El artista Darío Ortiz recibe la Orden de Boyacá

El gobierno de Colombia reconoció la trayectoria del creador de la colección MILENIO Arte, así como su labor cultural en ese país.

El creador recibió la condecoración el 2 de agosto de manos del aún presidente Gustavo Petro. Especial
Ciudad de México /
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El artista Darío Ortiz (Colombia, 1968) recibió con una mezcla de sorpresa, gratitud y responsabilidad la Orden de Boyacá, una de las más altas distinciones de Colombia que reconoce su trayectoria, su labor cultural en el Museo de Arte del Tolima y la red de apoyo que ha sustentado su trabajo.

Ortiz pensaba que era una broma ya que la Orden de Boyacá ha sido otorgada a pocos artistas plásticos, entre ellos Fernando Botero y David Manzur. “Yo acababa de inaugurar una exposición en Washington, en el Museo de las Américas, que es como el Museo de la OEA, y me llamaron de la Presidencia de ese país para contarme y darme una cita. Al principio pensé que era algún amigo tomándome el pelo”.
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Al confirmar que no era una broma, “sentí un poco de miedo porque ese tipo de condecoraciones suelen darse al final de una carrera o en una edad avanzada, y siento que aún tengo mucho por aportar”.

Ortiz recibió la distinción el 2 de agosto, junto al pintor Carlos Jacanamijoy. Guarda en la memoria el texto del decreto por el que fue reconocido; dice que es elogioso, pues premia servicios distinguidos a la nación y detalla las razones de su otorgamiento.

La condecoración le fue entregada por el aún presidente Gustavo Petro, pero el artista dice que un comité, que incluye a la Cancillería colombiana, evalúa a los candidatos. Y aunque para el artista fue una sorpresa, la considera “una gran responsabilidad”.

Aclara que no tuvo una relación con el exmandatario Petro, pero dice que con el actual, Abelardo de la Espriella, quien hace unos días asumió la Presidencia, mantiene una relación de amistad, porque es su coleccionista desde hace 20 años y en sus redes sociales presume que tiene una obra del maestro Ortiz.

Aun así, el artista dice que es importante desvincular esta condecoración de una postura política, pues el arte debe trascender esas divisiones. Más allá de la tensa transición presidencial, ante “el quiebre entre el presidente saliente y el entrante, esto se ha reflejado en la gestión de crisis, como el reciente terremoto, y en los nombramientos importantes, ilustrando la polarización política del país”.

Dimensión colectiva del éxito

El creador cuenta que aunque el arte se crea en soledad y que el camino se construye en compañía. “El valor de la obra no lo establece el ego del artista, sino la sociedad, curadores, críticos, galeristas, coleccionistas, mecenas y el público. Mi carrera es el resultado del esfuerzo de muchas personas e instituciones que han participado en mi proceso, no sólo mi esfuerzo individual o estrategia”.

Considera que la función de la pintura no es crear imágenes, algo que actualmente hace la inteligencia artificial en segundos, sino transmitir mensajes, emociones y construir universos.

“A mí me parece que la pintura está en el mejor de los momentos, entre otras cosas porque su papel es transmitir mensajes, emociones y construir universos. La pintura posee una magia que ni la fotografía ni la inteligencia artificial han desplazado”.

Por esta razón, Ortiz observa un retorno a la pintura por parte de las grandes galerías luego de décadas de enfoque en el arte conceptual, y destaca su vitalidad en países como México y Colombia.

Comenta que su interés central es la sociedad que lo rodea y “la tragedia misma de nuestro tiempo”. Busca un diálogo con otras culturas y épocas para explorar la condición del ser contemporáneo, sus vicisitudes, sensaciones y dudas.

El artista dice que es importante desvincular esta condecoración de una postura política, pues el arte debe trascender esas divisiones. (Especial)

Así que no pretende transcribir la realidad de forma literal, sino crear obras que planteen preguntas al observador, dejando abiertas las respuestas. El deber fundamental del artista es ser auténtico consigo mismo.

Sostiene que asumir posturas ideológicas o políticas explícitas como deber principal del arte puede llevar a los artistas a perderse. Aunque estos temas aparecen porque son parte de nuestro tiempo, la búsqueda no debe ser una ideología precisa.

Su plan es “seguir trabajando”. Aunque vive en México desde hace 13 años, donde produce la mayor parte de su obra, mantiene un fuerte vínculo con Colombia. Continúa dirigiendo el museo en Colombia, apoyando a artistas jóvenes e investigando el arte local.

Aclara que no busca ser recordado por la fama, preferiría que por haber transformado algunas vidas, por ayudar a otros a entrar al mundo del arte y por dejar inquietudes a través de su trabajo: “Con eso, quizá sería suficiente”.

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BSMM

  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.

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