“Como decía Capote, el chisme también es literatura”: Héctor Iván González

Al margen

‘Una leona rampa en la noche’ es la primera novela del también autor, entre otros libros, de ‘Están allá afuera’. En entrevista habla de esta novela, de su cinefilia y sus proyectos.

El ensayista y escritor Héctor Iván González. (Foto: Héctor Iván González)
Alma Gelover
Ciudad de México /
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En uno de los dos textos de la contraportada de Una leona rampa en la noche, el otro es de Guillermo Fadanelli, la escritora Didi Gutiérrez afirma que esta novela es “un fresco testimonial de la pasión llevada hasta sus últimas consecuencias, a media luz en un tugurio que es la vida, habitada por leonas y centauros”. El libro fue publicado en 2022 en España; ahora aparece en México bajo el sello de la editorial independiente Cabos sueltos y es el motivo de esta conversación con Héctor Iván González (Ciudad de México, 1980), una presencia constante en la literatura mexicana, como ensayista, cuentista, antólogo y ahora como novelista. El detonante de su novela —dice— fue su asistencia “a tertulias de escritores y poetas en bares, cantinas y restaurantes” en la capital del país. Ahí se dio cuenta “de que mucho de lo que se dice, al calor de los tragos y las tortillas de patata, puede ser narrativa”.

Su novela se publicó en España en 2022, ¿cuál fue su recepción entre los lectores españoles?

El hecho de que apareciera en Barcelona bajo el sello Carena Hispanoamericana fue una cuestión fortuita. Mi amigo Yabo Mora, quien es editor y poeta, me pidió un manuscrito inédito y me atreví a enviarle mi primera novela. Era un trabajo narrativo que había desarrollado durante más de diez años, y pensé que podría funcionar sin importar en qué ciudad se publicara. En su momento, mi maestro y amigo Jorge F. Hernández, junto con mi editor, presentaron desde Madrid la novela, y fue una auténtica satisfacción. Le propuse a algunos escritores que residen en Madrid si se las podía enviar y me contestaron que no (risas). En España te dicen que están ocupados y no la van a poder leer, y no les preocupa decepcionarte. En verdad agradezco la honestidad. Hubo reseñas en México, pero que yo sepa no las hubo en España.

¿Cómo surge Una leona rampa en la noche? ¿Cuándo decidió su estructura, con tres hombres enredados en relaciones peligrosas, especialmente la del narrador con una mujer divorciada?

Mientras tuve el apoyo de Fonca empecé a acercarme a tertulias de escritores y poetas en bares, cantinas y restaurantes de la Ciudad de México. Ahí me di cuenta de que había cientos de historias en el Covadonga, en el Nuevo León o en el León de Oro. Me percaté de que mucho de lo que se dice, al calor de los tragos y las tortillas de patata, puede ser narrativa. Como decía Capote, el chisme también es literatura. Me di cuenta de que tenía un par de ventajas para crear un personaje: soy cinéfilo y este atributo se lo podría dar a mi narrador principal. Basado en una técnica de Alessandro Barico, apliqué hacer una novela no desde el hombre literato, sino desde el cine y el comercio, dos cosas que me apasionan desde muy joven. También estaba el asunto del maestro tentado por una alumna y el hombre maduro que vivió una aventura con una bailarina de table dance. Tuve un amigo científico que me narraba sus correrías nocturnas y al que me entusiasmaba escuchar bebiendo tazas de café. Aurora es una bailarina uruguaya que tiene los elementos para enloquecer a cualquier varón. De alguna manera, se trata de tres hombres que viven situaciones en diferentes tiempos, Román vive una relación en el presente, Cuadrado rememora el pasado y Fernández aspira a un posible futuro. Asimismo, lo podemos ver en una cuestión cinematográfica, ahí están El último tango en París, Lolita y El graduado (risas). El reto era que ninguna historia pesara más que las otras.

Al principio y al final de la novela, Román, el narrador, menciona su deseo de escribir a la manera de Henry Miller. Dice: “No dudaba ni un ápice de mis intenciones, quería ser un Henry Miller y nada obstaculizaría mi proyecto”. ¿Usted también admira a Miller? ¿Una leona rampa en la noche es deudora de esa admiración?

