Empresarios multimillonarios que con solo oprimir un botón disponen de las vidas de quienes no pagan. Una época en la que ya sucedió el gran despertar de los robots. Un aristócrata con pretensiones de escritor, atrincherado en un búnker con su gato cyborg, mientras afuera el mundo se destruye. Agua contaminada, tormentas de radiación, un anciano que documenta en papel reciclado la historia reciente del apocalipsis son algunas de las estampas que se presentan en este universo ficcional.
En Niños del trópico, Israel Holtzeimer reúne ocho cuentos en el género de la ciencia ficción que articulan una de las obsesiones más persistentes de la literatura fronteriza mexicana: la frontera como herida, como línea que separa y como umbral que redefine la identidad de quien la cruza.
Es una colección de instantáneas del fin del mundo donde relata una distopía en la que Ciudad Juárez / El Paso es el escenario principal. Holtzeimer construye un universo especulativo de naves interestelares que buscan la Tierra perdida, inteligencias artificiales capaces de melancolía, inversiones magnéticas que devuelven a la humanidad al desierto y a la barbarie.
Hay un despliegue en cuanto a la variedad de registros que logra sostener sin perder cohesión temática. En el cuento “La tristeza de los robots” abre la colección con una space opera donde la capitana Heinz y su Conciencia Artificial, Otzi, protagonizan una reflexión sobre el duelo y la conciencia de las máquinas.
En “El heredero del agua” presenciamos la historia de un gato en el fin de los tiempos, quizá el último. Un animal que ha estado al borde de la muerte infinidad de veces y logrado sobrevivir gracias a que su amo le suplanta los órganos innumerables veces.
En “Niños del trópico” (el cuento que da título al libro) el autor despliega un imaginario postapocalíptico de sequías, mareas de radiación y ciudades techadas, construyendo mitologías internas; cuadernos históricos, leyendas locales y jerga inventada.
Es en “Hasta que vuelvas conmigo” donde esas mismas inquietudes especulativas en temas como la vigilancia total, asistentes de inteligencia artificial que colonizan el cuerpo, y deshumanización tecnológica, aterrizan en un Ciudad Juárez / El Paso reconocible, como extrapolación directa del presente fronterizo.
Niños del trópico confirma a Israel Holtzeimer como una voz joven y arriesgada de la narrativa fronteriza contemporánea. Su prosa se mueve con la misma soltura entre motores Alcubierre y tortillas de harina, entre inteligencias artificiales melancólicas y madres que cosen cortinas para silenciar la violencia doméstica, con una manera de universalizar lo local sin traicionarlo.
AQ / MCB