Su historia es más que un relato de éxito, es un latido de esperanza que resuena en el pecho de todo soñador, recordando que las fronteras más duras se cruzan con fe y con determinación. Desde cruzar la frontera de Tijuana indocumentada, Patricia Lara Ladd logró llegar a la Unión Americana a los 18 años, trabajar doble jornada y llegar a ser best-seller en Amazon, además de ser galardonada por la NASA, SBA y el Congreso.
Siendo una adolescente, Patricia Lara dejó Perú, un país golpeado por el terrorismo; partió de su terruño con la determinación de llegar a México con la finalidad de cruzar por Tijuana en búsqueda del sueño americano. Llegó a Estados Unidos exponiendo su vida, el reto más fuerte que enfrentó para salir adelante.
Con voz cargada de emoción, confiesa cómo fue ese primer momento cuando vio las luces de San Diego, susurrando hacia su interior: “pronto llegaré a mi destino con la ayuda de mi Señor”.
Relata que, cuando atravesó la frontera como mojada, sintió mucho miedo “quien nos coordinaba era un hombre de aspecto rudo, los famosos coyotes que guían a los demás en el paso de la frontera y que casi siempre están coludidos con las autoridades para quitarles todo a los que inocentemente, como yo, queremos cruzar al otro lado”.
Un año después, becada por el Hotel Peninsula de Beverly Hills, entró a UCLA a estudiar Relaciones Públicas y Marketing, su máximo sueño cumplido.
“Me tardé como 10 años para poder terminar mi carrera en UCLA, porque me tocó trabajar el doble. Laboraba en dos trabajos ya que me tenía que sostener y ayudaba a mi mamá y a mi papá que seguían en Perú. La situación en mi país en esa época era muy difícil, estábamos con el terrorismo, cerraban los negocios y se perdían trabajos”.
Esa resiliencia la convirtió en “una mujer persistente porque no es fácil cumplir lo que cada quien sueña y quiere en la vida”, dice en entrevista con MILENIO.
Patricia Lara habla como migrante, empresaria y autora del libro Negocios con propósito volumen II, enfocado en el crecimiento empresarial, tras haber fundado Power Media Group, Power Woman Business Center y Power Media Services.
De la sala de su casa a premios épicos
El 15 de noviembre de 2001, en plena recesión, fundó Power Media Group desde su sala con cero inversión: “una computadora, un fax machine, un teléfono celular y la visión enfocada en el mercado hispano consumidor de USA”.
En 2009 creció su incubadora el Power Woman Business Center, expandiéndola hasta lograr ser galardonada por el Senado de California como Empresaria del Año. La Opinión Mujeres en Negocios y Tecnología, la reconoció como Latin Business Sol Award y en 2024 fue también reconocida como Orgullo Peruano e Inca.
“Fui premiada por las cámaras de comercio y logré ser parte de la RAM Table de la Casa Blanca. Forbes, CNBC y libros como Profiles in Latino Courage me inmortalizaron, enfatiza la empresaria con residencia en Los Ángeles, California.
Identificada por su liderazgo en el mercado hispano, se confiesa creyente: “Obviamente creo mucho en Dios, y con todo lo que he logrado puedo decir que Dios tiene sus tiempos; los tiempos de Dios son perfectos”, asegura.
Tras 24 años de altibajos “decido escribir mi primer libro autobiográfico para relatar mi vida. Y ya motivada me atreví a trabajar en el volumen dos, que para efectos prácticos es una guía de financiamiento, un motor que impulsa las ideas, un plan de negocio y una estrategia de mercadeo”.
Rechaza cientos de ideas en su incubadora porque considera que cuando una persona emprende un negocio que le motive puede lograr su propósito. Pero advierte que, si es el dinero lo que la motiva, eso no puede ser, porque no la llevará a ningún lado; quien piense que por por tener un negocio hará dinero, está equivocado, está en un gran error”.
El primer paso para emprender, aconseja la experta, es “hacer una evaluación previa para conocer el nicho de mercado: ¿quién va a querer qué?, ¿qué persona va a comprar este producto?, es decir, apuntar hacia el blanco y no gasta dinero demás”.
También propone realizar proyectos publicitarios: “lanzar una campaña publicitaria piloto de tres meses y luego otra más de tres meses con alianzas clave,. Yo no soy contadora y al hacer una alianza contable desarrollé de forma inmediata 170 nuevos clientes”.
Emprender en todos los ámbitos
Indica que si quisiera emprender en un negocio del arte, se iría a todos los eventos relacionados con este nicho “para ponerles mi producto a la luz pública. Haría encuestas, traería muestras gratis, pues eso es lo que más le gusta a la gente. Aunque hay que tener en consideración que las estrategias de mercadeo se tienen que cambiar de acuerdo con el mercado”.
Plantea: “Los negocios son como seres humanos, nacen, crecen, se reproducen y mueren, pero cuando mueren, deben hacerlo con dignidad. Yo cerré un negocio con honra, arregle todos mis problemas con el fisco IRS, lo que en México sería Hacienda, porque nunca hay que infringir la ley. Luego abrí una nueva corporación con la que me ha ido muy bien”.
Por ello, su consejo es que cuando se quiera echar a andar un negocio, lo primero es pensar en el prójimo, así como en “tu prestigio, porque tu credibilidad vale más que oro”.
Para la empresaria, la familia es primero, los sábados son para su mamá Aída y los domingos para la iglesia: “La familia es primordial, el negocio es el negocio, pero la familia es primero”.
Sus sueños son difundir este ejemplar como audiolibro tanto en español como en inglés: “Mi meta es que este libro llegue a las universidades para los jóvenes que están ahí graduándose, aunque también es recomendado para profesionales, no graduados y sobre todo para emprendedores”.
Una de las historias de vida que comparte es la de de una maestra ya entrada en años, que tras ser despedida, la motivó a poner su propia escuela de computación, logrando consolidar esta iniciativa como un negocio redituable.
Eso me enseñó que “tengo un don para los negocios... Dios me lo ha dado”.
Si hoy su abuelo viviera le diría: “Crucé la frontera sin conocer a nadie. Llegué aquí sin saber inglés, pero con ganas de trabajar y salir adelante. Nunca me di por vencida ¿y qué crees? Sí abuelo, sigo de pie, sigo luchando, sigo creciendo”.
PCL