Celebramos por estos días el centenario del nacimiento de John Coltrane (Hamlet, Carolina del Norte, 23 de septiembre, 1926-Nueva York, 17 de julio, 1967), músico emblemático e irrebatible en la crónica del jazz moderno. Instrumentista (saxofón tenor/soprano), compositor y líder de banda, dueño de un expresivo lirismo, introspectiva imaginación y energía creativa que lo suscriben como el mayor seguidor de Charlie Parker (1920-1955), supo asimilar los elementos del hard bop y se regodeó en un estilo caracterizado por la ejecución de largos encadenamientos colmados de consonancias donde la sonoridad se despliega en un oleaje melódico/armónico de embaladas conjunciones y descensos que parecen perpetuos.
El año de 1947 marca un momento clave en la vida de Coltrane, quien por entonces tocaba el saxofón alto y había sido dado de baja de la Marina estadunidense. En una gira por California establece contacto con Charlie Parker y es testigo de varias sesiones del afamado músico que lo marcan para siempre. Se une a una agrupación de rhythm and blues y se pasa al sax tenor (“Cuando comencé a tocar el sax tenor, vi las cosas de otra manera. Si cuando tocaba el alto Parker había sido mi principal influencia, al adoptar el tenor advertí que no existía ningún músico cuyas ideas fueran igual de dominantes en relación con este instrumento”, declaró Coltrane).
En realidad, el joven músico de Carolina del Norte inicia su carrera como profesional en los años cuarenta del siglo pasado en colaboraciones con Eddie Vinson, Dizzy Gillespie, Johnny Hodges y Earl Bostic. Su manera de tocar el sax tenor le genera críticas en escenarios encabezados por figuras como el sax tenor Sonny Rollins, el pianista Thelonious Monk y el virtuoso trompetista Miles Davis.
Así, deberá enfrentar la presencia de instrumentistas consagrados (Coleman Hawkins, Ben Webster, Lester Young) y, asimismo, contraponer su habilidad ante la popularidad de los saxofonistas Stan Getz, Gerry Mulligan y Lee Konitz (nuevas “estrellas” en los espacios del jazz). Por otra parte, los jóvenes Sonny Stitt y Sonny Rollins son considerados por la crítica especializada como los saxofonistas más promisorios en las nuevas rutas del jazz. Los productores musicales y los especialistas ven a Rollins como el instrumentista del saxofón jazzístico de mayor perspectiva creativa. Coltrane todavía no despunta: su integración al Miles Davis Quintet en 1955 será determinante en su crecimiento artístico.
Durante los últimos meses de 1957 Coltrane apuesta su trabajo como intérprete con Thelonious Monk en la legendaria orquesta Five Spot de Nueva York. Después regresa con Miles Davis de 1958 hasta 1960, junto con el sax alto Cannonball Adderley y el baterista Philly Joe Jones en formato de sexteto que atrajo la atención de la crítica especializada y de los melómanos hacia su trabajo como ejecutante del saxofón tenor.
Destaca su participación en los proverbiales y axiomáticos álbumes Milestones (1958) y Kind of Blue (1959) —su solo en la composición “So What” da muestra de nuevas libertades en la improvisación—, el cual abre las puertas del jazz modal en la práctica de sucesiones en lugar de series de acordes tradicionales en oposición a las aceleradas estructuras armónicas del bebop y el hard bop: sedimento presente en My Favorite Things, la primera grabación al frente de su banda en 1960.
Interesante observar que los problemas de Sonny Rollins por su adicción a las drogas, los cuales derivan en varios retiros prolongados de los escenarios, dan la oportunidad a Coltrane de convertirse en la figura principal de su instrumento y en el nuevo saxofonista de referencia, solicitado por los líderes de banda en Estados Unidos. Forma su primer grupo, un cuarteto, en 1960 donde colaboran músicos de la talla de Steve Kuhn, Pete La Roca y Billy Higgins. El grupo alcanza proyección internacional con la incorporación del pianista McCoy Tyner, el bajista Jimmy Garrison y el baterista Elvin Jones. Muestrario de una sonoridad singular e imposición de su proyecto personal como compositor y saxofonista que lo sitúan como el jazzman más reconocido de la época.
