Abordar el horror, para Diego Sánchez Orozco, significa mirar hacia adentro. Por eso en su primera novela, Miasma (Gato Blanco, 2026) explora sus inquietudes sobre la humanidad, sus valores y las razones para continuar viviendo.
Nacido en Guadalajara en 1993, el autor, graduado en ingeniería química y con un posgrado en negocios, encontró en la escritura un proceso que a veces resulta tan hermoso como incómodo, porque lo obliga a revisar las convicciones personales
Desde ahí moldeó al protagonista de su obra, David, detective experimentado que durante años ha enfrentado las manifestaciones más atroces de la humanidad, y quien, mientras investiga a un culto, comienza a cuestionar el sentido de su existencia.
Escribir para confrontarse con uno mismo
¿Por qué escribes, Diego? ¿Qué te respondes cuando te haces esa pregunta?
Empecé a escribir Miasma como un ejercicio de reflexión: a través de los personajes, los lugares y la trama, busqué confrontarme a mí mismo con mis miedos. Cada sesión de escritura se convierte en un examen de mi vida: aquello a lo que le doy valor y lo que significa para mí. También reflexiono sobre quienes están a mi alrededor. Es un proceso fuerte, porque implica revalorar constantemente qué tiene significado.
La historia o la inquietud filosófica, ¿qué fue primero?
La inquietud filosófica: la historia y los personajes son un medio para reflexionar sobre ella y contarla. Todas estas inquietudes existenciales vienen de años atrás, incluso antes de que pensara en escribir una novela; quizá desde hace unos 15 años empecé con esos cuestionamientos, también de la mano de mi hábito de lectura, que comenzó gracias a mi madre.
Conforme uno lee, se encuentra con ideas y pensamientos que otras personas se han planteado a lo largo de sus vidas y en diferentes épocas. Esas obras llegan a tus manos y los cuestionamientos de otros se suman a los tuyos. Encuentras similitudes con tu propia manera de ver las cosas y, a partir de ahí, se desencadena toda una serie de reflexiones.
David es un detective que se ha ido degradando. ¿Qué le ha quitado investigar el mal durante tanto tiempo?
El costo es, precisamente, su humanidad. En ese tipo de profesiones, las experiencias deterioran el sentido de lo que consideramos normal y moral, así como la idea de aquello que una persona es capaz de hacer. Después de presenciar atrocidades, David ve cómo se carcome su sentido de la vida: se pregunta si vale la pena la existencia de la humanidad y también comienza a cuestionar el valor de la propia.
¿Cuánto de ti hay en él?
Todos tienen un poco de mí, porque la escritura es un proceso de reflexión. David, Javier y los demás tienen elementos propios, sobre todo miedos que tomo como semillas. En David está la deshumanización: cómo las personas dejan de ser vistas como seres humanos y se convierten en recursos para su entorno, en lugar de ser reconocidas como personas que viven, sienten y tienen deseos.
También está la pregunta de por qué vivir. Si el mundo está así, ¿por qué tengo que someterme a ello? Con Javier, apodado el escultor de cadáveres, aparecen otras inquietudes: ¿Qué hay más allá de la humanidad? ¿La muerte significa llegar al vacío o existe algo después?
Creencias y el sentido de vivir
El fanatismo es uno de los aspectos centrales en Miasma a través del culto de Asmodai, que investiga David. El autor define el concepto como "la renuncia a los deseos e incluso a los propios valores para alcanzar un objetivo que se considera superior a la vida individual", lo que cobra mayor relevancia porque, al representar un extremo, conduce a "la violencia, a actos de inhumanidad y la deshumanización".
¿Qué es más aterrador: que las personas cometan atrocidades o su indiferencia hacia ellas?
"Creo que ambas cosas van de la mano. A veces ni siquiera tenemos vislumbrado cuál es el umbral de lo que una persona está dispuesta a hacer. Y la realidad supera con creces a la ficción: en las noticias encontramos acontecimientos que nunca nos hubiéramos imaginado escuchar, conocer o leer, y cada día se va degradando nuestra capacidad de sorpresa ante esas situaciones.
Ahí está parte del problema: si las normalizamos, van a seguir ocurriendo y tendrán un impacto mucho menor en la sociedad. Eso facilita que continúen sucediendo".
