Bromuro de calcio | Por David Toscana

Toscanadas

Dicen los especialistas, que un buen artículo debe ajustarse a un solo tema y tener un título atractivo. Es bonito romper las reglas.

El actor argentino Ricardo Darín. (EFE/Mariscal)
David Toscana
Ciudad de México /
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“Pasaporte” viene del latín con escala en el francés. Si se hubiese españolizado, le llamaríamos pasapuerto; o yendo a la fuente original del latín, lo conoceríamos como pasapuerta.

En la Historia de la Guerra del Peloponeso, se lee que el nombre de este documento en griego tiene un origen más interesante. Tucídides cuenta que se suspendió una expedición militar de los espartanos, pues al realizar un sacrificio en cierta frontera, éste no les fue favorable, así es que decidieron regresar.

Las benditas notas al pie de las ediciones de Gredos aclaran que a este sacrificio se le llamaba “diabateria”, y hoy día los griegos le llaman “diabaterio” al pasaporte. En aquel entonces, en vez de mostrar un documento, se inmolaban algunos animales con dedicatoria a Zeus, se les sacaban las entrañas, y en ellas leían los vaticinios favorables o desfavorablesa través de la hepatoscopia.

Quizá leer augurios en el hígado suene a charlatanería, pero no hay tanta diferencia con el tarot o el horóscopo o a encontrar mensajes divinos en terremotos o eclipses.

De cualquier modo, es curiosa la etimología griega, pues un ejército invasor, sea lacedemonio, o de cualquier nación, no emplea pasaporte para cruzar fronteras; mucho menos cuando una de las principales razones de guerra es la de mover fronteras.

Quizás el modo más pacífico de mover una frontera aparece en un artículo de la revista Life del 29 de agosto de 1938. Cuenta que el pueblo de Swierynowo había quedado en la parte rusa de la frontera con Polonia tras el tratado de Riga, pero dos campesinos se encargaron de emborrachar a los oficiales rusos noche tras noche, y en cada ocasión fueron moviendo un poco la línea fronteriza hasta que todo su pueblo quedara del lado polaco.

El dicho artículo pasa a hablar de los aristócratas polacos. Ahí está Alfred Potocki, descendiente del autor de aquella obra maestra llamada Manuscrito encontrado en Zaragoza; y también Juliusz Poniatowski, que, siendo descendiente del rey, no fue príncipe, pues la realeza polaca no era hereditaria.

Por cierto… ¿han leído Manuscrito encontrado en Zaragoza? ¿No? Pues corran a su librería más cercana, donde seguramente no lo encontrarán.

La última vez que estuve en Zaragoza, un taxista me preguntó: ¿Usted es David? Yo me sentí contento de ser reconocido. Él me dijo que era un orgullo llevar como pasajero a una persona como yo. Pronto la conversación me tumbó de la nube. El taxista se puso a hablar de cine y entonces comprendí que me había preguntado: ¿Usted es Darín?

Zaragoza es el sitio al que no fue don Quijote porque allí fue el Quijote apócrifo.

Dicen los especialistas, que un buen artículo debe ajustarse a un solo tema y tener un título atractivo. Es bonito romper las reglas, aunque sí tuve algún cuidado con la ortografía.

AQ / MCB

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