Me están tirando piedritas | Por David Toscana

Toscanadas

Bajo el utilitarismo de Bentham es posible pensar en un Mundial orientado al mayor bienestar posible y cuestionar la ética en el futbol.

El futbolista holandés Arjen Robben en un partido contra la Selección Mexicana en 2014. (Reuters)
David Toscana
Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Jeremy Bentham nació en Londres, y es lástima que los ingleses no lo lean ni sigan sus enseñanzas. Como filósofo, fue creador del utilitarismo, que a grosso modo dice que la mayor felicidad para la mayor cantidad de gente determina las acciones correctas. Un equipo inglés de futbol benthamiano hubiese hecho cuentas desde antes de salir a la cancha. La población de Inglaterra frisa los sesenta millones, mientras que la de México pasa de los ciento treinta millones. Eso sin tomar en cuenta que nuestro país es mucho más querido en el mundo que el reino del insípido Charles.

Esto no significa que, utilitariamente, la FIFA tendría que arreglar los partidos para que ganara China o India, pues ni a los chinos ni a los indios les daría tanta felicidad ser campeones del mundo como a otras naciones. Entre los países que sí asistieron a este mundial, Bentham habría propuesto una final entre México y Brasil, y aunque los brasileiros tienen más habitantes, también tienen ya más campeonatos, así es que hubiese optado por un triunfo de México por dos a cero, con un gol a mediados del primer tiempo y el otro a mediados del segundo.

Y es que la felicidad de unos no tiene que convertirse en desgracia de otros. Hay mayor tristeza en perder en serie de penales que en tiempo regular; perder por uno a cero deja la angustia de que se pudo haber empatado y sabe más amargo si el gol entra en tiempo de compensación; perder por dos a cero deja en paz el ánimo; perder por tres o más goles deja el sabor de una humillación.

Los alemanes tampoco leen a sus muchos filósofos que disertaron sobre la ética. ¿Dónde quedó el imperativo categórico de Kant cuando jugaron en 1982 el partido más vergonzoso de la historia? Aunque quizá sí siguieron a Nietzsche y a su Übermensch el día que establecieron su propio código de valores para celebrar sin pruritos el campeonato que les regaló Edgardo Codesal; postura filosófica que en mexicano se llama “haiga sido como haiga sido”.

Quizá Robben, justo antes de tirarse aquel clavado de-no-fue-penal, invocó la Ética de Spinoza, específicamente la frase de “llamamos bueno o malo a lo que ayuda o estorba, esto es, aumenta o disminuye, favorece o reprime nuestra potencia de obrar”.

Infantino, antes que la Imitatio Christi, prefiere la Imitatio Iosephi Blatter.

Los italianos ya no van a los mundiales para que no los agarren de panal. Zidane, en su última jugada en el Mundial de 2006, tal como Jenócrates dio un cabezazo a una olla de bronce, le dio uno a Materazzi; y al estilo del sabio Zenón, que mordió al tirano Nearco, Luis Suárez hizo lo propio a Chiellini. El romano Marco Aurelio recomendaba no chillar si uno sufría cabezazos o mordeduras, pero chillar fue lo que hicieron los italianos, sin respeto a su maestro del estoicismo, porque el futbol es el deporte de “¡Árbitro!, me están tirando piedritas”.

AQ / MCB

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite