“No solo es lujo, es representación”: Galería Destello lleva el arte contemporáneo mexicano a la terminal privada del AIFA

Entrevista

Viviana Adame y Sebastián Acampante explican a MILENIO cómo nació Destello, una galería que busca acercar el arte contemporáneo mexicano a nuevos públicos.

Galería Destello en el FBO.| Diseño Milenio (fotos: AIFA y Destello)
Ciudad de México /
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El lujo es inherente al entorno: el FBO del AIFA, es decir, la terminal de aviación privada del nuevo aeropuerto del Valle de México; un espacio reservado para empresarios, políticos, coleccionistas, artistas, deportistas y otras figuras al margen de los vuelos comerciales por razones tan variadas como la seguridad o el glamour.

Y precisamente ahí, entre la exclusividad y el tránsito acelerado, la galería Destello busca hacer algo diferente: convertir ese momento de paso en un punto de encuentro con el arte contemporáneo nacional.

“Es importante que artistas tengan esa oportunidad de diálogo y apertura a un nuevo tipo de cliente”, dice Viviana Adame, directora de la galería, a MILENIO. “No solo es lujo, es representación”.

La galería se presenta oficialmente este 3 de octubre como la primera dedicada al arte contemporáneo dentro de una terminal de aviación privada en México. De entrada, apuesta por talentos que hace tiempo dejaron de ser promesas y que, desde distintas disciplinas, abordan imágenes, preocupaciones y lenguajes del México actual.

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Cuando una ola encuentra su destello

“Pienso que fue obligatorio hacer Destello”, cuenta Viviana. La oportunidad surgió de la coincidencia entre el espacio, el curador Sebastián Acampante y el director creativo Oscar Rodríguez Amado, además de una generación de artistas que venían observando hace tiempo.

La terminal buscaba entonces una carta de presentación cultural de cara al Mundial 2026 y encontró en la propuesta de los tres creativos su respuesta.

“Fue extremadamente rápido: desde el primer encuentro con la terminal, la primera junta donde les propusimos nuestra misión, fue casi de ‘montamos mañana’”, recuerda Adame.

Para Acampante, el nombre de la galería resume su génesis: "Cuando alguien está observando una ola, hay un punto donde el Sol se alinea con ella y da un destello". También describe el momento que viven las nuevas generaciones de creadores mexicanos.

“Hay una ola que está llegando a un punto donde merece el spotlight”, explica el curador, y señala que Destello busca convertirse en “esa intersección”: un escenario que lleve el trabajo del artista a un público que difícilmente lo hallaría en otros circuitos.

El proyecto también responde a una idea detonante de Adame y Acampante: si durante algunas semanas del año la Ciudad de México es el escaparate internacional del arte —durante la Art Week, cada febrero—, ¿qué pasa después?

“Nos gusta pensar que intentamos resolver eso al hacerlo constante”, dice Adame. “Esta propuesta no se tiene que quedar unas semanas, sino todas las semanas. Es un diálogo que sigue pasando”.

Del legado al presente

El FBO del AIFA ya tenía una relación particular con el arte: por la presencia de Bernardini, casa de subastas que trabaja con nombres como Leonora Carrington, Pedro Friedeberg y Rufino Tamayo.

Frente a eso, los gestores de Destello pensaron: “¿Cómo continuamos ese legado cultural con algo contemporáneo?”.

Acampante lo explica como una especie de genealogía: el surrealismo mágico puede encontrar resonancia en Smithe; la abstracción geométrica en Luisa Salas; y ciertas herencias del muralismo pueden dialogar con la obra de César Canseco.

El catálogo inaugural también incluye a Chavis Mármol, Helena Garza, Paula Duró y Gibrán Turón, entre otros, con piezas que van de la escultura al lenguaje gráfico y la ilustración.

Aunque esa selección no pretende fijar ni acotar una definición de lo mexicano, al contrario, para Adame representar implica mantener la apertura.

