Las oficinas de la NFL analizan constantemente nuevas formas de expandir su negocio, por lo que la posibilidad de añadir un partido adicional a la temporada regular —con lo que se llegaría a los 18 encuentros por temporada— es un tema que se mantiene sobre la mesa.
Sin embargo, el desarrollo de las primeras cinco semanas de esta temporada es una prueba de que los equipos ya enfrentan diferentes problemas para completar el actual formato de 17 partidos con sus rosters sanos, por lo que habrá muchos temas que analizar en ambos lados.
La discusión sobre la ampliación del calendario no es sencilla. Por un lado, incrementar la cantidad de juegos representa mayores ingresos por transmisiones de televisión, venta de boletos y patrocinios, lo que a su vez eleva el tope salarial estipulado en el Contrato Colectivo de Trabajo (CBA) y beneficia económicamente a los jugadores.
Por el otro, el aumento en el número de colisiones, la fatiga acumulada y los largos traslados internacionales generan un desgaste físico extremo que pone en riesgo la salud de los deportistas y la calidad del espectáculo. Estos son todos los puntos que se están negociando y que seguirán platicándose de aquí a 2031, cuando toque llegar a un acuerdo, entrar a un paro laboral o que algún lado desista en su postura.
Los intereses se contraponen
En enero de 2026, Robert Kraft, dueño de los New England Patriots habló sobre la posibilidad de redefinir el calendario, al señalar que los dueños de la NFL contemplaban la posibilidad de ampliar su temporada regular de 17 a 18 partidos. Una medida entendible por el gran impacto que la Liga tiene en los negocios, pues 93 de sus 100 juegos estuvieron dentro de los 100 eventos más vistos en la televisión estadunidense en 2025.
"Quiero decirles que vamos a esforzarnos al máximo para que los partidos internacionales sean más importantes para nosotros. Todos los equipos estarían jugando 18 partidos de temporada regular y dos de pretemporada, eliminando uno de ellos, y todos los equipos jugarán al menos un partido en el extranjero", explicó Robert Kraft durante su participación en el programa de radio The Sports Hub en el Gillette Stadium.
Días después, en la semana previa del Super Bowl LX, David White, en ese entonces el director ejecutivo interino de la NFLPA dijo que los miembros del sindicato de jugadores "no tienen ningún interés en un decimoctavo partido de temporada regular".
Una postura que JC Tretter, actual director ejecutivo de la Asociación de Jugadores, comparte por completo. "Sabía lo que se sentía al jugar 16 partidos", dijo Tretter un mes después en The Pat McAfee Show, recordando sus tiempos de jugador, hasta que se tuvieron 17 duelos a partir de 2021. "Es muy difícil terminar la temporada. Creo que todos los que han jugado a este deporte entienden el desgaste físico que conlleva. Y nuestro trabajo es asegurarnos de que nuestros jugadores no sufran más dolor físico y angustia al final de sus carreras y después de retirarse. Así que creo que nuestra labor siempre es proteger a nuestros jugadores".
Por supuesto que están las largas negociaciones de aquí hasta 2030, cuando se llegue al final del actual Contrato Colectivo de Trabajo (CBA) de la NFL, cuando expire de forma oficial en 2031. Y uno de los temas que más interesa es el de la globalización de la Liga. Este año se tendrá un récord de nueve partidos fuera de Estados Unidos, con países y cuatro continentes.
"Apoyamos plenamente el aumento del número de partidos internacionales", declaró Clark Hunt, propietario de los Kansas City Chiefs, en abril de 2026. "Desde el punto de vista del calendario, contar con 18 partidos lo facilitaría".
"Nuestra ambición es ser un deporte global. Pero también influye la demanda que estamos recibiendo. Hay ciudades que quieren ser sede de estos partidos y que realmente desean más futbol americano", expresó el comisionado Roger Goodell, quien fue renovado hasta 2031 para precisamente encabezar estas negociaciones entre los propietarios de los 32 equipos y la Asociación de Jugadores.
Una crisis de lesiones
Por lo pronto, el panorama médico en el primer tramo de la temporada refleja la exigencia a la que se somete a los atletas. Un total de 475 futbolistas aparecen en los reportes semanales de lesiones de las 32 franquicias, y 308 de ellos se encuentran completamente inactivos o en la lista de reservas por problemas físicos.
