Como si se tratara de un águila surcando el cielo, los visitantes del museo Jalisco Paseo Interactivo (Japi) pueden ver desde las alturas todo lo que hace especial a Jalisco: los campos de agave donde nace el tequila, las montañas imponentes, los pueblos mágicos, el mar en Puerto Vallarta y hasta el Nevado de Colima.
Eso es exactamente lo que se muestra en Wérika, la atracción principal del museo Japi, visitada por MILENIO y ubicado en Zapopan. Durante 11 minutos, los visitantes “vuelan” sobre más de 30 lugares emblemáticos gracias a una pantalla gigante que envuelve por completo. No es una película convencional: es como si realmente se flotara en el aire, observando el territorio desde los ojos de un águila —que es precisamente el significado de “Wérika” en lengua wixárika—.
Lo mejor es que todo el museo está lleno de experiencias diseñadas para conocer Jalisco de una manera distinta, desde recorridos por la naturaleza hasta juegos interactivos sobre deporte, historia y tradiciones.
Un museo para recorrer con los sentidos
Jalisco Paseo Interactivo no es solo un museo: es una experiencia sensorial que invita a recorrer el estado desde múltiples dimensiones. En este espacio, único en México, el teatro suspendido Wérika se convierte en el punto culminante de un recorrido que combina identidad, tecnología, emoción y orgullo jalisciense.
Ubicado en Zapopan, Japi se ha consolidado como uno de los proyectos culturales y educativos más ambiciosos del estado. Concebido como un museo interactivo de gran escala, este recinto propone algo distinto: vivir Jalisco a través de una experiencia inmersiva.
“Jalisco Paseo Interactivo, Japi, son paseos por Jalisco; precisamente es una manera divertida y muy dinámica de conocer la naturaleza de Jalisco”, explicó Gisela Rubalcaba, coordinadora general del recinto.
“Tenemos un paseo de naturaleza; tenemos otro paseo donde puedes conocer toda la identidad del estado, lo que tiene que ver con su cultura, con los pueblos originarios, con las tradiciones, las artesanías y la historia”.
Cinco paseos temáticos
El concepto de Japi se estructura a partir de cinco grandes paseos temáticos. Uno de ellos está dedicado a la naturaleza, donde se exploran ecosistemas, especies y paisajes emblemáticos del estado. Otro se centra en la identidad, abordando la historia, la cultura, los pueblos originarios y las tradiciones que han dado forma a Jalisco.
Un tercer paseo pone el foco en las personas y lo hace a través del deporte, mostrando el esfuerzo físico, mental y espiritual que implica el alto rendimiento.
“Hay un paseo que te lleva por todo lo que tiene que desarrollar un deportista de alto rendimiento, no solamente esfuerzo físico, sino también mental y espiritual, para poder llegar hasta donde han llegado muchos jaliscienses que nos han puesto en alto”.
A estos se suma el paseo de creatividad e innovación, donde se exhiben las aportaciones que las y los jaliscienses han hecho al mundo desde el arte, la ciencia, la tecnología y la creación digital. Es precisamente en este recorrido donde se encuentra una de las experiencias más impactantes del complejo: Wérika, el teatro suspendido que se ha convertido en el sello distintivo de JAPI.
Wérika, el ojo de águila
Wérika es una palabra de origen wixárika que significa “ojo de águila”, y ese significado define por completo la experiencia. No se trata de un recorrido narrado ni de una proyección convencional, sino de un vuelo inmersivo que permite observar Jalisco desde el aire, como si el espectador se transformara en un ave que sobrevuela el estado.
Durante 11 minutos, las y los visitantes recorren alrededor de 18 municipios y más de 30 lugares emblemáticos del territorio jalisciense. Entre ellos se encuentran Amatitán, San Sebastián del Oeste, Puerto Vallarta, Ciudad Guzmán, Sayula y Tapalpa, además de paisajes que representan la diversidad geográfica del estado.
El vuelo incluye zonas de costa como Careyes y Punta Pérula, el Cerro de la Bufa, la Barranca de Acatic, campos de agave y maíz, Las Piedrotas, el Nevado de Colima, así como puntos icónicos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, entre ellos la Glorieta Minerva, el Bosque de la Primavera, la Barranca de Huentitán, la Catedral de Guadalajara y el Paseo Alcalde.
“Tienes mar, tienes playa, tienes montaña, tienes bosques, tienes ciudades, tienes volcán, tienes pueblos mágicos, pueblos de montaña y toda esta parte colonial del centro histórico”, describió Rubalcaba.
