Este poema inédito arroja una mirada espectral sobre el legendario descifrador de enigmas
Soy Edipo, quien fuera rey de Tebas,
y hoy un hombre entre los hombres,
un ciego entre los ciegos.
Henry Bauchau: Edipo en el camino
Venía de la vastedad del desierto
de sentir su arreciado prodigio
de escuchar su silencio
Me dejé atravesar
una y otra vez
por su espejismo
En esa sequedad
poco había de mí
porque en el lugar
de lo sin sombra
solo es posible la errancia
No creí que aún tuviera latido
ni que hubiera arrimo
de nostalgia
Me crecí en esa soledad
en esa reciedumbre desgajada
que arde en lo inhóspito
donde la sutileza de la caligrafía
juega a la iridiscencia
y enfrenta a nosotros los ilotas
al siseo.