La vida y la leyenda de Renato Leduc

Al margen

Patricia Leduc Romero, hija del autor del soneto “Tiempo”, publicó una iconografía de su padre, motivo de esta entrevista en la que también comenta pasajes biográficos del célebre escritor de ‘El Prometeo Sifilítico’.

Renato Leduc, escritor y poeta mexicano. (Montaje: Laberinto)
Alma Gelover
Ciudad de México /

La maestra Patricia Leduc Romero es autora de Renato Leduc. Iconografía (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2024), un libro con 150 fotografías del legendario escritor y periodista que nació el 16 de noviembre de 1895 en el entonces pueblo de Tlalpan, en la Ciudad de México, misma en la que murió el 2 de agosto de 1986, a los 90 años.

Es un libro extraordinario en el que Renato Leduc aparece en momentos fundamentales de su vida: como joven telegrafista, como estudiante universitario, como funcionario de la Secretaría de Hacienda en París, con personajes como Siqueiros o el general Lázaro Cárdenas, con amigos toreros y periodistas; cada imagen es acompañada con información que le da contexto y sirve para construir una entrañable biografía de un hombre orgullosamente libre, sin ataduras económicas o ideológicas, aunque siempre se ubicó a la izquierda en la geografía política y cultivó amistades en los más diversos ambientes, como narra su hija en esta conversación.

¿Cuáles fueron sus descubrimientos al realizar este trabajo? ¿Encontró cosas que no conocía?

La idea de hacer una iconografía de Renato Leduc surgió de pláticas que sostuve con un amigo mío, doctor en Letras a quién le mostré las cajas que contienen un buen número de fotos y, el archivo de mi padre el cual está integrado por las copias de todos los artículos que escribió (publicados o no) y un cúmulo de cartas de lectores que le hacían llegar saludos, felicitaciones, peticiones, y también insultos. Hay también misivas de amigos que se encuentran en otros países. Debo mencionar que Leduc pocas veces contesta las cartas, pues según confiesa, la literatura epistolar es un género que detesta.

Al fallecer mis padres, todos los papeles de Leduc los empaqué y guardé en una bodega en donde permanecieron muchos años.

Pero resulta que en 2010 me encontré a un amigo —Gregorio Ortega— cuyo padre también fue periodista y era propietario y director de la Revista de América, quien me comentó que Leduc había escrito en la revista, un artículo sobre él y me pedía que lo buscara, con este motivo me eché literalmente un clavado en las cajas de papeles y, nunca encontré el susodicho artículo. Debo confesar que la curiosidad me ganó, seguí leyendo, revisando y grande fue mi sorpresa cuando me encontré con dos cartas de Leonora Carrington para mi papá impregnadas de amor y de pasión. Después entre los papeles apareció un pequeño dibujo a lápiz que tiene una notación con tinta roja que dice “Dibujo mágico para que regrese Renato”, así como una foto de Leonora en el sanatorio de Santander acompañada del doctor Morales y su nanny, Mary Kavanaugh.

Yo sabía desde que tuve uso de razón, que mi padre se había casado con Leonora para que ella viajara a los Estados Unidos, pues Europa estaba en guerra, digamos que fue un matrimonio de conveniencia, sin embargo estos hallazgos cambiaron la historia; en efecto, fue conveniencia que se volvió pasión, me parece que más del lado de Leonora que de mi papá.

Patricia Leduc Romero, autora de ‘Renato Leduc. Iconografía’. (Foto: Hilario Barrera)

Otro descubrimiento que me sirvió para corroborar que Leduc siempre fue poeta es el siguiente poema, que aparece manuscrito a lápiz en la parte posterior de su nombramiento como telegrafista de 9ª Clase Interino de las Líneas Federales, al servicio de la Oficina del Ramo en Zacatecas, con fecha 1º de julio de 1912:

Ave de rapiña triste
Que huye de la claridad
Y que silenciosamente
Vuela entre la oscuridad
Como en la noche profunda
Brillo de un astro al clarear
En su pupila redonda
Se ve un extraño fulgor
Si su lúgubre graznar
Se escucha en aguda calma
Empieza el cuerpo a temblar
Y el terror encoje el alma.

En julio de 1922 el autor de este poema estaba próximo a cumplir 17 años en el mes de noviembre, este hallazgo —a ciento veinticinco años de su nacimiento— confirma que desde muy joven incursionó en la poesía.

En alguna ocasión Leduc declaró:

“Confieso que no me gusta la poesía, me improvisé poeta como dicen los abogados, por naturaleza y por disposición de la ley”.

En su poema “Amable amiga” (Versos y poemas, 1940), manifiesta:

“… pues para mí, poeta, la poesía
no fue madre, ni amante, sino tía…”.

Sin embargo, Renato Leduc fue un poeta —malgré lui, Francisco Liguori dixit— y el fondo temático de su poesía está formado por experiencias vitales.

¿Podría hablarnos de las fotos le tomaron en París?

