“La luna es testigo de la caducidad del ser humano”: Francisco Córdova

El director artístico habla de Delay, la obra de gran formato de su autoría con la que itinera por el país y que presentará en el Festival Internacional Cervantino.

Foto: Jaime Martín
Ciudad de México /
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El director artístico Francisco Córdova Azuela llega al escenario con una pieza de gran formato que, además, impresionar por su despliegue escénico, al contar con tres lunas móviles, una iluminación especial, y una compañía de alrededor de 24 personas, funciona como un gesto de resistencia para atraer a nuevos públicos al teatro.

La obra Delay, de su autoría y que estrenó en el Palacio de Bellas Artes en 2024, propone una reflexión sobre el tiempo y la capacidad humana, y con ella itinera por festivales y teatros de distintas regiones del país.

Córdova dice que su compañía Physical Momentum ha sufrido pérdidas devastadoras, como la muerte del bailarín Maximiliano Corrales en 2023 en Culiacán, y aun así siguen presentándose en ciudades que viven en el riesgo cotidiano de la violencia. En ese contexto, la obra no sólo dialoga con el tiempo y la caducidad, sino que actúa como un acto colectivo de reclamo: el teatro como espacio para humanizar, protestar y sostener la esperanza.

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En esa conversación, Córdoba, aborda los retos técnicos y logísticos de mover a la compañía con una producción de gran formato por teatros con infraestructura desigual; la importancia de la iluminación y el valor simbólico de presentar la obra en el Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, su ciudad natal.

¿Cuál es la esencia de la obra?

Cuando hablamos del tiempo no queríamos hablar del cliché, como un reloj, entre esa simbología, en el entorno que nos comunicamos extrañamente llegamos al tema de la luna, que también ha sido testigo tiempo, del hombre, de civilizaciones, y sobre todo de la vida y la muerte del ser humano, entonces en ese concepto del tiempo llegamos al de caducidad, cómo la luna se convierte en testigo de la caducidad del ser humano. Lo que tratamos de explorar y de convertir en esta actualización es crear un espacio abstracto que hable del tiempo y de la caducidad.
Representamos con tres lunas, con tres dispositivos escenográficos, que muestran tres estados del tiempo. Con esta plástica abstracta hemos jugado con el territorio, con ese universo hablamos de un tiempo que se determina hacia la vida del ser humano.

¿Qué papel juega la luz en tu espacio escénico?

Eso lo ha determinado mucho la compañía, tengo maestría en iluminación teatral, que estudié en Barcelona, y desde hace más de una década la incluyo como elemento esencial en la coreografía. Para mí, la iluminación dentro del dispositivo escenográfico genera un espacio muy claro, lo que me permite más fácilmente dirigir a los bailarines y, en consecuencia, por efecto dominó, también es mucho más fácil dirigir al espectador para que se correlacione con el espacio.

¿Qué significado simbólico y dramatúrgico atribuyes a las tres estructuras lunares?

De luna buscamos el elemento del tiempo, como un testigo que siempre ha estado en la humanidad, pero que de alguna manera desconocemos; aun cuando lo conocemos visualmente, es una idea también efímera. La Luna se convierte en el principal intérprete del escenario, este intérprete que circula, que vive, que cambia de color pero, sobre todo, que tiene una temporalidad en el espacio.
Foto: Jaime Martín

¿Por qué la llamaste Delay?

Delay es un término musical que se refiere al retraso, y en este sentido es todo aquello que llega tarde. El título llega por la investigación sonora, que es música original del maestro Manuel Estrella, y desde esa idea de entender el tiempo, hay que entender el pasado y hay que regresarnos, no podemos adelantarnos, así llegamos al concepto del término Delay, que sumó una capa más al concepto visual, coreográfico y de contenido dramatúrgico, sobre todo sumando no queriendo poner la palabra tiempo, sino más bien abriendo otra partitura, otro vocabulario que tuviera otra connotación de lo mismo, que es el tiempo, pero sin decir esa palabra.

¿Qué retos y oportunidades implica llevar esta pieza a distintas regiones del país?

Los retos son los teatros, no todos tienen la infraestructura lumínica y tampoco son tan grandes como el Palacio de Bellas Artes, con una planta técnica lumínica que funciona muy bien. No todos los foros en el país tienen esa infraestructura, sin embargo, hemos encontrado muchísimos colaboradores, fuentes y vínculos que se han sumado al proyecto, generando alianzas no solamente a nivel de producción sino también institucional. Gracias a estas alianzas hemos podido tener una circulación mayor y nos presentaremos en León (Guanajuato), San Luis Potosí y el Estado de México.

¿Cómo lograr que el público acuda al teatro a pesar de la violencia en algunas ciudades?

En general vivimos en un contexto nacional e internacional complejo y violento. Creo que es algo que parece que no va a cambiar ni a terminar, desafortunadamente hemos perdido a personas cercanas, uno de nuestros compañeros e intérprete, Maximiliano Corrales, fue asesinado hace tres años en Culiacán. Venimos reivindicando esa protesta, esa lucha por seguir haciendo lo que hacemos, y, bueno, al final, una manera de hacer arte es una forma también de protesta, pero también de seguir humanizando. Hay una frase muy bella que siempre me ha gustado: “el arte no es para educar, es para humanizar”, y de alguna manera esa lucha tiene que ser constante. Ojalá que toda esta ola de violencia que nos rodea, se erradique, es algo que todos buscamos. Regresamos a Culiacán hace unas semanas, tuvimos dos funciones en el Teatro Pablo Villavicencio. Es la única manera de continuar desde lo que hacemos. Estamos aquí de pie.

Con esa entereza llegarán al Festival Internacional Cervantino. “De hecho, yo soy originario de la ciudad de Guanajuato, y es la segunda vez que estamos como compañía en el FIC, el 14 de octubre, a las 20:00 horas en el Auditorio del Estado. Para mí es un honor presentarme con esta pieza de formato grande en uno de los recintos más emblemáticos en el festival más importante de Latinoamérica. No sólo me siento feliz, tengo una enorme emoción como creador”.

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  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.

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