¿Y las creencias cómo las ves? ¿Como una forma de resistencia ante lo incomprensible? ¿Otra fuente de terror?
Ambas cosas. Las creencias son algo nuclear en lo que significa ser humano. Es difícil que una persona no tenga creencias, ya sean religiosas, filosóficas o de otra naturaleza. Las religiones y las ideologías buscan explicar por qué estamos aquí y cuál es el sentido de nuestras acciones.
Cuando adquieren un valor absoluto por encima de todo lo demás, como sucede con el fanatismo, aparece el miedo y el horror. Se desdibujan los límites de lo correcto y lo moral.
¿Cómo entiendes el concepto de Dios?
Estoy más del lado del existencialismo, porque creo lo que creo como consecuencia de lo que he vivido, no simplemente porque me gustaría que el mundo fuera de determinada manera. Considero que soy yo quien otorga valor a mi propia vida; para cada persona ese sentido puede ser distinto.
En cuanto a Dios, tiendo al agnosticismo: puede que exista o no, y nunca podré determinarlo con certeza. Lo importante es que existimos junto a otras personas y debemos procurar que el mundo sea mejor a través de nuestros actos.
Las referencias detrás del horror
Cuando la mamá de David leyó Miasma, le comentó que le hacía sentir "en una ciudad opresiva, como una ciudad gótica". Una atmósfera que responde al gusto del escritor por el cine noir, los escenarios sombríos y las historias donde lo desconocido altera la realidad.
¿Qué referencias fueron importantes para construir la novela?
Tengo muchas influencias del cine, la literatura y la música. Está el cine noir, con sus detectives en ambientes sombríos y opresivos, donde el entorno se convierte en un personaje que conspira contra los protagonistas.
En lo visual están El resplandor, de Stanley Kubrick; Hellraiser, de Clive Barker, y La cosa, de John Carpenter. En la música, Misfits es uno de mis grupos favoritos. También escuché The Call of Ktulu, de Metallica, inspirada en Lovecraft. Entre mis autores están H. P. Lovecraft y Edgar Allan Poe; en filosofía, Sartre, Nietzsche y Schopenhauer.
Después de acompañar a David en ese descenso, ¿cambiaron tus convicciones sobre la naturaleza humana?
Mis convicciones se mantienen en una misma dirección general, pero sí encuentro una nueva apreciación por ellas. Independientemente de las situaciones en las que estemos involucrados, entender lo que significa ser humano requiere un esfuerzo considerable. No tiene que pasarte algo personalmente para comprender que otras personas atraviesan situaciones precarias, muy difíciles o de escasos recursos.
Mis libros no van a plantear cuestionamientos fáciles, pero creo que son esenciales para que cada persona se pregunte por qué sigue levantándose todos los días para ir a trabajar, por qué continúa con su rutina y hacia dónde se dirige. Son preguntas difíciles, pero necesarias. Si mal no recuerdo, fue Nietzsche quien dijo que el verdadero héroe es aquel que entiende todo lo que implica vivir y existir y, aun así, decide continuar haciéndolo. Esa es la apreciación que me llevo.
Por último, ¿qué te gustaría que pasara con el lector tras cerrar el libro?
Que cambiara su perspectiva sobre su propia vida. Hay elementos que pueden sacar al lector de aquello a lo que está acostumbrado, sobre todo si no está familiarizado con el horror. Pero también está el cuestionamiento existencial sobre el significado de la vida, algo que no necesariamente está tan presente en el horror convencional.
Espero que las personas alcancen una nueva valoración de por qué hacen lo que hacen y del sentido que le otorgan a sus vidas. Me gustaría que la lectura fuera una semilla para seguir desarrollando estas reflexiones.
Próximos planes de David Sánchez Orozco
Mientras 'Miasma' encuentra más lectores, Sánchez Orozco ya trabaja en otra historia y planea traducir su debut al inglés:"Ya estoy escribiendo una segunda novela. Tengo varias historias que he comenzado a desarrollar, pero ahora estoy concentrado en una en particular, también de horror. También planeo traducir Miasma al inglés. Es un trabajo que todavía debe comenzar y que implica un esfuerzo considerable. Pero sigo escribiendo. Es una pasión que he encontrado en mí y algo que voy a hacer hasta el final de mis días".