Los zombis saben cantar

Hombre de celuloide

'Estación zombi: tren a Busán (Busanhaeng)'
Fernando Zamora
Ciudad de México /

Toda buena película dice algo del ser humano. Incluso obras cuya intención parece simple como Estación zombi, la mejor del género que yo haya visto. ¿Mejor que los clásicos de Romero? Creo que sí. Sucede con Estación zombi lo que con Déjame entrar, filme de vampiros que lleva el género hasta el terreno del arte.

Para conseguir semejantes alturas, lo primero que hace Estación zombi es cumplir con las expectativas. Y aquí están los muertos vivientes, caníbales que todo devoran. Aquí está la lectura crítica de una sociedad consumista, madre de todos los zombis: en Dawn of the Zombis, por ejemplo, los zombis habitaban un centro comercial. Los monstruos subían y bajaban escaleras eléctricas, miraban escaparates babeando. En Estación zombi, el capitalista malo y egoísta es interpretado por un corredor de bolsa cuya hija acaba de cumplir años. Como el tipo hace mucho que no pasa tiempo con la niña, consiente finalmente en llevarla a Busan. Sucede lo que se espera en una película así: pronto estalla el apocalipsis. Poco a poco nos vamos enterando del tamaño de la epidemia. Lo hacemos a través de los ojos de una niña cuya vida familiar pareciera estar ahí solo para arreglarse, como sucede en las películas de desastres. Pero no. Si bien hay turbas de muertos vivientes, seres blancuzcos que se retuercen, un valiente miembro de la clase trabajadora que defiende a su mujer embarazada y un grupo de beisbolistas que batea cabezas de zombis con fruición, el tren a Busan avanza y nosotros entendemos algo más.

Porque gracias a un guión realmente bien acabado y a la cinematografía que consigue la grandiosidad de Apocalipsis Z en el limitado espacio de un tren, Sang–ho Yeon nos introduce como por casualidad en la siguiente cuestión: ¿cuál es la gran diferencia entre zombis y humanos? Conforme los zombis se apoderan del tren y nuestros héroes se enfrentan a sus miedos, comienzan a surgir aquí y allá actos de desprendimiento y heroísmo. Son hechos realmente hermosos que incluyen el sacrificio por amor en los brazos de la amada. El tono heroico sube y trasciende a los zombis. Tanto que el director se permite concluir que lo que realmente diferencia a zombis y humanos es que, ante la muerte, estos últimos pueden cantar.

Estación zombi: tren a Busán (Busanhaeng). Dirección: Sang–ho Yeon. Guión: Sang–ho Yeon. Fotografía: Hyung–deok Lee. Con Yoo Gong, Ma Dong–seok, Ahn So–hee, Kim Soo–a. Corea, del Sur, 2016.
@fernandovzamora


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