El Grito de Independencia con el toque de la campana de Dolores se volvió una tradición desde 1896. A partir de ese año, todos los presidentes de México —desde el balcón central en Palacio Nacional— evocan el inicio del levantamiento armado que encabezó el cura Miguel Hidalgo y Costilla la madrugada del 16 de septiembre de 1810, explica la historiadora Carmen Saucedo, de la Conservaduría de Palacio Nacional.
Esa tradición es seguida por miles de mexicanos que acuden cada 15 de septiembre a la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México. Ahí observan cómo el presidente en turno ondea la bandera tricolor y corea las arengas: ¡Viva los héroes que nos dieron patria!, ¡Viva Hidalgo!...
Esa acción evoca el pronunciamiento de Miguel Hidalgo, quien al enterarse de que su conspiración contra la Corona Española había sido descubierta, la madrugada del 16 de septiembre, ordenó tocar la campana de la iglesia de Dolores para convocar a la población para que se levantara en armas.
“Aunque la arenga de Hidalgo no la repiten los presidentes desde el balcón de Palacio Nacional, ellos quitan y ponen el acento en los vivas, de acuerdo con el momento. Hay quienes han lanzado vivas a la democracia”, señala la especialista.
Pero es Carlos Herrejón, autor del libro Hidalgo, párroco e insurgente, reconocido como uno de los máximos estudiosos de la vida y la obra del cura de Dolores, y quien participó como curador de la exposición México: un paseo por la historia —montada en la Expo Bicentenario, en Silao, Guanajuato, para conmemorar el Bicentenario de la Independencia— quien sostiene que las palabras de Miguel Hidalgo al iniciar la gesta independentista no fueron ¡Viva México!, sino: "¡hijos míos! ¡Únanse conmigo! ¡Ayúdenme a defender la patria! Los gachupines quieren entregarla a los impíos franceses. ¡Se acabó la opresión! ¡Se acabaron los tributos! Al que me siga a caballo le daré un peso; y a los de a pie, un tostón”.
Antecedentes
La historiadora Saucedo indica que fue Ignacio López Rayón el primero en “evocar el inicio del hecho independentista, justo al año siguiente, el 16 de septiembre de 1811. Aunque fue José María Morelos y Pavón quien la establecería como día digno de recordar. Con la consumación de la Independencia el 27 de septiembre de 1821, el 16 de septiembre se estableció como fecha conmemorativa.
Se dice que el presidente Antonio López de Santa Anna fue el primero en celebrar el Grito de la Independencia en Palacio Nacional en 1845. Y, para sorpresa de algunos, quien decidió que esa fecha se debe celebrar en la “cuna de la Independencia” fue Maximiliano de Habsburgo, en 1865.
El Grito de Dolores, explica Saucedo, se vuelve un acto tradicional cuando Porfirio Díaz manda traer de Dolores Hidalgo, Guanajuato, la campana de Independencia hasta Palacio Nacional de la Ciudad de México, sitio donde repicó por primera vez el 15 de septiembre de 1896, con motivo del 86 aniversario de la Independencia.
En este 2016 la ceremonia conmemorativa del inicio de la Independencia será muy austera, ya que no habrá cena y el presidente Enrique Peña Nieto, se limitará a dar el Grito de Dolores.
ASS