Un bebé balbuceaba alegre en la sala principal del Museo Franz Mayer mientras Eleonora Betancur González, representante de ONU Mujeres en México, daba la bienvenida a la presentación de una campaña más que necesaria en nuestro país y el mundo: #SonCuidados.
La escena del pequeño con sus padres no podía ser más pertinente para evidenciar que el cuidado es una acción cotidiana y fundamental que nos permite vivir.
Hasta hace pocos años, la madre de ese bebé hubiera tenido que recurrir a su propia madre, una familiar o alguna amiga para “encargarlo” mientras ella asistía a un evento como ese por trabajo o por gusto, y nadie hubiera sido consciente del rol de esas cuidadoras ni de lo que implica para una mujer con hijos.
Las cosas han cambiado y ahora se busca que haya conciencia plena del trabajo que implica cuidar a un bebé, padre, abuela o persona con discapacidad y del derecho que tenemos a ello.
Por eso ONU Mujeres lanza una campaña que fue presentada por Bibiana Aido, directora regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres, y Eleonora Betancur, representante de ONU Mujeres en México, quienes estuvieron acompañadas por representantes de diversas instancias de gobierno, como la Secretaría de las Mujeres, y organismos internacionales, como la Cepal. También estuvieron presentes embajadores de buena voluntad de ONU Mujeres como Ximena Sariñana.
A través de un cortometraje protagonizado por Eréndira Ibarra y de los ejes reconoce, reduce, reparte, la campaña busca crear conciencia sobre un tema fundamental que hasta hace pocos años había pasado desapercibido. Esto sucede en el contexto de la conmemoración el 29 de octubre del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, creado por la ONU en 2023.
Eleonora Betancur dijo que los cuidados sostienen la vida, “son las pequeñas actividades” que permiten la convivencia, pero que hasta ahora han recaído en las mujeres en una mayoría abrumadora. Mencionó que es urgente entender qué son porque es una responsabilidad de toda la sociedad y no un asunto privado.
Aido habló de la necesidad de organizar y distribuir los cuidados, y destacó el liderazgo de México en América Latina en este tema.
En este sentido, Ingrid Gómez, subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias de la Secretaría de las Mujeres, dijo que el Gobierno de México sigue una estrategia transversal para visibilizar las acciones que lleva a cabo a través de sus diferentes instancias, como la Secretaría del Bienestar, en el ejercicio del gasto que ejerce para este rubro. “El cuidado tiene que ver con toda la vida y con todo lo que hace el gobierno en las políticas públicas” en todos los órdenes de gobierno.
Cuidar, un trabajo de tiempo completo
Eréndira Ibarra, embajadora de Buena Voluntad en ONU Mujeres México, fue la anfitriona de la presentación que, a través de una dinámica de preguntas, que los invitados tenían que responder en 100 segundos reloj en mano, mostró diversos aspectos de los cuidados.
Ignacio Nicolau, coordinador general de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, comentó:
“El reto de los cuidados es tan grande que ningún país solo, por muy rico que sea, es capaz de responder a la magnitud de la problemática y, si responde, es de manera fragmentaria. Nosotros hemos estado trabajando y colaborando, compartiendo nuestra legislación, adaptando estructuras de cuidado sólidas con una normativa fuerte y con presupuestos bien determinados.
Toda política social es una política de cuidados que tiene que responder a una serie de acciones que necesitan las mujeres para gestionar su tiempo libre y que permita formalizar también el trabajo doméstico no remunerado y que permita también garantizar los cuidados para todos y para todas a cualquier edad porque ha sido un trabajo exclusivamente para mujeres y no remunerado”.
En la dinámica también participaron otros embajadores de buena voluntad de ONU Mujeres, como la cantante Ximena Sariñana, quien dijo que aprendió del cuidado al maternar.
“Aprendí que ser mamá o cuidar es un trabajo de tiempo completo, a veces muchísimo más intenso y demandante que el propio trabajo de una, al menos así fue en mi caso. Lo segundo que aprendí fue que había muchísimas expectativas que yo me ponía solita, que había aprendido por parte de la sociedad de cómo debe ser una buena madre, y rápidamente me di cuenta de que si yo cumplía esas expectativas, iba a ser una madre que siempre iba a sentir culpa y que siempre iba a estar cansada.
Ahí aprendí que no hay forma de cuidar si no es con ayuda de los demás y esa ayuda puede venir de tu pareja, de tu familia, por supuesto desde las comunidades, los espacios de trabajo y, obviamente, desde las instituciones”.
“Yo desde un lugar de mucho privilegio, porque pude trabajar mientras seguía trabajando (mis decisiones fueron respetadas en ese sentido), sí entiendo que esa realidad no es para todas las mujeres y creo que debemos empezar por concienciar del valor de este trabajo no remunerado y de la importancia de formar niños más conscientes al respecto”, concluyó Sariñana.
AH