En 2005, Dimitri Berzerk quería hacer bailar a la gente. Hoy, la pista sigue siendo parte de su lenguaje, pero su relación con la música va más allá: ¿qué puede hacer con nosotros, además de mover el cuerpo?
En Así en la Tierra como en el Cielo, su segundo álbum de estudio, Berzerk cruza el synthpop con el industrial y otras vertientes electrónicas para llevar su sonido hacia nuevos territorios. Publicado el 24 de septiembre de 2026, el disco reúne once temas bajo el concepto de Esoteric Body Music y se extiende a un libro complementario con ilustraciones y textos.
En entrevista con MILENIO, el músico habla de las decisiones sonoras detrás de la obra, de la libertad de crear sin etiquetas y de cómo su relación con la música ha evolucionado a lo largo de dos décadas.
Tres formas de leer una misma historia
El universo conceptual de Así en la Tierra como en el Cielo parte de una manera particular de observar el mundo. Para Dimitri, la experiencia humana no puede separarse de aquello que la rodea: los astros, los animales, las plantas, las piedras y hasta los insectos pueden convertirse en puntos de partida para indagar en lo que somos.
“Hasta ahora, los dos álbumes que he lanzado han sido planteados como una especie de bitácora, en donde he vertido parte de mis aprendizajes y experiencias en este mundo.
Gusto mucho de detenerme a cuestionarme sobre los eternos porqués de la vida y de nuestra existencia y cada tema que he compuesto, cada letra que he escrito y cada canción que he lanzado busca reflejar un poco de mis experiencias en este andar”, explica.
El concepto comenzó a tomar forma en 2022 y encontró una primera vía de desarrollo en los sencillos que Dimitri publicó desde 2024. Durante casi tres años presentó ocho canciones por separado, hasta reunirlas con tres temas adicionales en el álbum. Sin embargo, la historia no sigue una sola secuencia: el orden de los sencillos, el del disco y el del libro que acompañará al proyecto ofrecen distintas maneras de recorrerla.
La naturaleza ocupa un lugar importante en esta manera de interpretar el mundo. Dimitri encuentra en las aves una forma de representar las distintas dimensiones de la experiencia humana: la material, la espiritual y la emocional. El fénix, en particular, encarna para él la posibilidad de transformarse más allá de la vida y la muerte.
“Son seres que, en ojos de nuestros antiguos, tenían la capacidad de desarrollarse en la vida terrenal (tierra), espiritual (aire) y emocional (agua) y, para el caso del fénix, comprender el secreto de la transformación más allá de la vida y la muerte (fuego)”,
Esta lectura también implica reconocer la importancia de volver a tierra. Para Dimitri, incluso cuando las personas buscan crecer espiritualmente, necesitan mantener el equilibrio con las responsabilidades y necesidades de la vida cotidiana. Desde esa perspectiva, las experiencias pueden entenderse como ciclos que se repiten hasta que logramos comprenderlos de otra manera.
“Cada canción es una etapa o un momento de nuestras vidas que se puede repetir indefinidamente ¿Cuántas veces tendremos que repetir nuestros mismos errores antes de que nos permitamos aceptarlos para seguir avanzando?”.
La pregunta condensa la dimensión personal del álbum. Las canciones no buscan imponer una interpretación definitiva, sino abrir un espacio para que cada escucha encuentre sus propias asociaciones. A partir de estos elementos, el proyecto explora la transformación personal y las distintas formas de interpretar aquello que nos rodea.
Esoteric Body Music: crear sin etiquetas
Dimitri ha llamado Esoteric Body Music al territorio creativo en el que desarrolla su propuesta. La denominación reúne dos dimensiones que suelen presentarse por separado: el impacto físico de la música electrónica y la exploración filosófica y simbólica que da forma a su obra.
“¿Qué es entonces, el Esoteric Body Music? El lienzo sobre del cual puedo expresarme con mayor libertad, soltándome de las posibles ataduras que pudiera encontrarme al seguir el sendero de un estilo musical bajo sus propias reglas”, señala.
La definición también explica su resistencia a permanecer dentro de una sola categoría. Aunque la electrónica suele asociarse con la pista de baile y determinadas estructuras rítmicas, el productor busca incorporar elementos que respondan a las necesidades de cada composición.
