La Torre Eiffel atraviesa una nueva polémica que ha puesto bajo escrutinio a la empresa responsable de administrar el monumento.
El director general de la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE), Patrick Branco Ruivo, dejará su cargo a finales de 2026, después de que una visita de una delegación religiosa hindú provocara una protesta laboral y una investigación interna.
¿Qué ocurrió en la Torre Eiffel?
El conflicto se remonta al 5 de septiembre, cuando alrededor de 100 personas vinculadas con Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha (BAPS), movimiento espiritual hindú, realizaron una visita privada al monumento.
SETE reconoció que la delegación había solicitado limitar las interacciones con mujeres. Durante el recorrido, trabajadoras de la Torre Eiffel fueron apartadas de sus puestos y sustituidas por hombres, según representantes sindicales.
La propia empresa reconoció después que esas condiciones no debieron ser aceptadas porque contravenían sus principios de igualdad y neutralidad.
BAPS, por su parte, ofreció disculpas por las molestias ocasionadas y afirmó que, hasta donde tenía conocimiento, nadie había sido impedido de acceder a la Torre Eiffel.
¿Por qué hubo una huelga?
La decisión provocó indignación entre los trabajadores. El 7 de septiembre realizaron una huelga y el monumento permaneció cerrado durante la jornada. Los sindicatos denunciaron que las empleadas habían sido “invisibilizadas” debido a su género.
El Ayuntamiento de París anunció dos investigaciones: una de la propia SETE y otra impulsada por la ciudad, propietaria mayoritaria de la empresa que administra la torre.
¿Y por qué renuncia el director?
La investigación interna detectó “fallos y deficiencias operativas” en la organización de la visita. Ruivo, quien dirige la SETE desde 2018, comunicó el 29 de septiembre que dejará el puesto antes de que termine el año.
El directivo afirmó que nunca ordenó excluir o sustituir a las mujeres, aunque admitió que, en los hechos, varias trabajadoras fueron apartadas.
El caso también ha abierto un debate más amplio sobre la gestión interna de uno de los principales símbolos de París, que recibió alrededor de 6.7 millones de visitantes durante 2025.