Lista la reapertura del Museo Dolores Olmedo

Después de seis años, el recinto reabrirá sus salas al público, en La Noria, en Xochimilco, este 30 de mayo, mostrando las joyas de su colección.

La colección incluye 98 obras de Diego Rivera y 26 de Frida Kahlo. FOTO: Araceli López
Ciudad de México /

El acervo reunido por la empresaria Dolores Olmedo, integrado por las obras emblemáticas de Frida Kahlo y Diego Rivera, así como piezas de arte prehispánico, se volverá a ver, ahora con nueva museografía.

Quienes ya compraron sus boletos para el día de la reapertura del Museo Dolores Olmedo, tendrán acceso, primero, a las habitaciones en las que residió la coleccionista Dolores Olmedo. La museografía, a decir de la guía Nora Sánchez, intentó recuperar los espacios tal y como ella los decoró, con obras de arte, objetos, documentos y fotos de sus amigos y sus seres queridos.

Posteriormente, llegarán a las ocho salas museísticas en las que se despliegan 98 obras de Diego Rivera, quien tenía una sólida amistad con Dolores Olmedo, pues además de su modelo, fue su mecenas.

El cuadro que recibe a los visitantes es el que el artista dedicó a su benefactor, el gobernador de Veracruz, quien le otorgó la beca para que se fuera a estudiar a Europa. El óleo sobre tela con el título de “El picador”, tiene en la parte inferior derecha una dedicatoria del creador guanajuatense: “Al señor Don Teodoro Dehesa, con mi más grande reconocimiento. Diego Rivera, Madrid, 1909”.

El siguiente paso es entrar a las dos salas dedicadas a la colección de obras de Frida Kahlo, que suman 26, que fueron montadas después de su arribo de la ciudad de Houston, donde se exhibió bajo el título de “Frida: The making of can Icon”, en el Museum of Fine Art, hasta el 17 de mayo.

“La columna rota” (1944), de Frida Kahlo, cierra el recorrido por las dos salas dedicadas a la artista. FOTO: Araceli López

La forma en que Dolores Olmedo se hizo de este invaluable acervo de Frida Kahlo fue por petición del propio Diego Rivera, quien le solicitó, a la muerte del ingeniero Eduardo Morillo Safa, coleccionista de Kahlo, comprara la totalidad de los cuadros, consejo que siguió Doña Lola, sin imaginar que se haría de la colección más numerosa de la artista nacida en el Barrio de Coyoacán, en la ciudad de México.

Una de las obras maestras de Frida Kahlo, “La columna rota” (1944), cierra el recorrido por las dos salas dedicadas a la artista.

El cuadro “nos muestra el dolor físico y sentimental que tuvo. Vemos que tiene una serie de clavos que están recargados hacia la pierna derecha porque en su niñez tuvo poliomielitis, fue la pierna que después le sería amputada. La pintura es de pequeño formato porque debido a las cirugías a las que se sometió, tenía que pintar sentada o acostada”, explicó la guía Nora Sánchez.

Después de comprar la obra de Frida, muy orgullosa Dolores Olmedo decía: “Este Museo es para mostrar mi pasión por coleccionar la obra y cosmogonía de Diego Rivera y Frida Kahlo. Si bien el Museo de Frida Kahlo es para conocer el mundo en el que la pintora pasó sus últimos años, acercarse a sus gustos, sus pasiones y sufrimientos; desde hace 30 años me convertí en la coleccionista de Frida. Gracias a eso se conoce en México y en el mundo, porque desde 1977 he prestado sus cuadros para exposiciones en diferentes partes del mundo”.

En el Museo hay fichas que recuperan las palabras de la coleccionista quien expresaba que únicamente adquiría “Riveras, Kahlo, Angelina Beloff y la espléndida colección de arte popular, muy bien escogida, guardada en las bodegas del Anahuacalli, porque cada año la uso para mis ofrendas; cada año pongo artesanía popular. El maestro Rivera me enseñó a ver, a saber escoger, a leer a enterarme, él mismo escogió algunas piezas. El arte moderno en mi casa, lo representa exclusivamente el maestro Rivera”.

Se recrearon las habitaciones en el que vivía la coleccionista Dolores Olmedo. FOTO: Araceli López

Aprovechando el Mundial

El Museo Dolores Olmedo en su reapertura se suma a la fiesta mundialista con fotografías aéreas de Santiago Arau, imágenes espectaculares que muestran algunos vestigios arqueológicos del juego de pelota en diversas ciudades mesoamericanas, y con ello, el ritual que es el antecedente de los “goles y los festejos”.

Para sustentar la muestra, se recurre a una cita de Eduardo Galeano, de su libro “Football in sun and shadow” (2015): 

“Un mural de hace más de 1500 años muestra a un abuelo de Hugo Sánchez jugando de zurda en Tepantitla. Cuando el juego concluía, la pelota culminaba su viaje: el sol llegaba al amanecer, después de atravesar la región de la muerte. Entonces, para que saliera, corría a la sangre. Según algunos entendidos, los aztecas tenían la costumbre de sacrificar a sus vencedores… Los elegidos de los dioses daban su sangre en ofrenda, para que la tierra fuera fértil y generoso el cielo”.

Asimismo, se montó con cartonería popular toda una escenografía en la que destaca una portería con calaveras, donde aparece en primer plano el propio Cristiano Ronaldo “R7”, la estrella portuguesa amenazando con meter un gol. 

Todo ello como parte de la propuesta de los recorridos culturales del mundial, integrada por 17 museos y 19 exposiciones, impulsadas por Michel Bauer, CEO de Host City Ciudad de México.

Al Museo Dolores Olmedo ubicado en la Avenida México 5843, en Xochimilco, acudirán los vecinos que formaron el colectivo Defendamos el Museo Dolores Olmedo para celebrar su reapertura.

MGR

  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.

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