Lucía Solla Sobral (España, 1989) debutó como escritora con la novela Comerás flores (Libros del Asteroide, 2025), que narra la violencia contra una mujer por parte de su pareja. “No necesito meterme los dedos en la garganta; su violencia era transparente”, escribe la autora en su libro.
En entrevista con MILENIO, asegura que no tenía muchas esperanzas de que se publicara; sin embargo, la obra se convirtió en un fenómeno editorial con más de 150 mil ejemplares distribuidos en España. Además, la reconocida escritora Irene Vallejo no dudó en recomendarla en sus redes sociales, destacando la potencia de su voz.
¿El libro surge a partir de una experiencia personal?
De muchas mujeres de mi círculo. Empecé preguntando, pidiendo que revisaran un poco sus relaciones pasadas y comportamientos que habían tenido sus parejas. Yo también me revisé a mí misma y descubrimos que todas habíamos sufrido algún comportamiento tóxico o una relación de maltrato y que habíamos callado por la sensación de que había sido nuestra culpa y por vergüenza.
"El tema me obsesionó y me pareció que me apetecía mucho llevarlo a la literatura; pensaba en lo literario porque no sabía qué iba a pasar con la historia, pero ahora me alegro mucho de haber tratado precisamente ese tema por el impacto que está teniendo".
¿Cómo influye el entorno?
Nos enseñan, sobre todo a nosotras, que podemos pasar por alto ese dolor, que podemos saltar nuestros límites para conseguir ese amor romántico como objetivo final. Que nuestro criterio propio no es tan válido como el de la otra persona. Entonces, sí, al final acaba doliendo, pero desde luego ese no es el amor correcto. El amor romántico no debería doler.
¿Por qué elegiste la novela para tocar y hasta denunciar el tema?
Creo que es fundamental que desde el entretenimiento toquemos temas sociales porque es mucho más fácil llegar a las personas y que quien consuma ese producto cultural sea capaz de digerirlo. Si yo escribo un ensayo sobre maltrato, es mucho más difícil que los adolescentes lleguen a él o que cualquier persona que no esté interesada en ese tema por algo lo lea; pero desde el entretenimiento es muchísimo más fácil llegar a cualquier edad, a cualquier clase y se hace todo más transversal.
¿Cómo fue la investigación para tu libro?
Estuve leyendo muchos ensayos sobre violencia de género a raíz de querer escribir esta novela, pero a lo mejor, en otra circunstancia, no lo haría. Cuando estaba escribiendo, tenía muy claro que era una novela, que no era un ensayo, que no era un manifiesto; yo quería, desde la literatura, tocar ese tema. Y me alegra mucho, porque ahora es lectura obligatoria en algunas escuelas o prisiones y, tal vez, si fuese otro tipo de producto, no llegaría a esas personas.
Comerás flores tiene como protagonista a Marina, quien meses después de la muerte de su padre conoce a Jaime, un hombre 20 años mayor. Es ahí donde se despliega una relación en la que la violencia no se ejerce con golpes físicos, sino a través del control psicológico.
¿Qué reacciones has tenido de los lectores?
Sobre todo recibo mensajes de mujeres que se sienten identificadas con Marina o con su amiga Diana; porque todas y todos conocemos a una mujer que pasó por esto. Pero también recibo mensajes de hombres que se sienten identificados con ciertos comportamientos de Jaime y que están normalizados porque es algo educacional.
"Hay muchas conductas que están normalizadas porque no se señalan y porque tampoco somos tan conscientes del dolor que provocamos hasta que lo vemos desde fuera. Pienso que la novela no solo ayuda a las mujeres a que se identifiquen con Marina, sino también a hombres que pueden identificar que hay cosas que hacen, que duelen y que no se dan cuenta".
La violencia contra la mujer es un tema universal.
Por desgracia sí. Todas conocemos a alguien que pasó por eso. Los medios de comunicación no tratan el tema lo suficiente para lo grave que es, solo hablan de estos casos cuando ya mataron a la mujer; hablan de mujeres asesinadas pero no de todo lo que pasa antes del asesinato o antes de una paliza y está claro que era un tema del que necesitábamos hablar.
Tienes un estilo especial de escribir.
Buscaba esa empatía, necesitaba que pareciera que es una amiga la que te está contando su historia y que, si dejas de leerlo, la estás descuidando. Por eso va tan rápida la historia, frases cortas con muchos saltos de la gramática.
¿Comerás flores es una advertencia para quien se encuentra en una relación similar?
A la hora del proceso de escritura no lo concebí así; pero ahora sí creo que sirve como advertencia, para tener en cuenta comportamientos mucho más comunes de lo que creemos y también para ser más precavidas y precavidos y para mantener la esperanza.
"Creo que ayuda a identificarlo a tiempo y a quitarse un poco de culpa. La mayoría de mensajes que recibo son de mujeres que pasaron por una relación de maltrato. Espero que, a través de la lectura, sientan que no están tan solas".
La novela llega a México con un tiraje especial para cubrir la demanda. ¿Cómo te sientes?
Muy sorprendida porque, claro, una cosa es decidir escribir una novela y otra que pueda pasar algo. Yo quería escribir un libro, pero no sabía ni siquiera si se publicaría.
"Una vez que firmé el contrato con la editorial, estaba convencida de que lo iban a comprar mi madre y cuatro amigas (risas). Pero la primera edición se agotó en una semana por el boca a boca, por la identificación con la historia. Mis planes ahora son visitar ferias; espero ir a México y, en cuanto acabe todo, mi idea es ir frenando y retomar la escritura sin pensar en todo lo que pasó. No quiero tener esa carga de las expectativas".
BSMM