Papalote Museo del Niño pone al vuelo la nostalgia por supervivencia ante el covid-19

Pata de Perro

El Papalote Museo del Niño fue inaugurado en 1993 tras ser diseñado por el arquitecto Ricardo Legorreta. Desde su apertura no ha parado de sumar visitantes y pese a la pandemia de covid-19 sigue ofertando actividades en línea.

¿Cuál es tu mayor recuerdo en el Papalote Museo del Niño? (Especial)
Así lucía el Papalote en la década de los noventa. (Fototeca Milenio)

Daniel Zainos

Daniela tiene 23 años años. Al preguntarle un recuerdo del Papalote Museo del Niño no duda y teclea: Cuando tenía como 9 años mi mamá me llevó a una exposición que se llamaba ‘En la oscuridad’. Era un recorrido en un espacio completamente negro en donde se escuchaban ruidos de un mercado, luego de un parque, los autos y finalmente una cafetería; al final te dabas cuenta que los guías del recorrido eran invidentes- finaliza, remembrando el asombro con el que a través del juego empatizó con un grupo de la sociedad.

Esa empatía es uno de los valores que resalta Marcia Larios, directora de Experiencia del Papalote Museo del Niño, al hablar del histórico espacio dedicado al aprendizaje y la convivencia, el cual fue inaugurado el 8 de noviembre de 1993, inspirado en el centro infantil El Castillo de los Niños, en Japón, y los museos dirigidos a la infancia en Boston y Caracas.

Ubicado en la segunda sección del Bosque de Chapultepec, este icónico recinto es recordado por sus distintas y divertidas exposiciones pero también por su colorida fachada y su geométrico diseño arquitectónico; pero ¿Quién hizo el Papalote Museo del Niño? El arquitecto encargado de desarrollar el proyecto fue Ricardo Legorreta, del despacho entonces llamado Legorreta Arquitectos.

Ya que desde su gestación este espacio estuvo pensado en despertar el interés por el conocimiento y en fomentar la formulación de preguntas, Legorreta Vilchis se inspiró en tres figuras geométricas básicas de la educación básica: el círculo, el triángulo y el cuadrado.

El predio en el que se encuentra también contiene historia por sí mismo, ya que durante el siglo XIX formó parte de la antigua Hacienda Molino del Rey y en 1935 fue la sede de la Fábrica Nacional de Vidrio, de la cual aún hoy se conserva la chimenea principal, que fue integrada en la arquitectura.

Este museo se ha convertido en un referente cultural para las familias mexicanas. (Cuartoscuro)

Desde hace más de 28 años, el Papalote Museo del Niño es uno de los lugares favoritos del sociedad mexicana. Marcia Larios sostiene que además de la empatía y el aprendizaje, la búsqueda del bienestar desde el juego es otro de los factores que fortalecen los lazos con las familias y los maestros; los "cuates" son uno de los nexos más importantes para esta relación. 

"Ese link que hacen entre Papalote y un recuerdo agradable, memorable, significativo, es lo que alimenta Papalote; hemos logrado que se recuerde Papalote como ese gran momento", aseguró a MILENIO la directora de Experiencia del museo.

Esos recuerdos se han convertido en el motor de más de una generación para mantener al sitio en el mapa cultural de México, sumando nuevos visitantes  y velando por su supervivencia pese a la pandemia de coronavirus, que "puso en terapia intensiva a los museos", como comentó Dolores Beistegui, directora del Papalote, en agosto.  

El covid-19 recordó la parte humana

Luego del estallido de la pandemia de covid-19 y el registro de los primeros casos en México, el Papalote cerró sus puertas el 16 de marzo de 2020 y 10 días después puso en marcha el programa "Papalote en Casa" en el que trasladó lo mejor de las actividades del las salas presenciales a las salas virtuales, sin proponer sólo un recorrido digital. 

Desde ese momento no han parado de evaluar e interactuar con sus públicos, afirmó Larios Morales, quien añadió que a partir de estas evaluaciones detectaron la creación de una nueva audiencia, que por cuestiones geográficas no conocían la propuesta de Papalote. 

"Para nosotros ha sido fundamental la transformación; nos tuvimos que transformar en un tiempo muy corto de estar recibiendo a nuestros visitantes de manera física en nuestras tres sedes: Chapultepec, Cuernavaca y Monterrey, y mudar en dos semanas a una plataforma digital", explicó.
"La parte humana, el que te vieran a ti, es algo que hemos evaluado mucho, esta parte hizo el gancho con esta comunidad", agregó.

Para Marcia Larios, uno de los retos en este momento, además de la pandemia, es agilizar los contenidos de acuerdo a los intereses de los niños y estar a la altura de la gran oferta que "está al alcance de un click", y para ello es vital poner en práctica el know how que respalda a la institución. 

Ante estos cambios, Daniela Ramirez, una joven de 24 años, quien durante su infancia fue visitante recurrente del Papalote Museo del Niño, señala que es crucial la actualización de propuestas. 

"En general pudo servir como un espacio de construcción y actualización del conocimiento, accesible a las infancias y generoso con el apoyo a la formación cultural de los tutores para lxs niñxs (desde casa o desde la escuela e incluso en actividades y grupos extracurriculares); pero se quedó en un esquema de toco y juego sin proyectar más en el último elemento de su lema: aprendo", sostuvo. 

Por ello, de cara a la inminente reapertura que se prevé sea en el último trimestre de 2021, el reto será afrontar los cambios y generar nuevas propuestas. Para lograrlo, el museo lanzó la campaña "Salvemos Papalote", con la que pidieron la colaboración de la gente para volver a abrir las puertas.

"Salvemos Papalote" ha logrado recolectar más del 60 por ciento de la meta, por lo que la directora de Experiencia agradece y resalta la solidaridad de la sociedad mexicana, así como el arraigo a este espacio.  

DMZ

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