“El dron, emblemático de nuestro tiempo”: Naief Yehya, escritor del libro 'Mundo dron'

“Lo interesante es ver qué estamos haciendo con nuestras tecnologías y nos estamos convirtiendo en otra cosa”, dice el autor.

Naief Yehya, autor de Mundo dron. Breve historia ciberpunk de las máquinas asesina | Especial

Jesús Alejo Santiago

Naief Yehya es ingeniero industrial, pero a lo largo de su vida se ha dedicado al periodismo, a la literatura y, en especial, a lo que se ha dado en llamar la crítica de la cultura tecnológica. Recuerda que cuando vio por primera vez la película Blade Runner, estaba convencido de “que era la película más maravillosa que había visto en mi vida, pero no sabía por qué”.

Después llegaron Terminator, Alien o Mad Max, que han conformado un panorama del imaginario con el que hemos vivido las últimas cuatro décadas a nivel social. “Desde mi lectura de las cosas, la realidad me ha dado las pruebas de que lo que me anticipaban esas películas no tienen que ser literal, pero sí las hemos vivido y mal entendido, al punto que si algo tienen en común estas narrativas es la normalización de las máquinas asesinas”.

“Se normalizó la narrativa de que estas máquinas son nuestros verdugos, creados por nosotros y les entregamos las llaves del imperio: cuando aparece el primer dron asesinando a alguien me di cuenta de que estábamos aprendiendo la lección, pero nada más de las malas, no nos prevenimos de algo ominoso que se nos venía encima, sino que lo adoptamos”.

Así es como llega al libro Mundo dron. Breve historia ciberpunk de las máquinas asesinas (Debate, 2021), en donde reflexiona sobre la manera en que se ha normalizado la idea de las máquinas asesinas y, en especial, las relaciones que habremos de sostener con nuestras propias creaciones.

“El dron me parece emblemático de nuestro tiempo. Desde 2002, cuando supimos del primer dron que había asesinado a un grupo que iba en una camioneta en Yemen, pensé que esto sería un cambio fundamental en la manera en que nos relacionamos con todo; con el conflicto, con las armas, con la guerra, con la noción de lo que podemos hacer legalmente o no. Desde ese momento, sin importar si estás en guerra, te pueden asesinar con un dron y no interesa la legalidad o los argumentos, nadie se puede rendir a un dron”.

Bajo esa perspectiva, Naief Yehya advierte sobre la manera en que establecemos relaciones con la tecnología, porque termina siendo una reflexión acerca de la manera en que nos vinculamos con nuestros semejantes: cómo nos comunicamos, cómo nos relacionamos, cómo nos explotan, “elementos que van tejiéndose alrededor de lo tecnológico, que para mí siempre ha sido algo muy importante”.

“Para mí lo interesante es ver qué estamos haciendo con nuestras tecnologías, cómo nos estamos convirtiendo en otra cosa”, explica el también crítico de cine.

Cuando Naief Yehya comenzó la escritura de Mundo dron. Breve historia ciberpunk de las máquinas asesina, el primer impulso fue contar la historia del dron y hacerlo mucho más cerca de la política, la economía o la sociología, en una historia lineal donde hablara de los primeros intentos de hacer drones. Pero en esta búsqueda se le atravesaron los elementos culturales, no solo en películas o en libros, sino las percepciones de los pueblos que viven bajo los drones y cómo las han integrado a sus actividades artísticas cotidianas.

“Al final, todo esto me pareció más importante que contar la historia de los drones, aun cuando sí pienso terminar de contarla, porque ha crecido en los últimos años. Sobre todo, me interesa ver cómo nos ha cambiado en este tiempo: somos animales muy diferentes a los que éramos a fines del siglo pasado”, aun cuando esa misma herramienta -tecnológica y, por tanto, científica-, se ha vuelto el peor enemigo de la ciencia, porque en algunos de esos escenarios se ha “denostado la importancia de lo científico y de lo humano”.


Además...

La tecnología y su uso ominoso

Lamentablemente, dice el escritor, nos inclinamos por los usos más ominosos de ciertas herramientas tecnológicas. Originalmente la intención era usar los drones como plataformas de observación, sin embargo, se tuvo “la idea brutal de decir: qué tal si les ponemos bombas. Cada vez que sale un invento tienes la posibilidad de hacer algo, pero también debes pensar en sus consecuencias”.

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