Hace treinta años, Armando Alanís Pulido (Monterrey, 1969) pensó cómo podía contribuir al fomento de la lectura. Escribió poemas en hojas blancas y las pegó dentro de algunos cajeros automáticos. Después, la hoja salió a la calle y los regiomontanos amanecieron un día con una barda pintada de blanco en la que con letras negras se leía: Sin poesía no hay ciudad. Así nació Acción Poética. Desde entonces, amas de casa, taxistas, niñas y niños, oficinistas, obreros, repartidores, todos y todas en esa ciudad hirviente comenzaron a encontrar y leer, siempre en bardas y siempre con letras negras, poemas, versos sobre el amor, la vida, los sueños… Se convirtieron en lectores de poesía en circulación constante. El eco de esta “acción” traspasó calles, barrios, llegó a otros lugares de México y comenzó a sonar fuera de nuestras fronteras. La poesía no es solo de quien la escribe, sino también de quienes la leen.
Alanís nos recibe una mañana en el comedor de su casa, en un barrio céntrico en la Sultana del Norte. Hay un piano en el que acostumbra tocar su hijo. La mesa del comedor es cuadrada, las sillas altas. Ahí conversamos. Tiene un librero de pared a pared, completamente lleno, que reúne sus admiraciones literarias. Dicen las leyendas que tiene la colección más grande de autógrafos de premios Nobel. Me pregunta si prefiero café o Cal-c-tose.
¿Te consideras pintor de brocha gorda, grafitero, vándalo, poeta de las bardas?
Soy un activista poético —afirma mientras sirve café en una taza con el logo de los Tigres—, siempre ando poetizando. Desde joven pensé que la poesía debía estar en todas partes. Que el paisaje urbano era su hábitat. Ser parte de nuestros traslados diarios. Caminar la poesía. Debía sorprendernos en la cotidianidad de nuestra existencia. La poesía es de todos.
¿Acción Poética es un proyecto de intervenciones urbanas o un experimento?
Quiero que el lenguaje poético le gane al noticioso. La poesía no oculta nada, nos hace sentir. Reflexionar sobre lo que acontece e interpretarlo de manera más clara y pacífica.
Has publicado 35 libros de poesía, pero te reconocen más por Acción Poética
He celebrado 35 libros de poemas míos. Me da felicidad la poesía en todos sus estados. La inédita, la de nuevas generaciones, de minorías, extranjera, nacional, expansiva, súbita, y por supuesto la mía. Me divierte mucho escribir, salvo el poemario Balacera, que trata un tema candente; fue algo extraño, porque sale de mi poética habitual.
Por otra parte, Acción Poética es más mediática y no dejo de sorprenderme de sus alcances. Mi producción poética que se ha editado en libros es paralela a mis proyectos de promoción y difusión de la poesía. Mi primera plaquette salió en 1993 y mi primer libro formal (Gritar por poder gritar, Mantis editores) en 1997. El asunto no es que te reconozcan, eso se da en muchas maneras. En mi caso es nombrar desde la poesía.
Mencionas Balacera, que está celebrando 10 años de su publicación, salió en Tusquets.
Yo creo que lo publicaron por morbo (ríe), la violencia del narco que fue algo que viví de cerca cuando en Monterrey se puso muy fea la cosa, entonces era como el tema, como es la línea que algunos narradores trabajan con maestría y que ha generado para el mercado editorial buenas ventas, me lo publicaron. Tuve la fortuna de tener excelentes editores, Martín Solares y Luis Carlos Fuentes; como autor, conocía otro aspecto del mundillo editorial y estoy agradecido y honrado de ser autor de la editorial Planeta.
Hay pocos libros de poesía con ese tema.
Bueno, me vienen a la mente libros de autores como Armieé Arjona, Sara Uribe, Luis Aguilar, Jesús Bartolo Bello, Jorge Humberto Chávez, que son algunos de los que recuerdo ahora. Debe de haber más, por supuesto, y si a eso le sumas otros temas que tienen mucha atención ahora como las desapariciones, la violencia de género, la igualdad y las luchas feministas, vemos que la poesía también atiende aspectos sociales y sus problemáticas. Balacera habla del lenguaje y me parece que eso pocos lo entendieron.
¿Habrá una edición de aniversario?
Al parecer, no.
¿Te hace ruido el lugar que ocupa la poesía frente a otros géneros en la industria editorial?
En mi caso, siempre he encontrado otros espacios. Me considero afortunado por las editoriales que me han publicado. Desde proyectos artesanales, independientes, hasta grandes empresas que le saben muy bien a este género. Ahora que hablas de ruido, mi más reciente libro se llama El hermoso ruido de la motocicleta que nos trae la pizza. Ganó la centésima edición del premio de poesía Clemencia Isaura en Sinaloa. Es una reflexión sobre el tiempo. Lo escribí en la pandemia. A la poesía no le hace falta edición, le falta promoción.
¿Cuáles son en estos treinta años los alcances visibles de Acción Poética?
Nunca imaginé que hubiera réplica en más de 40 países, en otros idiomas, en lenguas indígenas… hasta en braille. La gente se ha organizado para mostrar sus propios mensajes. La poesía mejora no solo los entornos, sino a las personas mismas. Me sorprende incluso que se generen campañas publicitarias que usan, copian, se inspiran en los preceptos del proyecto.
¿Y cuáles son estos preceptos?
Son cosas muy técnicas, básicas y minimalistas que logran mejor comunicación: el fondo blanco simulando una página, la disposición del texto en los renglones, el número mínimo de palabras. La idea principal es la original: pensar que la poesía nos salvará de todo y como decía mi querido Vicente Quirarte (aludiendo a Peter Parker) cuando hablaba de lenguaje y de poesía: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Estoy consciente de eso. Ahora me buscan y me dicen: quiero que escribas esto en las bardas. Les respondo: escríbelo tú. Insisten: queremos que sea por medio de Acción Poética, con su estilo y su forma. Estoy consciente y honrado. Por eso sí creo que los poetas son superhéroes. Yo soy un obrero de la palabra.
¿Escribir textos en las paredes sigue siendo lo mismo que antes?
No ha perdido su esencia. Donde lo replican agregan su sentir, y gana el lenguaje poético. Es lo mismo que antes porque hay mucha emoción, claro que ahora ya no huyo cuando veo las luces de una patrulla de policía; en Monterrey me ven como parte de la ciudad.
¿Hay alguna frase emblemática o alguna barda que digas esto me movió, me provocó o inspiró a alguien?
Quiero pensar que todas provocan a quien se las encuentra en su camino o las ve en redes sociales.“Sin poesía no hay ciudad” y “La poesía está en la calle” son emblemáticas para el proyecto. Una que escribí en el muro fronterizo de Tijuana y San Diego en el 2012 que decía “También de este lado hay sueños” tuvo mucho impacto salió en documentales, en series, en películas, fue portada de La Jornada. Yo solo andaba caminando por la frontera y alguien me animó a decir algo.
Todas tienen un efecto en quien las lee y comparte. La poesía es parte del paisaje. Sueño que esa extensión refuerce todas las plataformas, los libros en papel, las publicaciones digitales, las bibliotecas, las ferias del libro, los encuentros literarios, las escuelas y sus programas de lectura, a los maestros entusiastas que entienden que la literatura facilita todo. Soy optimista porque soy romántico, soy romántico porque soy terco, soy terco porque amo, amo porque soy poesía.
AQ / MCB