. Pero el espectáculo teatral es la lectura del poema en sí. No disfrazamos nada, no hay un aparato escénico, porque realmente no es una obra de teatro, no es una lectura dramatizada y no encarnamos personajes, simplemente leemos el poema como Lope lo escribió para ser leído.

“La dramaturgia lo que hace es que divide las voces en la perspectiva del gato que está sufriendo. Porque, como no es un texto teatral, la obra no está en diálogo, siempre te la cuenta un poeta. Entonces, esa voz poética la respetamos. Sólo ponemos el punto de vista en función de la voz de los dos actores, para que se distinga qué gato está viviendo la parte de la historia que se está escuchando”, detalla.

La doctora en Estudios Teatrales por la Universidad de Alcalá compara su versión con una partitura.

“Es una especie de partitura musical, un concierto en donde, a pesar de que es un texto barroco y complicado, la oralidad te lo hace realmente muy sencillo y muy divertido de ver. Y esa es la apuesta del espectáculo, que solo la palabra sea la que te pueda transportar a la historia que te cuenta el poema, un triángulo amoroso y de celos, chistosísimo y muy popular. Porque como son gatos, ya sabrás, se roban la comida de las cocinas, sus regalos para la bella Zapaquilda. son salchichas, etcétera”, apunta.

La también autora de la dramaturgia de La casa de los celos, dirigida por Ernesto Arias dentro del proyecto “dramaturgo invitado” de la Fundación Juan March, subraya que no hay modernización del lenguaje en su adaptación de La gatomaquia, a pesar de estar escrito con habla del siglo XVII español.

“Nuestra apuesta es no modernizar con el afán de actualizar ningún vocablo, ningún sonido, sino que la gente escuche la riqueza del español, porque es la misma lengua de hoy. Claro que tiene una estructura complicada, más compleja. Es un poema, y para su rima, su ritmo y su compás, tiene una estructura. Para facilitar el poema, lo que hacemos es sacar toda la musicalidad que tiene y que eso sea melodioso.

“Quitamos el tono de declamación, que generalmente es lo que arrastra mucho la poesía del siglo XVII, del barroco, que se vuelve un toniquete muy cansado. Nos esforzamos mucho en quitar esa idea de la poesía. Y, para facilitar también la lectura, acorté en la dramaturgia sobre todo la longitud, porque este poema son siete silvas muy largas. Si lo tuviéramos que leer en voz alta, serían más de 4 horas”, dice.

La aventura de los gatos, al final, se desarrolla en alrededor de una hora, sin quitar las referencias mitológicas, las imágenes populares, las sátiras sobre personajes de aquel tiempo, rivales de Lope.

“Ya llevamos una gira con este espectáculo y funciona muy bien. La gente se divierte mucho, le parece fácil y esperemos que así sea aquí también”, apunta Escobedo que compara el poema del Fénix de los Ingenios como una suerte de una guerra de Troya, pero entre gatos, con el eje de la bella Zapaquilda.

“Es un poema jocoserio, porque realmente los gatos sí sufren de amor. Nosotros realmente defendemos que Lope de Vega es el maestro del teatro español, y si él hubiera querido hacer una obra de teatro, la habría escrito. Pero quiso hacer un poema, eso te da mucha libertad justamente para meter en medio de la historia muchos comentarios, tan sarcásticos, tan irónicos, que los respetamos”, añade la dramaturga.

Brenda Escobedo, dramaturga, directora y productora mexicana. (Foto: Especial)

Sobre cómo en el siglo XXI se aborda la figura de la mujer, de lo femenino en un poema del siglo XVII, Escobedo señala que ha sido uno de los temas más interesantes de trabajar en el teatro clásico.

“Afortunadamente, nuestra sociedad ha cambiado. Nuestra manera de ver la posesión del amor, los celos, el machismo, el rapto, ya no lo pasamos nada más por el tapiz de lo pasional. Yo no modifico nada en la obra. Una de las ventajas es que estamos hablando de gatos, eso aligera mucho el peso de que no está ninguna mujer en juego ni tampoco hombres. Es un poema tan poderoso en el sonido de estos animales que, aunque tiene bromas sobre mujeres y hombres, lo que uno realmente ve son gatos. Y eso a mí me facilitaba mucho, el saber que son animales y que los celos son así”, expone Escobedo.

Sobre por qué no hay una actriz que interprete a la gata en disputa, la bella Zapaquilda, acota el papel.

“En mi adaptación la gata solo existe a través de la mirada de uno de los dos gatos; la vemos a través de ellos. No estamos encarnando a los gatos, no es como que uno de los actores es un gato y otro es otro. Simplemente un actor lee el punto de vista de un gato y, desde ahí, la gata depende de los celos que tiene. Y así lo dejé. La gata siempre es según quién la ve, quién la quiere, y qué celos tiene”, adelanta.

Su trabajo con los clásicos españoles es adaptarlos a las necesidades de producción escénica actuales.

“Obras que estaban diseñadas, escritas para durar toda una tarde, ahora, por necesidades de la producción, no puedes, debes hacerlas en hora y media como máximo. Dependes mucho de los actores que tienes en escena para contar los personajes. Hay obras de Cervantes, por ejemplo, que llegan a tener hasta 30 personajes. Y los teatros hoy no pueden tener a 30 actores en escena, a lo mucho seis.

“Mi trabajo se trata de adaptar el texto para que los actores puedan contar los más personajes que se puedan. O quitar los personajes o subrayar otra línea de la trama que cuenten las dos, depende de cada texto. Me veo en diferentes necesidades y dificultades y eso también es lo más grandioso de mi trabajo, que siempre es nuevo y cuanto más trabajas el Siglo de Oro, más libertad tienes para saber qué hacer”.

Sobre uno de sus logros profesionales en ese rubro, cita la adaptación de La casa de los celos.

“Estoy muy orgullosa de haber adaptado La casa de los celos, una obra que Cervantes publica con sus ocho comedias. Y nadie, no hay registro de que esa obra en 400 años se hubiera montado. Era una obra que se criticó como muy mala. Y nadie, nunca, se había atrevido a llevarla a escena. Y yo, de la mano del director Ernesto Arias, la pudimos llevar a escena con apoyo de la Fundación Juan March.

“Para mí fue un honor, porque, imagínate, una obra de Cervantes que nunca se había montado. Fue una adaptación muy bella, llegamos a tener 10 actores en escena. Está basada en 'Orlando furioso' de Ariosto, entonces es divertidísima, muy moderna, muy loca, casi quijotesca”, detalla Escobedo.

La pieza, que la artista escénica mexicana espera en traerla algún día a su país, se estrenó en 2023 en la fundación Juan March, después se fue de gira por España a festivales de teatro clásico como el de Alcalá de Henares, lugar de nacimiento del autor de Don Quijote de la Mancha, y al de Almagro.

PCL

  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.

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