En estas fotos aparece Renato Leduc caminando por los lugares emblemáticos de París con Francisco Ortiz Monasterio Popham, abogado, diplomático, filántropo, defensor de los derechos humanos de españoles, franceses, judíos, y mexicanos perseguidos por el exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, fue encargado de negocios ad interim de la legación de México en Portugal, del 19 de abril de 1938 al 22 de agosto de 1940. En entrevista concedida a Elena Poniatoswka, Leduc relató que “Cuando vino la guerra, me quedé atorado en París con los alemanes cerca de un año… y no había más salida que por España. Paco Ortiz Monasterio me ayudó a salir de Francia después de un año y los españoles se portaron muy bien con nosotros”.

En 1941 Francisco Ortiz Monasterio recibió la condecoración de la Encomienda de la Orden de Cristo que le otorgó el gobierno de Portugal. Posteriormente se convirtió en productor de cine; su primera película fue Cadetes de la Naval, cuyo tema musical, con el mismo nombre, es, hasta hoy, la marcha oficial de la Escuela Naval Militar de Antón Lizardo; junto con Jesús Grovas, Mauricio de la Serna y Raúl de Anda produjo La niña de mis ojos, en 1947, así como Charro a la fuerza y La mujer del otro, en 1948.

Al parecer Ortiz Monasterio visitó París en los días de la ocupación nazi, y se hizo acompañar de un fotógrafo para documentar su visita, porque hay un paquete de 15 fotografías donde aparecen Leduc y Ortiz Monasterio recorriendo lugares icónicos de la Ciudad de la Luz.

¿Cuáles fueron sus principales líneas de investigación?

Seleccionamos 150 fotografías que tal vez no eran las mejores, pero tampoco las peores, una parte fueron captadas por fotógrafos profesionales y otras lo fueron por fotógrafos digamos amateurs, por lo tanto la calidad era desigual, por lo que hubo que digitalizarlas, lo cual les dio mejor definición.

La idea era explicar quién o quiénes eran las personas que se encontraban en la foto con Renato Leduc, cuándo y dónde fue captada la imagen. Esto me llevó a hacer un trabajo de arqueología, fue como armar un rompecabezas, porque de ciertos personajes que aparecían yo tenía ideas fragmentadas, a algunos los había conocido de niña, o había escuchado de ellos y no sabía a ciencia cierta quiénes eran o que hacían, este hecho me llevó a hacer trabajo de investigación.

Acudí en primer lugar al Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional, lugar al que me condujo una columna de efemérides en el periódico Excélsior que incluye las secciones “Hoy hace 25 años “y “Hoy hace 50 años”. La frase exacta que apareció en el archivo del diario es:

“Se da de baja al mayor telegrafista Renato Leduc”.

Solicité el expediente de Renato Leduc que resultó estar en la sección denominada Archivo de Cancelados y me fue entregado con los acordes de la canción “Tiempo”, lo cual me causó una profunda emoción.

“Debes leer todo lo que se ha escrito sobre tu padre” fue el consejo que me dio un querido amigo y que seguí al pie de la letra. Así me enteré que mi papá había trabajado en la instalación de la Delegación Fiscal de México en París, y entonces acudí al Fondo Antonio Ortiz Mena de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, consulté también el Archivo General de la Nación y el Archivo Genaro Estrada de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Y así fui descubriendo la historia de los personajes amigos de Leduc, figuras por demás disímbolas, pertenecientes a casi todos los ámbitos: taurino, literario, artístico, intelectual. Pero lo más importante: fui conociendo y dimensionando quién fue Renato Leduc.

Renato Leduc con Iván Restrepo y otros amigos. (Foto: María García)

¿Qué piensa de la vida de su padre, luego de revisar su archivo y realizar esta biografía en imágenes, también acompañada por textos breves que ubican históricamente cada foto, como usted misma lo ha explicado?

La vida de mi padre fue intensa y al ser muy prolongada pareciera que vivió muchas vidas, al quedar huérfano de padre a los 13 años tuvo que contribuir a la precaria economía familiar, ingresando a trabajar en la American Light and Power, lugar en el que por fortuna para él, le fue concedida una beca para estudiar en la Escuela de Telégrafos en donde una vez cursadas las materias correspondientes pasó a trabajar como interino en los telégrafos nacionales, lo cual implicó estar viajando constantemente Después la vida lo condujo por caminos inusitados como la Revolución.

Su afición por las letras, herencia paterna lo hizo de alguna manera autodidacta, después decidió ingresar a la Escuela Nacional Preparatoria con la idea de seguir la carrera de abogado. Leyó a los clásicos griegos, españoles y con especial interés la literatura francesa, principalmente a Marcel Proust y Guy de Maupassant. Desde muy joven se interesó en la poesía y la ejerció con cierta facilidad, de hecho antes de ser periodista fue poeta al cual Héctor Anaya describe así:

“Renato Leduc verdadero poeta popular de diáfanas metáforas, de sencillas imágenes y estrechamente vinculado con los problemas de su pueblo y tal vez el único poeta de quien repitan sus versos las clases ‘económicamente débiles’”.

