Javier Camarena, el tenor mexicano de proyección internacional, vive un momento de intensa actividad y redefinición profesional. Ensaya La flauta mágica en Santander, España, mientras se prepara para una agenda con conciertos en Veracruz, su estado natal, y en Europa, en Liechtenstein, con la soprano Nadine Sierra; además de una nueva temporada con debuts como la ópera Norma, en Madrid.
En entrevista con MILENIO, reflexiona sobre su evolución vocal y artística, abraza nuevos retos con entusiasmo y celebra, pues por su labor altruista, contribuciones culturales y conciertos benéficos, destinados a apoyar a personas afectadas por los sismos de 2017 en México, recibió la Gran Cruz que le otorgaron el Instituto del Mérito Humanitario en Barcelona y la Fundación Clarós, dedicada a realizar cirugías de labio leporino en comunidades pobres del sur de África.
Desde España, Javier Camarena, reconocido por su virtuosismo, su musicalidad y su presencia en la escena operística contemporánea, dice que se encuentra en los ensayos para participar en el Festival de Santander, los días 3 y 5 de agosto, con la ópera La flauta mágica, de Mozart, que produce y dirige Rolando Villazón, en coproducción con el Mozarteum de Salzburgo.
Camarena, quien ha cantado en los más importantes escenarios como la Ópera de Zúrich, la Metropolitan Opera de Nueva York y el Teatro Real de Madrid, viajará a México para presentarse en el Festival del Mar de Coatzacoalcos.
Dice que el concierto en tierras veracruzanas será gratuito con un programa variado, desde ópera, zarzuela, canción italiana, mexicana, hasta son jarocho, y garantizó que no faltará su cálida y emotiva interpretación de “Veracruz”, de Agustín Lara.
¿Cómo va con su personaje en La flauta mágica?
Muy bien. Tamino es un papel muy noble. No es el personaje belcantista que busca cierta parte de la virtuosidad o apantallar con los sobreagudos y todo esto. Es un personaje muy centrado, que tiene páginas musicales hermosas. Es que es uno de mis roles mozartianos favoritos, disfruto mucho cantarlo.
¿Qué presentará en Veracruz?
Estaré en el Festival del Mar el 8 de agosto en un concierto que me emociona muchísimo porque vuelvo con mis queridísimos colegas y maestros de la Orquesta Sinfónica de Xalapa y además con Tlenhuicani, un grupo con el que he tenido un enorme deseo de colaborar desde que me dedico a la música porque los he admirado desde que tenía 11 años. Es una maravillosa agrupación veracruzana que dirige el maestro Alberto de la Rosa, un gran artista. Y el 15 de agosto ofreceré un concierto privado para el gobierno de Veracruz.
Estar en mi estado y cantar para la gente de Veracruz es algo que me emociona mucho, es mi casa, es mi tierra, es mi cuna. Significa tanto el hacer esos conciertos, es algo que me emociona muchísimo.
¿Qué le atrae del repertorio que cantará en Europa?
Norma, de Vicenzo Bellini, en el Teatro Real de Madrid será el debut para mí en el rol de Pollione. Es una ópera propia del belcanto que tiene otros tintes más líricos y dramáticos. Es un gran reto representar este personaje, sobre todo porque estamos contemplando un acercamiento al rol más belcantista, no tanto como el de tenores de antaño, que eran mucho dramáticos, más líricos.
Yo sigo siendo tenor belcantista, lírico ligero, y este será el acercamiento que le daré. Estoy contento por la oportunidad de estar con mis colegas en el escenario, ya que Norma será interpretada por Lizeth Oropeza, que también es una soprano belcantista. Tener la posibilidad de abarcar estos roles desde esa perspectiva, con todo eso, no deja de ser un reto muy interesante.
Pescadores de perlas es una de mis óperas amadas y favoritas de Georges Bizet; es una obra que se representa relativamente poco, pero que tiene páginas para todos los personajes de una belleza y una profundidad musical muy bellas, y hacerlo en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria es una gran satisfacción.
¿Cómo será el cierre de temporada?
Estaré haciendo la ópera La Traviata, de Giuseppe Verdi, compartiendo el escenario con Jessica Prat, en Bilbao. Enseguida regreso a México, para cantar el 31 de octubre en una gala operística con la OFUNAM, con un programa centrado en la ópera y en la zarzuela porque es algo que tengo muchas ganas de cantar. En San José, Costa Rica, y en Bogotá, Colombia, tendré un par de recitales.
¿Cómo define su carrera en este momento?
Es una redefinición en mis 20 años de carrera. Desde hace tiempo, como lo hemos platicado, he tenido estabilidad. En mis inicios todo era cuesta arriba, total y absolutamente, pues, llegué a un punto de dominio vocal que me permitió disfrutar en esa meseta en la que pude caminar tranquilamente por todos estos años.
Ahora viene otra parte que significa en cierta medida una cuesta arriba, al reencontrarme con muchos retos nuevos, ya sea desde la parte del repertorio, también en reajustes que tienen que ver con la vocalidad, porque la voz va registrando cambios con el paso de los años.
BSMM