La intemperie de Vania Fortuna: un paisaje sonoro entre graznidos, libros y memoria

Entrevista

La artista habla con MILENIO sobre su primer disco solista, 'Casi el paraíso', pero también sobre la influencia de los libros en su música y los desafíos de crear en una escena marcada por la precariedad.

La cantante habla con MILENIO sobre su disco. | Cortesía
Ciudad de México /
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Una tarde en la laguna de Coyuca, Guerrero, Vania Fortuna se paró bajo la sombra de un árbol de tamarindo. Entonces, desde las ramas, los zanates empezaron a graznar. Como llevaba una grabadora, rápido la prendió para registrar la vorágine de sonidos.

En ese viaje estaba leyendo Se está haciendo tarde (final en laguna), de José Agustín, lo que la sorprendió porque "al final hay una persecución hacia esa parte de Acapulco". La coincidencia la llevó a pensar en incorporar ese registro a una composición, idea que tomó forma en 2021 con el concierto Viaje al corazón de una selva, que presentó con Selva Negra en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

“La barra de Coyuca siempre va a ser especial porque ahí descubrí la potencia de los sonidos de un ecosistema. Para mí es interesante llevar un cachito de la intemperie”, dice la cantante y compositora en entrevista con MILENIO.

Años después de esa experiencia, el interés por incorporar sonidos de otros territorios a su música se sostiene e inspira Casi el paraíso, su primer álbum solista que presentará este 28 de octubre en el Foro del Tejedor, cobijada por el ensamble Islas de la Tierra Firme.

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Entre libros, poesía y paisajes

Las primeras memorias artísticas de Fortuna la trasladan a su hogar de la niñez, donde vivía rodeada por los libros que sus padres, reporteros, atesoraron con los años. También a Oaxaca, estado al que solía viajar con su madre y se maravillaba con las calendas callejeras. Momentos que hoy convergen en su trabajo creativo.

"Mi música está muy inundada de la literatura, casi todos los discos o canciones tienen que ver con un libro, con algo que leí, con un título o con una línea de un poema", cuenta. 

Basta asomarse al repertorio de Islas de la Tierra Firme para encontrar textos musicalizados de Carlos Pellicer y Sor Juana Inés de la Cruz. O saber que bautizó su primer álbum, Casi el paraíso, por la novela homónima de Luis Spota.

Sobre Pellicer, profundiza: durante la pandemia descubrió Práctica de vuelo, libro de poesía publicado en 1956 que la "conmovió" por la manera en que el autor tabasqueño trabaja el paisaje. Así halló una afinidad: "No es un paisaje tipo Velasco, sino que lo presenta con duda de sí mismo; los elementos no están para ilustrar una escena, sino para crear otra que no encontrarías en lo cotidiano".

"La poesía de Pellicer es el cruzamiento de los sentidos: puedo oler una luz, puedo tocar un sonido", añade sobre esa posibilidad de combinar percepciones, también presente en su música: "Te puedo poner un paisaje de aves y al mismo tiempo un paisaje de un sonido que grabé debajo del agua, algo que en la realidad no podíamos experimentar".

De las aulas a los sonidos de la ciudad

Partiendo de la literatura, la pesquisa artística de Vania también se ha construido desde la formación académica y el quehacer en la escena musical. 

Estudió jazz en la Escuela Superior de Música y sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). De la institución musical, aprovechó que "te impulsan muchísimo que, además de intérprete, compongas y hagas arreglos"; de la sociología, el "concretar metodológicamente los proyectos" y considerar los contextos. 

Aprendizajes y procesos que ha añejado a lo largo de una década de trabajo, y que se expresan en Islas de la Tierra Firme, cuyo nombre responde al "vínculo con el siglo XVI, donde se denominaba a México como 'México y las islas de la tierra firme', porque la ciudad eran dos islas: Tenochtitlan y Tlatelolco".

Su arraigo con la Ciudad de México responde a la diversidad de sonidos que aquí abundan: menciona a la Central de Abasto, el Centro Histórico y la Cantera Oriente, en Ciudad Universitaria, como lugares donde disfruta escuchar "la velocidad, los intercambios, los acuerdos, el grito".

“No siempre quieres escuchar un pájaro, a veces el bullicio”, comenta. 

Por eso en sus registros también caben los tambores, el organillo o el carrito de los camotes; sonidos que forman parte de "un capital sonoro que vale la pena preservar".

