Fantasmal registro de la memoria

Mis días con Gustavo Sainz

En diciembre de 2009, durante la FIL de Guadalajara, Gustavo Sainz grabó para Descarga Cultura.UNAM el primer capítulo de su novela ‘Gazapo’, que inexplicablemente se borró; esta es la historia de ese suceso.

Gustavo Sainz frente a un micrófono. (Descarga Cultura.UNAM)
Myrna Ortega
Ciudad de México /
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En diciembre de 2009, durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, tuvimos la oportunidad de encontrarnos en los pasillos del recinto ferial a Gustavo Sainz, y lo invité a grabar un texto representativo suyo para Descarga Cultura.UNAM.

Apenas el año anterior, en noviembre de 2008, se había dado a conocer esta plataforma universitaria que produce y distribuye contenidos culturales en formato de audio, y en la cual tienen un lugar preponderante las grabaciones hechas por los propios autores en su voz. En ese sentido, grabar a un escritor clásico tan importante para la historia contemporánea de la literatura en México como Gustavo Sainz significaba una oportunidad maravillosa.

Así fue que tuvimos la sesión con él, bajo la producción de Sonia Ramírez, la grabación de Cristina Martínez y con la asistencia de Margarita Heredia y Eduardo Ruiz Saviñón en el cuidado de la lectura. Sainz decidió leer el primer capítulo de su primera novela, la más conocida y la que le dio renombre en el mundo de las letras: Gazapo.

La grabación tuvo lugar en el Centro de Negocios del que entonces se llamaba Hotel Hilton. Sin mayores contratiempos, disfrutamos del buen humor y la cordialidad de Gustavo. Nos platicó que era la primera vez que la leía en voz alta desde su publicación en 1965. Nos contó en las pausas que se generan en los procesos de producción que Jorge Ayala Blanco había hecho un guion para grabar Gazapo, pero su filmación nunca prosperó por falta de presupuesto, aunque la novela se había traducido a por lo menos 14 idiomas. También nos platicó del libro que hacia 1970 publicó Margo Glantz en la editorial Siglo XXI titulado Onda y escritura en México, en donde hablaba de jóvenes escritores mexicanos que escribían sobre jóvenes, a partir de José Agustín y del propio Sainz.

Sin embargo, nos contó que él no había querido aparecer en ese libro, pero finalmente formó parte, con Agustín y Parménides García Saldaña, de lo que se conoció como movimiento literario de “La Onda”. La diferencia entre ellos, apuntaba, era que sus personajes no son pandilleros, no escuchan rock, no fuman mariguana, ni son estrafalarios como los de Parménides que van al cine y avientan las butacas, aunque de todos modos lo identifican igualmente con los escritores de “La Onda”. Los jóvenes de Gazapo tienen una edad indeterminada, alrededor de los 20 años, y la novela trata sobre su rompimiento con la familia, los problemas de interacción que tienen entre ellos y el amor que comienza.

Para aquella primera grabación, se utilizó una grabadora digital M-audio, con la que habíamos realizado felizmente un gran número de grabaciones y que Sonia Ramírez manejaba a la perfección gracias a su ya larga experiencia en el terreno del audio. El procedimiento consistía en grabar, respaldar los archivos de las grabaciones del día al llegar al hotel en la noche y proceder a solicitar los trabajos de edición y postproducción para programar su publicación al volver a la Ciudad de México.

Sin embargo, y para mi sorpresa, después de un largo día de grabaciones, recibí ya tarde en la noche la llamada de una aterrada Sonia quien me comunicaba que la grabación de Gustavo Sainz se había borrado; aparentemente no quedaba rastro de ella en la memoria de la grabadora. La única solución era pedirle al autor que grabara de nuevo. Recuerdo claramente la frustración de Sonia ante lo incomprensible de la situación y mi molestia. Las dos estábamos alteradas. No era fácil solicitarle a Sáinz que volviera a dedicarnos tiempo. Era un escritor muy ocupado con entrevistas y su propia agenda en la Feria; sin embargo, me armé de valor, le llamé, le conté lo que había sucedido y le pedí que nos grabara de nuevo. Para mi sorpresa, aparentemente no le significó ningún trabajo y con toda cordialidad me dijo que no me preocupara, y acordamos una nueva cita para grabar el día siguiente.

La segunda grabación se realizó sin sobresaltos y fue, incluso, mejor y más disfrutable para el autor que la primera. Aquella tarde tomé el avión de vuelta a la Ciudad de México. Apenas aterrizando, recibí de nuevo la llamada de Sonia, esta vez descompuesta, contándome que la segunda grabación había sufrido inexplicablemente la misma mala fortuna que la primera: no la teníamos registrada. No había manera de entender qué había sucedido desde el punto de vista técnico. Habíamos realizado el mismo procedimiento y solo ahora, con este importante autor, nos sucedía esta tragedia. Después supimos que el accidente se debió al daño de un sector en el registro de la memoria de la grabadora y, para nuestra mala fortuna, volvió a suceder por segunda ocasión.

Acordamos que esta vez fuera Sonia quien le solicitara directamente a Gustavo Sainz grabar por tercera vez el capítulo. En todo momento el autor de Gazapo fue generoso con su tiempo e inclusive disfrutó esa tercera lectura, que fue todavía mejor que las dos anteriores. Esa es la versión que hoy se encuentra a disposición del público en Descarga Cultura.UNAM: https://descargacultura.unam.mx/en-voz-de-gustavo-sainz-15904

Este texto forma parte de un libro en preparación con testimonios sobre Gustavo Sainz, compilado y editado por Josefina Estrada.

AQ / MCB

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