Respecto al Renato poeta, Hugo Gutiérrez Vega señala:

“Amó las formas poéticas y las buscó y encontró con una notable facilidad. Su oído era privilegiado. Como sus buzos diamantistas alcanzaba grandes profundidades y, con un gesto lleno de naturalidad, recogía extraños corales y flores pulidas por el padre Océano, mientras veía pasear sirenas, nereidas y otros seres del mundo de Poseidón.

“Algunos poemas de Leduc cumplen una función crítica… En ellos lo caricaturesco, fortalecido por el excelente oído del escritor, no se pone al servicio de una ideología o de un programa político, pues pertenece por entero a los mundos de la ética y de la estética y, por lo tanto, lamenta la fealdad del sistema sociopolítico, los horrendos contrastes económicos y la injusticia radical que corrompe a la sociedad en todos los niveles”.

Al terminar la Revolución, Leduc ingresó a la Escuela Nacional de Jurisprudencia para estudiar la carrera de Derecho, lo cual hizo parcialmente pues cursó solamente algunas materias. En 1935 una profunda decepción amorosa y la curiosidad por conocer la tierra de sus ancestros lo llevaron a trabajar en la instalación de la Delegación Fiscal de México en París, lugar en el que estuvo siete años, con claroscuros y del que tuvo que salir por el cambio de oficina con motivo de la Segunda Guerra Mundial. De París fue a Lisboa, posteriormente a Nueva York y en 1942 arriba por fin a México, casado ya con Leonora Carrington. Al estar desvinculado tanto tiempo del país y de sus amistades no conseguía trabajo, su amigo Jorge Piño Sandoval lo introduce entonces al periodismo, actividad a la que se dedicó hasta el día de su muerte.

¿Cuál es su propia evaluación de Renato Leduc Iconografía? ¿Cuál es la importancia histórica de esta investigación, sobre todo pensando en las nuevas generaciones?

Este trabajo que emprendí hace ya mucho tiempo lo concebí como una forma de tener un mejor conocimiento de mi padre, además de aclarar algunas leyendas urbanas.

Renato Leduc, durante su larga vida, fue telegrafista, estudiante universitario, burócrata en la Secretaría de Hacienda, empleado de la Delegación Fiscal de México en París y finalmente periodista. Esta diversidad de actividades, que lo llevó por el mundo, le permitió conocer gente de los más diversos ámbitos.

Una leyenda urbana que lo persiguió toda su vida fue su clasificación de “el último bohemio”, lo que desde luego no era, poseía una vasta cultura, de la que nunca alardeó, departía lo mismo con un obrero que con un intelectual o un político, era un hombre más bien solitario que no perteneció a ningún grupo intelectual ni político, porque decía que no iba a recibir línea de uno más pendejo que él. Renato tuvo su muy personal línea de pensamiento inclinada siempre hacía la izquierda, y por sobre todas las cosas fue honesto y congruente en su forma de pensar y actuar.

El bohemio, el personaje mal hablado, el señor que rechazó la propuesta matrimonial de María Félix son “leyendas” que han perseguido a Leduc y no han permitido valorarlo en su justa dimensión.

Leduc se comprometió siempre con los movimientos sociales y militó del lado de los sectores progresistas del país. Defendió siempre a los más desposeídos desde su trinchera periodística y demostró que la ironía y el sentido del humor son letales como armas de la crítica. Hugo Gutiérrez Vega señala que “Renato, como periodista de tiempo completo, seguía el acontecer del mundo y del país y lo comentaba socarronamente en verso o en prosa en revistas como Don Timorato y en los diarios de la capital.

Yo creo que hay varias vertientes de la obra de Renato que merecen ser estudiadas a fondo, tal es el caso de la obra periodística, la que considero yo es la más importante y la menos estudiada. Así que hay ahí campo fértil para los jóvenes investigadores que quieran trabajar esta vertiente.

En cuanto a la importancia histórica de este trabajo estriba en el hecho de que el periodista vivió una etapa del país que fue registrando día a día junto con acontecimientos personales que formaron parte de la historia.

Las fotos también demuestran la afición taurina de Renato Leduc. ¿Qué piensa de este gusto, ahora tan desacreditado por los defensores de los animales?

En este punto no entro en polémica, mis padres eran taurinos y ambos muy conocedores de la fiesta brava, mi padre incluso hizo crónica taurina y fue muy apreciado por muchos toreros y novilleros. Yo nací en ese ámbito y me llevaron a los toros desde muy pequeña y continué con la tradición familiar.

La fiesta taurina tiene muchas aristas y una de ellas y muy importante es la generación de empleos. Existe una serie de argumentos en pro y en contra de la fiesta taurina, pero mi opinión al respecto sería muy parcial. En cuanto a lo que más admiro de mi padre, debo decir que es su honestidad intelectual y económica.

Intelectual porque según mi punto de vista siempre fue congruente en su proceder.

Económica, porque siempre vivió de su trabajo y no chantajeó a nadie.

Escribir la biografía de mi padre me gustaría mucho. Tal vez me anime a hacerlo.

AQ / MCB

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite