Las cosas no siempre comienzan como uno espera. Un inicio de campaña inesperado tiene a varios equipos de la NFL en medio de la incertidumbre.
Hay equipos que comenzaron la campaña con una fuerte proyección para llegar al Super Bowl o a los playoffs, pero cuyos tropiezos iniciales en las primeras tres semanas han dejado notas preocupantes en el vestidor.
Ausencias y colapsos
Los Angeles Rams, que iniciaron la campaña como los principales favoritos para levantar el trofeo Vince Lombardi, han quedado lejos de las primeras expectativas con un récord de 1-2 y una marcha inconsistente. Su último tropiezo ante los Denver Broncos expuso sus mayores debilidades al desaprovechar una ventaja de 16 puntos sin respuesta. El encuentro culminó 30-26 a favor de Denver tras en un partido donde cometieron 13 castigos y dos pérdidas de balón, incluida una intercepción de último segundo de Talanoa Hufanga a Matthew Stafford cuando éste buscaba a Davante Adams en la zona de anotación para la victoria.
No ejecutamos bien. Nos quedamos atrás en la línea, tuvimos una o dos capturas. Ellos hicieron un buen trabajo en el juego terrestre contra nosotros por un rato, y luego simplemente no fuimos lo suficientemente eficientes lanzando el balón”, reconoció el experimentado quarterback.
“No hay victorias morales. No es el momento para entrar en pánico, pero por desgracia, en la NFL se trata de ganar y perder”, añadió Adams desde los vestidores. El equipo tendrá que equilibrar su marca ante los Philadelphia Eagles (2-1).
El apuro de Drake Maye
A pesar de llegar como los campeones defensores de la Conferencia Americana, los New England Patriots atraviesan un panorama turbulento con un récord negativo de 1-2. El quarterback Drake Maye ha mostrado serios problemas de toma de decisiones y ejecución, acumulando siete entregas de balón en solo tres partidos.
Tras el partido, el lanzador de tercer año reconoció que es “decepcionante” y que no ha podido salir de su propio obstáculo personal. “Tengo que mirarme al espejo y tomar esto como un punto de inflexión. Hay que recargar energías y darnos cuenta de que lo que hemos hecho ha sido inaceptable. Empiezo por mí mismo y lideraré a estos chicos, debemos salir de esto”.
El esquema ofensivo del coordinador Josh McDaniels, junto a la falta de efectividad en el juego terrestre han forzado a Maye a arriesgar el balón más de lo debido. Esos errores deberán corregirse ante los Buffalo Bills, que se han alzado como favoritos en la AFC con un gran nivel de juego mostrado por su QB Josh Allen.
La impotencia ofensiva
Con un inicio de 0-3, Los Angeles Chargers han pasado de ser un proyecto prometedor a convertirse en una de las mayores decepciones de esta campaña. A pesar de forzar cinco entregas de balón contra los Bills, la ofensiva comandada por Justin Herbert, que no ha lucido con el coordinador Mike McDaniel, fue incapaz de capitalizar, cayendo por marcador de 24-16.
“Cada vez que algo no funciona, uno desearía haber hecho una jugada diferente. Así es el futbol americano. Estoy seguro de que no hay ningún problema”, fue lo que dijo el head coach Jim Harbaugh para mantener la calma. “Tenemos a los jugadores adecuados en cada posición”.
De todos los equipos, es el que tiene el panorama más sombrío. Este domingo visitan a los actuales campeones, los Seattle Seahawks, y de ahí reciben a los Denver Broncos para luego emprender una gira ante Kansas City Chiefs y Los Angeles Rams; reciben a Houston Texans y Baltimore Ravens. En el peor escenario, podría llegar a tener un récord de 0-9 antes de medirse a los New York Jets.
El estancamiento de CJ Stroud
Los Houston Texans, que presumen una de las defensivas más temidas en la Liga, se encuentran sumidos en una crisis profunda con una marca de 0-3, una situación que no es del todo alarmante, pues aunque solo siete equipos han calificado a playoffs tras un comienzo así, los Texans lo hicieron en dos de ellas (2018 y 2025).
El principal problema es la falta de receptores titulares. La rotura de ligamento cruzado anterior de Jayden Higgins en el verano, sumada a los constantes problemas de isquiotibiales de Nico Collins, han dejado al quarterback CJ Stroud sin opciones viables en el juego aéreo.
“Tengo plena confianza. Pueden llamarme loco, no me importa”, dijo Stroud. “Pero ya hemos pasado por esto antes, y creo que, lamentablemente, podemos aprender de lo que hicimos en el pasado e incluso hacerlo mejor que la última vez. Ese será el objetivo”.
Sin un juego terrestre sólido y con una línea ofensiva que apenas se está acoplando, Houston no ha logrado establecer el nivel competitivo para lograr su primera victoria, con Dallas Cowboys como la primera posibilidad este domingo.
Colapso en las trincheras
Los Green Bay Packers marchan con un récord de 1-2 tras sufrir una aplastante derrota por 35-14 ante los Atlanta Falcons el último jueves. Las lesiones en la línea ofensiva y la ausencia del corredor Josh Jacobs han dejado a Jordan Love desprotegido, sufriendo una de las presiones defensivas más altas de la liga.
“Ciertamente no estamos ni cerca de donde necesitamos estar y queda mucho juego por delante. Ahora mismo, no sé qué estamos haciendo bien a la ofensiva”, reconoció el head coach Matt LaFleur en conferencia de prensa, tras el primer partido de los Packers en el Lambeau Field.
Aunque el regreso del apoyador All-Pro Micah Parsons está cerca, los problemas estructurales en el bloqueo y el juego terrestre —48.7 yardas por juego, la cifra más baja de la temporada— amenazan con descarrilar las aspiraciones del equipo de Green Bay, por lo que no pueden darse el lujo de esperar a su pass rusher y dejar victorias. Les urge vencer a domicilio a los Tampa Bay Buccaneers, que no han ganado en esta campaña.
MGC