Ubicada en el jardín botánico de Tizatlán, la Sala Miguel N. Lira es un punto destinado a las diferentes expresiones del séptimo arte y constituye el único espacio para el cine de arte en el estado de Tlaxcala.
Este aposento fue creado en 1987 para brindar una oferta cinematográfica cultural, cuyo primer administrador fue el director de cine, productor y guionista mexicano Alejandro Pelayo Rangel, quien formó parte del Consejo Estatal de Cultura en Tlaxcala, en el gobierno de Beatriz Paredes Rangel, 1987-1992.
La sala está dedicada a la vida y obra del escritor, poeta, periodista y dramaturgo tlaxcalteca Miguel N. Lira, quien destacó en la vida cultural de la nación en la primera mitad del siglo XX, y ganó tres premios Ariel y dos Diosa de Plata, lo cual le dio el carácter de proyectar cinematografía cultural a la citada sala, aunque en los últimos tiempos también se ha abierto a producciones más comerciales.
Su primera medida fue incluirla al Circuito de la Cineteca Nacional, la cual actualmente dirige, por lo que todos los ciclos y festivales de cine europeo, tour de cine francés, alemán, italiano, entre otros, así como muestras internacionales, de cine mexicano y parte de su videoteca también se presentan en la Sala Miguel N. Lira: “Se pensó en el cine alternativo, en el cine que no hay en otros lugares”, comentó Miguel Minor Serrano, actual jefe de Oficina de la citada sala.
En entrevista, el responsable del sitio contó que el espacio cerró durante dos años por el inicio de la pandemia, “pero se aprovechó el tiempo y se le hizo una remodelación, que consistió en quitar todas las butacas, que por el tiempo ya tenían un desgaste. Se cambiaron todas. Son 192 lugares quedando el espacio más agradable para el público”.
De igual forma, se atendieron goteras, se impermeabilizó el techo, se dio atención al proyector y al sistema eléctrico y se readaptó una rampa para el acceso de personas con discapacidad. Otra de las áreas que recibió rehabilitación fue la taquilla.
Tras el receso obligado por la emergencia sanitaria, reiniciaron actividades en abril del presente año, por lo que se retomó la esencia de la sala con la proyección de las grandes obras cinematográficas tanto nacionales como internacionales, los ciclos de cine mexicano y del cine francés: “Retomamos fuerzas para atender a esta gran comunidad cinéfila con la que cuenta Tlaxcala”, mencionó Minor Serrano.
En ese sentido, informó que cada semana llegan de 100 a 120 visitantes; “notamos que son maestros, estudiantes, funcionarios, que son como los seguidores cinéfilos que tienen a bien visitarnos. Es nuestro público nicho, digámoslo así, y son personas que normalmente asisten a los festivales que ponemos o a la programación habitual”.
Actualmente se proyecta lo que se presenta en la Cineteca Nacional, “en funciones programadas a las cuatro y seis de la tarde; e invariablemente tenemos festivales”. Asimismo, el director recordó que de abril a la fecha ya se proyectó una muestra internacional: “ahora tenemos el Foro Internacional de la Cineteca. También tuvimos un festival gratuito de la Unión Europea, que es el Festival de Cine Europeo. Tuvimos diez títulos y los pudieron disfrutar de manera gratuita, también tuvimos un festival llamado Tlaxcala Diversa, donde se le dio lugar a la comunidad LGTB+, donde también hubo una buena respuesta y también fue gratuito, aunque ese fue por parte de la Secretaría de Cultura de Tlaxcala”.
Asimismo, acotó que en el Festival Tlaxcala Diversa se presentó el film La Chica del Cabello Rosa y la Patineta al Hombro, Monstruos, entre otros títulos de la citada comunidad.
Miguel Minor adelantó que entre sus planes está traer directores que presenten sus películas, “que hablen de sus proyectos y también tenemos planes de formación audiovisual, pero eso con el tiempo tendrá que irse consolidando, ahora lo que nos interesa es que la gente vuelva a regresar a las salas, porque a partir de la pandemia los servicios de streaming crecieron de forma exponencial y regresar a las salas ya no es tan bien visto porque es otra vez socializar, volver a encontrarnos y la gente ya no va mucho a los cines”, mencionó.
Además, informó que el mayor reto es lograr que la gente regrese al cine, “que regrese a una sala oscura para ver una película y socializar también, que eso es muy importante. Ver el cine en el cine como tiene que ser, con un audio decente, con un 5.1 de audio”.
Planteó que para alcanzar su meta será fundamental invitar a un director a presentar su obra y que hable de esta, “de qué se trata, en fin, de todo lo que la envolvió para completarla”.
En ese punto, narró que en la sala se proyectó en 1989 la película Morir en el Golfo, misma que inició su rodaje un año antes justo bajo la conducción de Pelayo Rangel, quien actualmente dirige la Cineteca Nacional. Por ello, presumió que en la dirección de la sala se quedó para vestir una de las paredes un cartel de esa producción.
“En otras administraciones también se presentaron producciones que se realizaron en la entidad, como La Escondida (…) y en el actual Foro Internacional de Cine se presentó El hombre búfalo. Con ella se abrió el foro y en ella participa José Luis Pérez Hernández, Güicho, que es un actor tlaxcalteca”, ilustró.
Cabe recordar que en 2014, la sala de cine Miguel N. Lira sirvió de locación de grabación de la cinta Campeones, que se filmó en escenarios del estado durante una semana y media.Se trató de la historia de la selección mexicana Sub 17 y de cómo llegó por primera ocasión a ganar un campeonato de futbol a nivel internacional en 2005.
“Manejo el corazón del cine”
Desde hace poco más de nueve años, Rubén Xolocotzi Flores se dedica a proyectar películas en la Sala Miguel N. Lira, aunque en el oficio de proyeccionista tiene más tiempo.Se inició con el formato cinco milímetros y actualmente maneja el proyector láser Barco, el cual integra la última tecnología para reproducir unos niveles de brillo y calidad de imagen superiores en las mejores pantallas de tamaño grande.
“Ya salió otro proyector que es vía satélite para poder proyectar películas. Hoy en día se maneja con VSP con tres discos de memoria, en donde está toda la información que requiere el proyector”, informó.
Evocó toda la labor que otrora tenía que realizar para cumplir con su función, como pegar la cinta o revisarla, “porque en ocasiones venía al revés. Entonces tenías que enderezarla, tenías que ver la imagen para que la imagen coincidiera junto con el audio, en la misma línea, era algo padrísimo”.
Rubén añadió que lo realizaba con una luz diferente, “actualmente lo haces con una cámara digital que te permite si una imagen no te gusta la borras y vuelves a hacer otra, pero se va perdiendo la esencia de lo que es el cine y la calidad de capturar el momento”.
Por ello, refirió que ahora con las cámaras digitales las imágenes se manejan por cuadros y anteriormente “era por granos o por círculos, eso te hace una imagen más clara, más nítida”.
Otro de los aspectos que se han perdido con las nuevas tecnologías en su sentir, es que decreció la calidad del audio. Explicó que antes, en una misma línea, se incluían todos los sonidos y al reproducir la cinta se captaban, pero ahora lo hacen de forma digital y por separados las voces, audios y efectos, “y si careces del equipo o del ecualizador no se aprecian los efectos”.
Sobre su labor se dijo más que satisfecho, “porque esto es el corazón del cine como tal, algunos podrían decir que la taquilla, pero sin el proyector nada más no hay película como tal”.
Aunque cuenta con una vasta experiencia, reconoció que todos los días aprende algo nuevo: “En este oficio nunca dejas de aprender y aparte de eso, te obliga a conocer más, de conocer la forma de vivir la cultura de los otros países”.
Por último, resaltó que además de mantenerse actualizado en la tecnología, su oficio le permite conocer diversos géneros y formas de expresarse de los directores: “Ves desde una película de suspenso, de terror, películas culturales, entonces eso te da otra visión de la vida también”, concluyó.
AFM