Esa libertad le permite explorar recursos que no siempre se encuentran en el repertorio habitual del género. En “Insanabilis”, por ejemplo, interviene un ensamble coral, una presencia que amplía la dimensión sonora del álbum y refuerza su intención de construir una experiencia que vaya más allá del ritmo.
La electrónica sigue siendo el punto de partida, pero no necesariamente el límite. Para Dimitri, experimentar significa hacer alquimia con los sonidos y dejar que cada pieza marque su propio rumbo. En ese sentido, el concepto no funciona como una etiqueta rígida que impone reglas, sino como un espacio para descubrir nuevas formas de expresión sonora.
Las voces detrás del universo sonoro
Aunque el proyecto parte de una visión personal, Así en la Tierra como en el Cielo reúne músicos y vocalistas de distintas trayectorias, con participaciones específicas en varias de sus canciones.
Entre los invitados vocales se encuentran Pedro Dabdoub, en “Inevitabilis”; Pedro Gopar, de Prismatic Shapes, en “Surgere”; Pascal Languirand, de Trans-X, en “Statera”; y Amanda Lunares, en “Solvere”. También participan Heka, en “Syzygia”; Montse Magia, en “Intemerata”; Norms Dom, en “Coniunctio”; Juan Carlos Ávila, de Bulbo Project, en “Concordia”; Hari Sama, de Noble Savage, en “Cadere”; y Helena Sánchez Soto, conocida como Hela San, en “Insanabilis”.
En esta última canción participa también el ensamble coral Vox Æternam, integrado por Nora Cervantes (soprano), Jaqueline Zárate (alto), Habib Gama (tenor) y Adrián Díaz (bajo). Adrián Díaz Hilton estuvo a cargo de los arreglos corales adicionales. Por su parte, Sir Frederick Karlsson aporta lecturas en “Surgere”, “Statera”, “Concordia”, “Cadere” y “Ordo Chao”.
Los créditos también incluyen arreglos adicionales de batería de Chuz Estrada en “Inevitabilis” y “Statera”; de guitarra, de Guillermo Torres en “Surgere” y de Raúl García en “Cadere”. Pedro Dabdoub realizó arreglos adicionales de piano en “Coagulatio” y de voz en “Inevitabilis”. También hay arreglos vocales de Pedro Gopar en “Surgere”, Pascal Languirand en “Statera”, Hari Sama en “Cadere” y Helena Sánchez Soto en “Insanabilis”. Languirand, además, aportó arreglos de keytar en “Statera”.
“Explorar sonidos que distan de la electrónica y buscar integrarlos en mis composiciones me ha permitido explotar aún más el potencial sonoro de cada pieza. Trabajar con el universo análogo e integrarlo al electrónico ha sido algo muy gratificante que me ha presentado ciertos retos técnicos importantes, como en el caso de trabajar con un ensamble coral para el tema ‘Insanabilis’”.
Primero existe el concepto
En Así en la Tierra como en el Cielo, la música no necesariamente aparece primero. Dimitri suele comenzar por una idea que necesita encontrar su forma y después busca los sonidos capaces de desarrollarla.
“Para mí, el concepto siempre viene primero y después se le integra la música. Tengo muchísimas maquetas sin terminar que están en busca de un concepto”, explica.
El proceso invierte la lógica habitual de componer una melodía y construir después un significado alrededor de ella. En su caso, algunas piezas permanecen en espera hasta que aparece la idea que les da sentido.
“Cada una de estas maquetas es como un cascarón, un cuerpo que busca un alma que le dé vida y razón de ser”.
Esta búsqueda de un concepto también se refleja en la manera de presentar su música. Desde pequeño, Dimitri disfrutaba recorrer tiendas de discos en busca de ediciones que rompieran con el formato tradicional del CD. Con el tiempo, la estandarización de estos soportes y el consumo digital redujeron, desde su perspectiva, las posibilidades de concebir la música como un objeto artístico.
El libro que acompañará al álbum busca recuperar esa dimensión y ampliar la experiencia musical mediante ilustraciones, estudios y reflexiones filosóficas vinculadas con los temas de las canciones. La edición física reunirá el CD y la publicación en un mismo paquete, para ofrecer una forma de acercarse a la propuesta del productor más allá de la escucha.
