La artista visual Gina Salazar comparte una sólida selección de su producción más reciente en la exposición Diálogos de la forma: del trazo al ensamble, en el vestíbulo de la Casa de las Humanidades de la UNAM.
“Presento esta muestra atemporal entre la memoria y la materia, a partir de la pintura, monotipos y ensamblajes, donde convergen para desafiar las fronteras del tiempo cronológico”, explica la creadora.
Indica que a través de un recorrido, la exposición, conformada por 25 piezas, se manifiesta como un campo de exploración en el cual las soluciones plásticas sirven de puente entre la figuración, lo arquitectónico y la abstracción.
En entrevista con MILENIO precisa que su obra evoca estructuras suspendidas que habitan arquitectura de la memoria, explora la estrecha relación entre el entorno construido y la percepción emocional. La muestra está articulada a partir de ejes temáticos fundamentales que demuestran la versatilidad de las técnicas que utiliza.
“La primera temática es la pintura con piezas emblemáticas como el Molino de Fonseca o La palapa de Agustín, que evoca atmósferas aéreas, en donde lo sólido se funde con el espacio pictórico”. Las obras forman parte de la colección del Museo Kaluz.
La artista, que participó en una residencia artística en el Kadampa Art Studio en Ulverston, Inglaterra, enfatiza que en la segunda temática de su muestra “los monotipos representan el dinamismo de la forma en su estado más fluido, a partir de utilizar acrílico sobre el papel hago una superposición de tramas, puntos y color”.
Con la experiencia que le ha dejado participar como jurado en concursos tales como el Nacional de Acuarela en el Museo Nacional de la Acuarela “Alfredo Guati Rojo, habla del tercer rubro de su exposición.
Detalla que realiza ensamblajes y precisamente aquí es donde transita de manera definitiva entre las técnicas.
La expansión de la pintura que utiliza sobre maderas, texturas rugosas, maderas recicladas, elementos encontrados como láminas oxidadas o acrílicos de policarbonato, tienen como sentido otorgarles a las piezas una calidad de reliquia contemporánea.
“La exposición es una una invitación a detenerse y contemplar, es un recordatorio de que el arte tiene la capacidad de capturar aquello que permanece inmutable ante el paso del tiempo”, refiere la artista cuya trayectoria es multidisciplinaria, la cual incluye a la comunicación, la docencia y la historia del arte.
—¿Por qué recurrir a las reliquias contemporáneas?
Es una metáfora del uso que hago de los objetos que ya tuvieron un uso muy prolongado. Algunos incluso fueron desechados y oxidados en el paso de tiempo.
Nuestro deseo es resignificar desde el presente y retomar un nuevo significado. Intervengo utilizando diferentes métodos, recurriendo incluso a las diferentes técnicas de la pintura.
Incluso utilizo elementos como resinas derivas del petróleo y los polímeros entonces hay un juego entre lo común y los planes bidimensionales y tridimensionales, con lo que se desafían las fronteras de la pintura.
Hay una combinación de técnicas, es como la premisa para poder hacer diferentes composiciones relacionadas con la arquitectura, el entorno construido y nuestras percepciones emocionales.
—¿Por qué la arquitectura está presente en tu obra?
Me gusta mucho la arquitectura, creo que finalmente a lo largo de la historia se han generado muchos diálogos entre la arquitectura y la pintura. Hay arquitectos pintores y pintores arquitectos.
Partimos de lo más elemental que son líneas, es descomponer, ensamblar y crear también atmósferas; en particular me atrae la arquitectura brutalista, la cual retomo en mis obras.
La arquitectura brutalista y también retrofuturista se reflejan mucho en mis obras. Por ejemplo, me inspiro con las construcciones de Agustín Hernández como La palapa su casa que está aquí en Ciudad de México, la cual es una de las creaciones más emblemáticas.
Así como la de Pereira & Luckman con Theme Building, ubicado en el Aeropuerto LAX, en Los Angeles, California en Estados Unidos,
Entonces las represento, pero resignadas también desde una mirada personal.
—¿Hacia dónde va tu propuesta?
Hacia una exploración con las fronteras de la pintura para conocer hasta dónde llegan los límites de la pintura y también en diálogo con la escultura, la estampa y la escultura. Apoyada en mis referentes pictóricos: Robert Rauschenberg, Bruce Dorman, Suzzane Jackson y el escultor Gonzalo Fonseca
Todas las posibilidades que el arte me da para no quedarme nada más con el óleo sobre tela o el acrílico sobre tela. Mi intención es darle un nuevo significado a los objetos que muchas veces son considerados desperdicios, porque aparentemente no tienen ningún uso.
La exposición Diálogos de la forma: del trazo al ensamble, de Gina Salazar, estará hasta el 19 de junio y se puede visitar de lunes a viernes. Para agosto se planea que se exhiba en otro espacio de la UNAM.
PCL