“La identidad mexicana es súper compleja y cambia diario. Por eso, si no estuviéramos abiertos a proyectos, no sería esa representación que estamos intentando colocar”.

El arte como grieta

“Hay un canto contracultural que siempre estuvo en el arte”, explica Acampante. “El arte responde a una manera poética de evidenciar fallas o grietas en la realidad o el sistema”.

En Destello, esa mirada puede aparecer de forma sutil, pero también frontal. Un ejemplo es el hidalguense Chavis Mármol, cuya obra aborda asuntos como la gentrificación, la globalización y otros conflictos contemporáneos.

El curador recuerda que la primera pieza de Mármol que llegó a la galería fue El otro Mundial, una escultura que muestra a un militar equipado cometiendo una falta contra un futbolista descalzo, planteada como “una crítica a la coyuntura que se dio entre el campeonato y la guerra”.

La pieza resume una posibilidad que Acampante ve en el FBO: “Está buenísimo dar voz a todo eso que es difícil que llegue a un público como el que se mueve ahí. Nos gusta ser puente”.


Poder suave

Desde su apertura previa al lanzamiento oficial, Destello ha visto circular a figuras internacionales como Tyler, The Creator, Shakira, Salma Hayek, Christina Aguilera y Ronaldo, además de selecciones de futbol y directivos de grandes compañías.

Esa circulación no representa solo una oportunidad comercial, sino un contacto cotidiano con personas de distintas esferas de influencia. “Es una manera de perpetuar ese contacto internacional de manera diaria”, apunta Acampante.

Para Adame, también conecta con una idea que ha acompañado su trayectoria en la comunicación cultural, la vinculación institucional y el diálogo internacional: el poder suave, entendido como la capacidad de la cultura para generar conversaciones que trascienden las relaciones políticas.

“Como Estado y figura política puedes llevar la narrativa que quieras, pero en un mundo tan digitalizado y tan conectado como lo tenemos ahorita, el arte se mueve solo”, explica. “Lo que está pasando en México en cuestión cultural, fuera de la cuestión política y todo el tema bilateral que puede estar pasando, se entiende aparte, se ve y escucha aparte”.

Destello busca que el arte no sea un adorno más dentro de un espacio de lujo, sino una forma de abrir conversaciones.

“Si personas que están tomando decisiones en nuestro país u otros países pueden ver este tipo de arte, ver estas preguntas y discursos, me parece importante”, acentúa la directora.

Un tridente para construir un puente

Cuando Adame y Acampante se conocieron, ella se encontraba vinculada al ámbito diplomático y cultural en Nueva York; y él ya tenía un nombre en el diseño y la cultura latinoamericana.

Para entender el click que hicieron, Acampante los compara con los dos hemisferios del cerebro: a Viviana la identifica con el izquierdo, asociado con la estructura y la razón; mientras que él se coloca del lado del “delirio”, la imaginación y la proyección.

“Siento que me puedo apoyar mucho en su razón y ella en mi delirio”, dice.

Sus habilidades como tridente —“Oscar es un sabueso del arte, está todo el tiempo detectando gemas”, dice el curador— son complementarias, por eso el proyecto se cimenta desde la confianza y la colaboración. 

“Nosotros no somos nadie sin el discurso de los artistas, sin la interacción entre nosotros, sin la apertura del espacio. Realmente somos una comunidad que, sin un pilar, se desestabiliza”, precisa Viviana.

Esa idea de comunidad se relaciona con la experiencia que buscan provocar en la terminal: modificar, aunque sea por unos minutos, el ritmo. “En la manera que planteamos el formato de la galería, convierte un área muy apresurada en un momento de paz; desde la fisicalidad y la materia, esa pausa es importante”.

Al cierre de la charla con MILENIO, la directora resume lo que espera que la galería genere entre clientes, artistas y cualquiera que la visite: “Si escucho sorpresa y curiosidad, me doy por sentada. Me voy feliz”.




  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.

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