De hacer bailar a buscar sanar
La distancia entre el DJ que comenzó en 2005 y el músico que hoy presenta este álbum no implica que la pista de baile haya dejado de importarle. Lo que cambió fue el sentido que busca darle a su trabajo.
Con más de veinte años de trayectoria, Dimitri Berzek ha realizado cientos de producciones y ofrecido más de mil presentaciones en América y algunos países de Europa. También ha compartido cartel con figuras de la escena electrónica e industrial internacional y, en septiembre de 2018, tocó los teclados con And One durante su presentación en Ciudad de México.
A la par de su carrera musical, ha impulsado la escena electrónica alternativa a través de Sector Industrial Producciones, un proyecto que nació en la radio y posteriormente se convirtió en sello discográfico. Su objetivo ha sido fortalecer las propuestas locales y contribuir a que la música electrónica mexicana llegue a otros públicos fuera del país.
Sin embargo, para Dimitri, la visibilidad digital no siempre se traduce en una carrera sostenible. Aunque las redes sociales han facilitado que los proyectos mexicanos lleguen a otros países, también han impuesto una dinámica en la que la viralidad puede desplazar propuestas que no logran adaptarse a sus exigencias.
“Hay grandes propuestas aquí en México, pero muchas veces no hallan el camino adecuado para darse a conocer y se quedan en el camino o bien, terminan siendo opacadas por los más aptos en contenidos para redes”, señala.
A su juicio, el problema también está en la falta de una infraestructura que permita promover y fortalecer a la escena en su conjunto. Construir una carrera, sostiene, requiere algo más que buenas canciones o presencia digital: implica inversión, constancia y canales capaces de conectar a los artistas con su público.
Más allá de los retos de construir una carrera en la escena electrónica, Dimitri también guarda recuerdos de los viajes y encuentros que han marcado su trayectoria. Uno de ellos ocurrió en Arvika, un pequeño poblado de Suecia, donde se presentó por primera vez durante un festival de synthpop.
“Fue una experiencia increíblemente bella poder presentarme ahí. Venía de haber tocado en Estocolmo una noche antes, apenas había dormido un par de horas en el tren de camino y no tocaba una cama en dos días, pues venía de un viaje procedente de Nueva York”.
El trayecto hasta la cabaña le dejó otra imagen del viaje, lejos de las ciudades y las luces.
“Solo recuerdo que manejamos en coche como una hora y no veía más que árboles en la penumbra. Ni una sola casa, ni un solo poste de luz. Solo oscuridad y sombras de árboles a mi alrededor. […] Estábamos en medio del bosque de Suecia sin un solo ser humano a kilómetros, pero eso sí, 38 kilos de álbumes de Sector Industrial en mi maleta”, recuerda entre risas.
La anécdota muestra una faceta más personal de su trayectoria y permite entender cómo ha cambiado su relación con la música. Hoy, su trabajo tiene una intención que va más allá de la pista de baile.
“En 2005 estaba muy emocionado de poder cumplir mi sueño de la música, al menos como DJ. Para ese entonces, subirme a la cabina, poner canciones y lograr que la gente las bailara y disfrutara de una velada era algo que me llenaba y desbordaba el corazón”.
Esa emoción sigue presente, pero ahora tiene otro significado.
“Hoy en día sigue sucediendo, pero ahora no solo busco tener un corazón desbordado, sino sanado. El Dimitri de ahora ha encontrado en la música una terapia espiritual en donde esa etiqueta de Esoteric Body Music lleva consigo la consigna de ponerse al servicio de las almas”.
Más que ofrecer respuestas definitivas, Dimitri espera que el álbum acompañe a quienes lo escuchen en sus propios procesos.
“Que se encuentren a sí mismos. No habría algo más gratificante para mí que saber que aquello que hago para sanarme pueda ayudar a sanar a alguien más”.
Al final, esa es la intención detrás del álbum: convertir una experiencia personal en algo que otros puedan hacer suyo.
¿Dónde escuchar y seguir a Dimitri Berzerk?
Bandcamp:
https://dimitriberzerk.bandcamp.com/album/as-en-la-tierra-como-en-el-cieloAudiomack:
https://audiomack.com/dimitri-berzerk/album/asi-en-la-tierra-como-en-el-cielo-6837264Spotify:
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