‘Resurrección’, de Bi Gan: soñar entre dos

Cine

‘Resurrección’ desafía la narrativa convencional. Las imágenes de Bi Gan dialogan con el inconsciente del espectador.

Fotograma de ‘Resurrección’, de Bi Gan. (IMDb)
Fernando Zamora
Ciudad de México /
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Un niño propone una adivinanza durante una escena de Resurrección del autor Bi Gan: ¿qué puede hacer solo una persona y no dos? La respuesta es: soñar. Resurrección (finalmente en el circuito de cine de arte de México) es una de las películas más importantes de 2025 y ha sido vista por la crítica occidental como un paseo por la historia del cine en la que se cruzan, además, la memoria, el sueño y la historia misma de China. 

Durante una entrevista, el director de cine confirmó una intuición muy similar a la que tuvieron Bergman y Tarkovski: el cine está mucho más próximo al sueño de lo que algunos quieren aceptar. Pero ¿es posible soñar entre dos?

Comencemos por decir que Resurrección y en general el cine de autor tienen algo de preprogramático y de pregramatical. Hablan al espectador desde antes de lo que puede ser dicho o pensado. Es cine que golpea con audio e imagen para mover, a quien así lo desea, antes de que lo muevan sus prejuicios sobre lo que debería hacer una película. Como una pintura moderna. La sinopsis de Resurrección, por tanto, resulta difícil de estructurar. Es un sueño, sí, y no parece haber algo así como una sinopsis. Hay historia, sin embargo, pero la del cine y la historia de China. Lo que sí vale la pena apuntar aquí es que resulta justo ir más allá de lo que ya se ha dicho de Bi Gan y de Resurrección porque la obra misma lo pide de modo explícito al refutar la respuesta a su propia adivinanza. 

Así, lo atractivo de la obra inicia donde termina la narrativa convencional. Más que compararla con otra película habría que compararla con esas obras en museos de arte moderno que te obligan a una determinación estética: ¿me gusta lo que percibo o no? Quien va al cine para olvidarse de sí mismo encontrará difícil de digerir Resurrección con palomitas. La película se organiza en torno a episodios que recorren diversas formas de filmar. 

Hay, además, un conjunto de figuras o personajes que atraviesan paisajes donde la memoria individual se disuelve ante la memoria histórica o, mejor, la memoria comunal. La de un artista del cine que está comprometido con la tierra de la que viene: Kaili en Guizhou. En este lugar que fue objeto de su primera película de fama internacional conviven, entre otras, las etnias de los miao y los dong. Este solo hecho debería bastar para que, como mexicanos, insistiéramos en entrar en una obra que nos obliga a mirar a un pueblo indígena desde su propia cosmovisión frente al proyecto de una potencia económica global que hoy juega bajo las reglas de Occidente.

Desde tiempos de Kaili Blues (2015) y hasta su obra maestra Largo viaje hacia la noche (2018), que toma como punto de partida un texto de Bolaño que sucede en México, Kaili es el lugar de los sueños o tal vez de las pesadillas de Bi Gan, este autor chino que se resiste a aceptar que el progreso exige olvido. Tal vez por eso la crítica francesa disputa el valor estético de esta película. 

Por ejemplo, las famosas revistas Cahiers du Cinéma y Positif miran la obra desde ángulos contrapuestos. Mejor será alinearnos con Pier Paolo Pasolini quien escribió en 1965 que el cine tiene un cierto discurso en que la mirada deja de pertenecer al narrador y se empalma con la mirada subjetiva del personaje. Pero vamos más allá para responder a la pregunta retórica de Bi Gan y este texto: ¿acaso se puede soñar entre dos? Creo que sí. En Resurrección el inconsciente de cada espectador y el inconsciente de Bi Gan se rozan discreta y eróticamente.

¿Dónde ver Resurrección?

La cinta de Bi Gan está disponible en carteleras comerciales del país y en la Cineteca Nacional.


Resurrección

Dirección: Bi Gan | China | 2025

AQ / MCB

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