‘Metrópolis’ cien años después: el futuro llegó

Cine

En ‘Metrópolis’, Fritz Lang imaginó un futuro dominado por máquinas, desigualdad y poder industrial. Un siglo después, su visión dialoga con la inteligencia artificial y las crisis del presente.

Fotograma de ‘Metrópolis’, de Fritz Lang. (IMDb)
Fernando Zamora
Ciudad de México /
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@fernandovzamora

Pensemos en Berlín en el año de 1926. Han pasado cien años. Imaginemos que podemos entrar en los estudios de Babelsberg donde hallamos a Fritz Lang, ese hombre que escapó de los nazis en una aventura que merece una película hollywoodense. Élen Babelsberg está construyendo una ciudad con rascacielos, aeroplanos, autopistas suspendidas y una mujer de metal. Arriba, los hijos de las élites no saben qué pasa. Abajo, los obreros mueven las manecillas de una máquina monumental.

Este año celebramos cien años de la creación de Metrópolis. Ya en 1926, la revolución industrial había transformado el trabajo, concentraba la riqueza y convertía la técnica europea en instrumento colonial. El imperio alemán había desaparecido, pero las potencias industriales sometían territorios, materias primas y cuerpos. La modernidad resplandece en Europa y oculta el terror del subsuelo. En Weimar, Lang no es solo un creador curioso. Dirige Metrópolis, que este 24 de septiembre inauguró el 25 Festival de Cine Alemán bajo el título Futuros desobedientes. Imposible no reconocernos aquí. Porque Fritz Lang vio algo más que nuevos aparatos: observó la forma que estaba adquiriendo el poder. En 1926, Karl Freund dispone la cámara; Eugen Schüfftan combina maquetas, espejos y cuerpos. Cientos de extras avanzan con la cabeza inclinada y al mismo ritmo. Ahora imaginemos algo más radical: ¿qué habrían dicho los teóricos que conforman el corpus con el cual yo mismo me he alimentado? Eisenstein, creo, habría reconocido la potencia de esas masas, pero hubiese desconfiado del desenlace: una lucha de clases que termina en apretón de manos. Bazin, por su parte, formularía, imagino, una pregunta moral: ¿la monumentalidad permite que esos obreros existan ante nosotros o termina devorándolos? Al mismo tiempo, Susan Sontag pediría no responder muy pronto. Debemos sentir primero, diría: el vapor, los relojes, las espaldas dobladas, la luz que corta los edificios, el rostro metálico de la falsa María.

Metrópolis no es solo una teoría sobre el capitalismo industrial; es una experiencia sensible del peso. La máquina pesa. La ciudad pesa. El futuro pesa en los hombros antes de volverse concepto. La mirada feminista (con Laura Mulvey, por ejemplo) se detendría justo en María y su duplicación. La mujer puede ser madre espiritual o amenaza erótica que precipita el caos. El futuro imaginado por Lang fabrica a una mujer y luego se aterroriza de ella. En otra parte y otro lugar, Ebert recordaría tal vez que ninguna teoría importa demasiado si ya no sentimos miedo cuando Freder contempla la máquina transformada en Moloch, devorando trabajadores. Richard Brody advertiría la contradicción central de Lang: su fascinación por el orden y su terror ante las consecuencias de dicho orden. Justin Chang atendería cómo el espacio, la escala y el movimiento convierten una tesis social en experiencia cinematográfica. Y, sin embargo, mirar el porvenir de la crítica desde aquel 1926 no absuelve a Metrópolis. Su célebre propuesta —el corazón media entre cerebro y manos— transforma un conflicto histórico en una reconciliación moral. ¿Será así? Porque, si uno se fija, el mundo que vivimos se parece mucho a las crisis y la belleza estética que se vivió en Weimar. No se trata solamente de la aparente inminencia de un movimiento guerrero total; se trata de la pregunta sobre la técnica, la aparición de la Inteligencia Artificial y una suerte de liberalismo social que escandaliza a muchos y que a otros nos invita a pensar.

¿Dónde ver Metrópolis?

La cinta de Fritz Lang se encuentra disponible el servicio de streaming de Mubi en México.

Metrópolis

Dirección: Fritz Lang | Alemania, 1927

AQ / MCB


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