Cuando tenía veinte años, alguien me recomendó leer Plexus, de Miller, París era una fiesta, de Ernest Hemingway, y Tonio Kröger, de Thomas Mann. La idea era que esas tres obras son idóneas para alguien que se quiere dedicar a escribir. En las tres, los personajes renuncian a una vida cómoda con el único fin de dedicarse a la escritura. En el caso de Henry Miller se trata de un antiguo mensajero de la Western Union que deja todo para abalanzarse a escribir. Tiene mucho de impulsivo y de libertario, pero es una figura que se ha ido diluyendo en mi Olimpo de escritores. Incluso lo veo más como una figura marginal, a la que aplaudo, y a la que debo una inspiración en aquel momento, pero que descuidaba mucho la técnica narrativa. Siento que la admiración es de Román, el narrador y protagonista, pero yo prefiero a otros novelistas como Cormac McCarthy, Céline o Thomas Bernhard. Román es un narrador hecho de palabras y tiene arranques verbales que yo no comparto. Como personaje padece la pasión y el miedo del veinteañero que muchos fuimos.

El sexo recorre la novela, las descripciones detalladas de mujeres hermosas (M, Alma, Aurora, Nicole), de sus encuentros sexuales con los protagonistas. ¿Cómo ubica su novela en la tradición de la literatura erótica en México?

La primera obra que leí de Daniel Sada y que terminé fue Casi nunca. Estoy seguro de que estoy en deuda con él porque además fui a su taller de novela y llegamos a ser amigos. Sin embargo, también hay mucho de erotismo en Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, en la descripción de José Sedano, cuando Maximiliano seduce a su esposa. Sin embargo, mientras escribía la novela pensaba en Juan Carlos Onetti, en La vida breve, o en cuentos como “El infierno tan temido”. Creo que Una leona rampa en la noche trata de acercarse al mundo de los tugurios que Onetti nos mostró en varios de sus relatos. En La vida breve, el Dr. Díaz Grey le da recetas de morfina a una mujer para seducirla... Pensaba mucho en que yo quería poner a vivir a mis personajes en ese ambiente, en ese mundo. El hecho de que Aurora sea uruguaya no es azaroso. Ahora, creo que no hay tanto detalle sexual como en un libro anterior Los grandes hits de Shanna Mccullough, el cual trata sobre una pornstar. Ahí sí activé una suerte de erotismo literario.

¿Qué piensa de lo que dice Guillermo Fadanelli, quien afirma que su novela es “un fresco testimonial de la pasión llevada hasta sus últimas consecuencias”?

Fadanelli es un gran escritor y un muy buen crítico. Desde hace diez años hemos cultivado una amistad y he leído cada uno de sus libros. A él le interesa mucho el ludismo y el impulso vital, sus personajes son deslumbrantes y simpáticos. En cambio, siento que los personajes de Una leona rampa en la noche están envueltos en la fatalidad y un tanto en el temor al fracaso. Fernández, Cuadrado o Román no buscan un distanciamiento, por el contrario, son vehementes. Coincido con mi querido amigo Fadanelli y creo que el humor o el distanciamiento no son contemplados por los personajes de mi historia.

¿En qué otro proyecto trabaja actualmente, está en curso otra novela? Si es así, ¿cuál es el tema?

Hace casi dos años se dio a conocer la identidad de la amante de Cormac Mccarthy. Se trata de una mujer que vivía en casas refugios para jóvenes violentadas. Se supone que se conocieron cuando Mccarthy acababa de publicar el Guardián del vergel, y no tenía muchos indicios de para dónde llevar su narrativa. Por lo que se dice en la crónica, fue esta chica quien le dio las pautas para escribir su monumental trilogía de la frontera: Todos los hermosos caballos, La frontera y Ciudades de la llanura. Sin la menor preparación académica o cultural, esta mujer abasteció a Mccarthy de todo un mundo singular. Esta dinámica me parece un muy buen punto de arranque para lo que estoy trabajando. Un hombre de letras se relaciona con una joven huérfana, quien incluso ignora su fecha de nacimiento, y que trabaja como portera en un edificio cercano al suyo. Ella le hace visitas nocturnas donde le revela placeres que él jamás imaginó. Sin embargo, como creo que Baudelaire atinaba al decir que “el amor es un malentendido”, la trama se complicará al presentarse indicios de bipolaridad y locura en la joven. Espero poder terminarla y darla a conocer.

AQ / MCB

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