Con el próximo estreno de Carlota, la nueva serie de HBO Max protagonizada por Belinda, el nombre de la única emperatriz que ha tenido México vuelve a ocupar un lugar en la conversación pública.
La producción, dirigida por Alejandro Bazzano y Ana Lorena Pérez Ríos, reconstruye la vida de Carlota de Bélgica, una mujer cuya historia estuvo atravesada por las disputas políticas del siglo XIX y el fallido proyecto del Segundo Imperio Mexicano.
¿Quién era Carlota? De la realeza europea al Imperio mexicano
María Carlota Amelia nació en 1840 en el Palacio de Laeken, en Bélgica. Era hija del rey Leopoldo I y de María Luisa de Orleans.
El 27 de julio de 1857 contrajo matrimonio con el archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador Francisco José I de Austria, quien tenía interés por desempeñar un papel político de mayor relevancia.
La oportunidad llegó pocos años después. Durante la intervención francesa en México, impulsada por Napoleón III tras la suspensión del pago de la deuda externa decretada por el gobierno de Benito Juárez, un grupo de conservadores mexicanos ofreció la corona a Maximiliano. La pareja aceptó y arribó a México en 1864 para encabezar el Segundo Imperio Mexicano.
En su sitio web el INAH indica que, al provenir de una familia de reyes (su prima Victoria era soberana de Inglaterra), "fue educada con esmero en los principios de la religión católica, la ciencia, el arte y la política".
"Antes de viajar a México, estudió con detenimiento la historia y las descripciones del país que se habían publicado en Europa, y su interminable curiosidad sobre las costumbres locales irritaba a sus damas de compañía mexicanas, educadas para la vida en el hogar", añade la institución.
Instalados en el Castillo de Chapultepec, Carlota no se limitó a un papel pasivo. Un texto museográfico del Castillo de Chapultepec resume su personalidad: "Carlota gozaba de la compañía de varias damas elegidas entre las familias más notables de México".
"Durante su estancia en Chapultepec, fundó casas de beneficencia para las clases menesterosas, organizó recepciones y convivió con sus damas, pero no dejó de participar de forma activa en los asuntos políticos del país. Cuando Maximiliano viajaba al interior, dejaba las riendas del gobierno en manos de Carlota, quien presidía los consejos, daba audiencia a los ministros, recibía a los embajadores en los salones oficiales y dictaba órdenes e instrucciones".
El derrumbe del Imperio
La estabilidad del Imperio fue breve. En 1866, ante la presión internacional y el fortalecimiento de las fuerzas republicanas, Napoleón III retiró el respaldo militar francés.
Carlota viajó a Europa con la intención de conseguir apoyo para sostener el trono. Buscó convencer al emperador francés y posteriormente solicitó ayuda al papa Pío IX, pero ambas gestiones fracasaron.
De acuerdo con registros históricos, durante ese viaje comenzaron a manifestarse los problemas de salud mental que marcarían el resto de su vida. Mientras tanto, en México, el Imperio colapsó. Maximiliano fue capturado en Querétaro y fusilado el 19 de junio de 1867.
¿Cómo murió Carlota?
Tras la caída del Imperio, Carlota nunca regresó a México. Su familia la acogió en Bélgica, donde permaneció alejada de la vida pública durante casi seis décadas, primero en el castillo de Tervueren y después en el de Bouchout.
Murió el 19 de enero de 1927, a los 86 años. Aunque su paso por México duró apenas tres años, su figura sigue despertando interés entre historiadores, escritores y cineastas. Ahora, con la interpretación de Belinda, su historia volverá a ser revisitada desde la ficción.