Progreso sorpresivo en la década de los años sesenta: sus grabaciones (My Favorite Things, 1960; Olé, 1961; Africa/Brass, 1961; Ascension, 1965; A Love Supreme, 1965; Expression, 1967...) se convierten en citas referidas de muchos músicos de prestigio. Vale destacar la exploración de concepciones espirituales en A Love Supreme, obra de expresivo lirismo estructurada en cuatro partes suscritas en un atractivo ostinato del contrabajo a través de frases seccionadas y entrañable cadencia, culminación de un ideario armonioso de conjunción contemplativa. La tercera parte, “Pursuance”, accede a un disidente diálogo entre la batería y el saxofón de arrebatado retumbo en los asentimientos sincopados desde un ceremonial a lo divino.
En 1965 incursiona parcialmente en el free jazz (improvisaciones colectivas e individuales) con Ascension (impetuosa sonoridad de disonancias que trascienden en una riada de sugerente animación orquestal), pero desde una “mirada armónica” todavía en las pautas del modalismo jazzístico.
Somos testigos de un jazzman que ejecuta una música de estructura abierta apelando a pobladas capas melódicas inscriptas en extensas improvisaciones de seductora fluidez, tenues resonancias y quebradizas discordancias a través de creciente tensión prosódica/acústica: escúchese con atención el tema “Alabama” del disco Live at Birdland (1964), breve balada en tono de elegía donde se pone de manifiesto una exploración perspicaz en las coordenadas de la improvisación.
Enamorado de la música india, introdujo en sus composiciones de mediados de los 60 algunas consonancias de las ragas y los ciclos rítmicos de las talas (“India”, “Om”, “Meditations”). Se interesó por el arpa y los tonos brasileiros en colaboración con el percusionista Airto Moreira. Tres fonogramas (Olé, Africa Brass y Live at the Village Vanguard) dan fe de la curiosidad de Coltrane por otras conformidades musicales en la búsqueda de nuevas perspectivas tonales bajo el influjo de la relación creativa que sostuvo con el flautista, clarinetista y saxofonista Eric Dolphy.
Un legado de más de 160 fonogramas como líder, colaboraciones (Miles Davis, Thelonious Monk, Sonny Rollins, Dizzy Gillespie, Kenny Burrell, Duke Ellington, Eric Dolphy, Michel Legrand, Tadd Dameron...), recopilatorios y producciones póstumas. Destacan Mr. P.C, My Favorite Things, Giant Steps (grabación que rompe con las franjas del bebop), Blue Train, Duke Ellington & John Coltrane, A Love Supreme, Impressions, Ballads, Mating Call/Tadd Dameron with John Coltrane, Venus y Ascension. La caja Classic Quartet Complete Studio Recording (1961-1967, 8 CD) conforma una consumada compilación de la imprescindible faena de Coltrane en el sello discográfico Impulse.
John Coltrane fue un revolucionario radical en la refulgente crónica del jazz contemporáneo: exploró con acierto en nuevas rutas de la armonía, transmutó los cánones de la improvisación desde una sustancial espiritualidad imaginativa en que las notas dibujan marejadas progresivas y abrió puertos a la vanguardia y al free jazz con una postura decisiva para comprender el desarrollo de la música del siglo XX. Hizo un rescate del saxofón soprano y lo popularizó en los espacios del jazz (Olé, My Favorite Things, Coltrane’s Sound, Spiritual...). Transformó la técnica de la ejecución del saxofón en la pronunciación sincrónica de varias notas y la ramificación extensa de los solos de acuerdo a la expresividad anímica del intérprete. Artista comprometido con las circunstancias sociales, coligó su trabajo al contexto sociohistórico de los convulsos años 60 en los reclamos por los derechos civiles de los grupos afrodescendientes de la Unión Americana.
“Desde los tiempos de Charlie Parker, el sonido más electrificante que he escuchado en el jazz contemporáneo lo encontré cuando Coltrane apareció junto a Monk en el Five Spot. La cosa era increíble, como cuando uno escuchaba a Diz y Bird”, suscribió el trombonista J. J. Johnson. John Coltrane es una figura crucial, revolucionario permanente, en los avatares del género sincopado.
Su muerte prematura a los 41 años por cáncer de hígado se considera un suceso adverso para las concordancias sonoras afroestadunidenses en la categorización del término poscoltraniano: la trayectoria del saxofonista nacido en Hamlet, Carolina del Norte, hace cien años constituye un punto de inflexión determinante en la evolución musical de Occidente. “Maestro espiritual con un inmenso respeto del instrumento, del público y del sagrado papel del artista, llevó los límites del jazz hasta el éxtasis para celebrar lo universal”: G. Arnaud/J. Chesnel, Los grandes creadores del jazz.
AQ / MCB