Casi el paraíso

En su primer álbum solista, los registros de distintos "ecosistemas en riesgo" de México y América Latina, que forman parte de su proyecto Autónoma Archivo, no son un simple fondo ambiental, sino eslabones de las composiciones y de la experiencia sonora que Vania Fortuna propone.

El proceso comenzó con recorridos que, en ocasiones, implicaron permanecer varios días en un territorio o localizar un sonido particular. “Me fui a Veracruz dos semanas a encontrar tal canto o a Yucatán porque requiere de ciertos grillos”, cuenta.

Así, siguiendo la estela de la violonchelista británica Beatrice Harrison —quien hace más de un siglo tocó a dúo con un ruiseñor desde su jardín para una transmisión de la BBC—, Vania impregnó su disco de "recortes de la realidad".

“Una grabación es un recorte de la realidad, de un lugar y tiempo que no están aquí. ¿Y qué pasa si lo conjunto con algo que sí está pasando aquí? Los dos están pasando. Cuando presento esta información, el cerebro se permite imaginar un montón de cosas. Y también algo que quería era dirigir mi ensamble, hacer mis arreglos y proponer mi propia estética”, explica.

Hacer música sin normalizar la precariedad

Desde sus años de estudiante, Vania comprendió que, en el panorama local, lo mismo podía encontrarse con un foro equipado que con uno al que habría que llevar sus propios amplificadores. 

“Te vuelves como una especie de ser hiperadaptable, una persona que sabe producir a partir de algo muy precario”, dice, aunque acentúa: “Obviamente no es lo ideal. Tampoco que nos acostumbremos”.

La informalidad sigue permeando tanto a la música como al arte en general, lamenta, por eso considera crucial buscar alternativas en colectivo: “Es importante preguntarnos cuál es el contexto laboral al que nos estamos enfrentando, y cómo podemos hacerlo como comunidad; no como nada más yo, sino cómo crear redes para gestionar, negociar”

En esa cruzada, encuentra una relación con el jazz, pues "no es solo un género, es un modo de vida”, aludiendo al tener que reconocer las circunstancias del momento y encontrar posibilidades ante lo inesperado.

“Hay que confiar y soltar. A veces es imposible tener el control, sobre todo en esta ciudad. Nuestra actividad es tan contingente que también es importante cultivar la paciencia, el entendimiento y el adaptarse”, afirma. 

"La escucha es una voluntad"

Fortuna apunta a la forma en que las redes sociales han transformado la manera de desarrollar una carrera; reconoce que abrieron canales para compartir música sin depender de una disquera, aunque eso no significa que todos pueden llegar a las mismas audiencias.

“Es una fantasía pensar que es democrático y que todos tenemos las mismas oportunidades de llegar al algoritmo del otro. Hay un control mediático súper fuerte dentro de las redes y las mismas personas que eran firmadas por las disqueras ahora también tienen los algoritmos a su favor. Por eso hay que tener mucho cuidado de pensar que es una herramienta amiga”, advierte.

Sobre la exigencia de mantener una constancia digital, esa “presencia de tu avatar, que te vean”, dice que le produce "cierta fatiga". Afortunadamente, ha encontrado una utilidad laboral en Instagram y Facebook: construir “un archivo cronológico de lo que he hecho”.

“Para mí algo fundamental es cuidar la mente, la salud mental, en términos de no pensar que son un indicador de lo que haces directamente ni de tu arte”, añade.

Al cierre de la charla con MILENIO, celebra que su arte le ha permitido, primero, reconocer y reivindicar su propia voz, y de ahí expandirla: “Lo único que necesitas para conectar con los demás es conectar contigo mismo, con tu interior y con lo que quieres decir”.

“La escucha es una voluntad. También es dignificar a la otra persona, prestarle atención... y no solo a las personas, también a los grillos, a los pájaros”, concluye Vania, seguro recordando los zanates y la laguna de Coyuca.

Presentación de 'Casi el paraíso'

El concierto será este 28 de octubre en el Foro del Tejedor, ubicado en avenida Álvaro Obregón 86, colonia Roma Norte, Ciudad de México.

Comenzará a las 21:00 horas y los boletos tienen un costo de 300 pesos. Fortuna estará acompañada por Islas de la Tierra Firme, integrado por: Santi Von Sternenfels, en saxofón alto; Marisol Sosa, en saxofón tenor; Saúl Legorreta, en guitarra; Jesús Ignacio M. Orozco, en piano; Vico Díaz, en leona, y Miguel Buenrostro, en batería.


La presentación del disco. | Especial

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  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.

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