Uno de los aspectos más singulares de Wérika es que no utiliza lenguaje verbal. No hay narradores ni explicaciones habladas. La experiencia se construye únicamente con imágenes, sonidos ambientales y movimiento: una vivencia 4D con aire y ligera brisa que permite a cada persona conectar emocionalmente con los paisajes.
“La idea es que tú llegues y te sorprendas; no hay un lenguaje escrito, no hay un lenguaje auditivo de personas hablando, finalmente son sonidos y la parte visual de los paisajes tan hermosos que nos ofrece Jalisco”.
Tecnología sin precedente en México
Wérika no solo destaca por su concepto artístico, sino por su sofisticada infraestructura tecnológica. Se trata del primer teatro suspendido de América Latina, una experiencia que hasta ahora solo se encontraba en lugares como Disneyland y Las Vegas.
La sala cuenta con una pantalla de 18 metros de ancho, 180 grados de proyección y cinco metros de altura, sin precedente en México. Las y los visitantes se sientan en góndolas suspendidas, elevadas a cinco metros del suelo, que se mueven de forma sincronizada con la proyección y el audio.
“Es una pantalla que no hay otra en Jalisco ni en México como esta; tú disfrutas de la proyección suspendido a cinco metros, en unas sillas que son las primeras, es el primer teatro suspendido en América Latina”, explicó Rubalcaba.
Cada góndola cuenta con 10 asientos y el sistema completo permite recibir hasta 40 personas por función. Las sillas están montadas sobre un robot programado que se activa junto con la imagen y el sonido, generando una experiencia de movimiento ligero que simula el vuelo.
Aunque la tecnología fue adquirida en el extranjero, la producción de Wérika es cien por ciento jalisciense. Fue desarrollada por creadores de la Zona Metropolitana de Guadalajara, con un dron especialmente fabricado de más de seis kilos para capturar las tomas aéreas.
“Se hizo un dron especial para hacer estas tomas, un dron que pesa más de seis kilos, y tardamos aproximadamente ocho meses en toda la producción, desde sentarnos con historiadores hasta la edición para una pantalla de este tamaño”.
Un museo incluyente y humano
Más allá de la tecnología, Japi se distingue por su enfoque inclusivo y humano. Para Fátima González González, jefa de Educación del recinto, uno de los mayores logros del museo es haber roto la idea de que el juego y la interacción son solo para la infancia.
“En Japi hemos buscado de todas las formas que pueda ser accesible, ya sea para personas con alguna discapacidad, pero también para personas de distintas edades… No es un espacio solo para niños, es un espacio para las familias, para jóvenes, parejas y adultos mayores”, detalló.
En Japi es común ver familias completas, grupos de adultos mayores, estudiantes universitarios y turistas nacionales y extranjeros, todos encontrando algo que los conecta con el estado.
“Es bien bonito ver aquí grupos de adultos mayores o familias enteras, y que todas y todos puedan encontrar en Japi algo que conecta con ellas y con ellos”.
Un elemento clave de esta experiencia son las y los mediadores, profesionales con formación académica que acompañan a las y los visitantes durante su recorrido.
“Uno de los toques más innovadores de Japi es precisamente el rol de los mediadores y mediadoras; son profesionistas con una carrera terminada que enriquecen la visita con conocimiento, pero también con sensibilidad”.
Biólogos, pedagogas, artistas, psicólogos, nutriólogas y especialistas en cultura física forman parte del equipo que convierte cada visita en una experiencia personalizada.
“Los protagonistas del museo son nuestros visitantes y una gran experiencia parte de la capacidad de escucha; eso es lo que hace que la experiencia sea realmente significativa”, enfatizó Fátima González.
Costos, horarios y ubicación
Japi abre de martes a domingo, con precios accesibles y tarifas especiales para grupos escolares, universitarios, empresas y asociaciones. El recinto permite ingresar alimentos y cuenta con amplias áreas verdes ideales para picnic, lo que convierte la visita en un plan de día completo.
Está ubicado en avenida Central Guillermo González Camarena #750, colonia Residencial Poniente, en Zapopan, Jalisco. El costo de la entrada general es de 150 pesos. La entrada reducida es de 75 pesos para niñas y niños de entre 3 y 12 años, personas con credencial INAPAM o con discapacidad, mientras que los menores de 2 años entran gratis.
En el caso del teatro interactivo Wérika, se puede incluir con el acceso a JAPI por 300 pesos, con restricciones de estatura y salud. Los boletos pueden adquirirse en línea a través de la plataforma Ticketero o directamente en taquilla.
“Vénganse un día completito, porque así como es inmenso Jalisco, este museo dedicado al estado también es muy grande; JAPI para un día no alcanza, JAPI para más”, invitó Gisela Rubalcaba.
JVO