Durante siglos, la Guerra de Troya fue considerada una de las grandes leyendas de la Antigüedad. Los relatos de Homero en La Ilíada y La Odisea, con personajes como Aquiles, Odiseo y el célebre caballo de madera, parecen pertenecer más al terreno del mito que al de la historia.
Sin embargo, las investigaciones arqueológicas han cambiado esa percepción: hoy se cree que Troya fue una ciudad real, aunque su historia tal vez fue distinta a la narrada por el poeta griego y que ahora podemos ver ligeramente en la película de Nolan.
¿Cómo descubrieron la posible Troya?
La búsqueda de Troya cobró fuerza en el siglo XIX, cuando el arqueólogo aficionado alemán Heinrich Schliemann excavó la colina de Hisarlik, en el noroeste de la actual Turquía.
Aunque las primeras exploraciones habían comenzado años antes con Frank Calvert, fue Schliemann quien dio notoriedad internacional al sitio. Más tarde, los trabajos de Wilhelm Dörpfeld y Carl Blegen permitieron confirmar que aquel asentamiento coincidía con la ubicación descrita por las fuentes clásicas.
Las excavaciones revelaron una sorpresa: en lugar de una única ciudad aparecieron los restos de varias urbes construidas unas sobre otras a lo largo de casi cinco milenios.
Murallas monumentales, viviendas, edificios públicos, cerámica y señales de sucesivas destrucciones mostraron que Hisarlik fue un enclave estratégico situado cerca del estrecho de los Dardanelos, una ruta clave para el comercio y el control marítimo.
- Nuevas evidencias de un conflicto
La investigación continúa. En 2025, un equipo encabezado por el arqueólogo turco Rüstem Aslan reanudó las excavaciones con el propósito de encontrar pruebas de un enfrentamiento ocurrido durante la Edad del Bronce.
Los especialistas, bajo el respaldo del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, localizaron numerosas piedras de honda, puntas de flecha, estructuras incendiadas y restos humanos enterrados de manera apresurada fuera de las murallas. Además, identificaron una posible planicie de batalla al suroeste del asentamiento, delimitada por antiguos cauces de agua.
Para los investigadores, estos hallazgos fortalecen la hipótesis de que la ciudad sufrió un episodio de violencia importante hacia finales de la Edad del Bronce, periodo que coincide con la época en la que tradicionalmente se sitúa la Guerra de Troya.
¿Qué es real y qué es mito?
Aun con estos descubrimientos, la arqueología no ha demostrado la existencia de personajes como Aquiles o Héctor, ni del famoso caballo de madera.
Lo que sí parece cada vez más sólido es que una ciudad fue destruida violentamente y que ese acontecimiento pudo permanecer en la memoria colectiva durante siglos, hasta convertirse en la epopeya que Homero plasmó en La Ilíada.
Troya no sería la narrada por el poeta, pero tampoco una invención. Aunque para muchos historiadores, el poema homérico representa la transformación literaria de un conflicto real que terminó por convertirse en uno de los relatos de ficción fundacionales de la cultura griega.
Fuentes
Aslan, R., excavaciones de Troya 2025, Universidad Çanakkale Onsekiz Mart — vía The Jerusalem Post.Fundación Juan March, ciclo 'La guerra de Troya: entre realidad y ficción' — bibliografía académica (Cline, Rose, Mac Sweeney, Strauss)
hc