Las afectaciones golpean de manera distinta a cada equipo. Al cierre de la Semana 5, los San Francisco 49ers encabezan los informes con 24 jugadores lesionados, seguidos por los Washington Commanders (23), los New England Patriots (22) y los Houston Texans (20). En contraste, los Seattle Seahawks registran el reporte más favorable de toda la Liga con apenas seis elementos.
La situación resulta especialmente crítica en la posición de quarterback. En las primeras tres semanas de la campaña, seis equipos debieron recurrir a sus pasadores suplentes por lesiones, algo que no ocurría en ese periodo desde el año 2000. Además, 43 mariscales de campo distintos han lanzado el balón al menos diez veces en estas cinco jornadas.
Jugadores estelares como Lamar Jackson, Ja’Marr Chase, Saquon Barkley, Tee Higgins, Rashee Rice y Patrick Surtain II han sufrido problemas físicos que los han alejado temporalmente de los emparrillados, sin mencionar a aquellos que ya quedaron fuera de toda actividad como De’Von Achane, Brian Burns, Jaxson Dart y Tyquan Thornton, entre otros.
Los límites del cuerpo humano
Desde el punto de vista clínico, la propia naturaleza del futbol americano somete al organismo a fuerzas difíciles de replicar en otras disciplinas. El doctor Rodrigo Gutiérrez Corona, médico cirujano por la Universidad La Salle, especialista en Ortopedia y Traumatología por el Centro Médico ABC y la UNAM, explica la magnitud del problema en entrevista con MILENIO-La Afición.
"Es un deporte de contacto violento, donde los cuerpos se someten a situaciones demasiado fuertes. Por ejemplo, Marshawn Lynch decía que tenía un medidor en sus shoulders, y después de cada partido es como si él hubiera estado en siete accidentes automovilísticos. Entonces, toda esa energía que absorben los cuerpos de los jugadores durante los partidos es demasiada, más si estás hablando de un liniero ofensivo que tiene contacto cada jugada. Entonces, a mí, pensando humanamente, pues, todavía querer aumentar un partido más es algo que no tiene mucha lógica", explicó el profesional con subespecialidad en Artroscopía de Rodilla y Hombro en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves en Granada, España, y certificado por el Consejo Mexicano de Ortopedia y Traumatología.
Gutiérrez Corona también advierte que el impacto de la competencia va más allá de un partido perdido, ya que las lesiones acumuladas afectan la vida personal y la salud a largo plazo de los atletas. "Al final de cuentas, afortunada o desafortunadamente, la NFL es un negocio, es una Liga de entretenimiento además de deportiva. A veces ven a sus jugadores, a su materia prima, como un producto. Y estamos hablando de seres humanos en todos los sentidos. Y acarrear lesiones es horrible. Vimos el caso de Brett Favre, que se hizo adicto a los analgésicos. El caso de Lane Johnson, que se tuvo que desintoxicar de un antidepresivo. Vemos el caso de Andrew Luck, cuando se retira porque su cuerpo ya no daba más y estaba muy joven".
Las medidas para proteger la integridad
Conscientes de la propia dureza del juego y con el progreso tecnológico y el conocimiento científico que se tiene hoy en día, la Liga ha invertido en recursos para reducir los riesgos en el emparrillado. Se han desarrollado cascos diseñados específicamente para cada posición, se implementaron las cubiertas protectoras en los entrenamientos (los famosos Guardian Caps) y se modificó la jugada de patada de salida para evitar impactos a gran velocidad.
En cuanto a las reglas, la NFL prohibió la tacleada por atrapamiento de cadera y castiga con mayor severidad las faltas sobre el cuello o la parte posterior del uniforme. Asimismo, los protocolos de conmociones cuentan con observadores médicos independientes en las gradas y neurólogos ajenos a los equipos.
Como resultado de esta vigilancia, las sanciones por rudeza innecesaria al pasador alcanzaron un promedio de 0.44 por partido, el nivel más alto en cinco temporadas. Lo que para unos podría ser una aplicación demasiado severa del reglamento, para expertos médicos son medidas que se valoran en gran manera.
"Hacer todo lo posible porque disminuyan las conmociones, desde el cambio de la patada de kickoff, todos los protocolos de tener visores en los palcos para los jugadores y ver si tienen alguna actitud extraña; poder tener el neurólogo ajeno a los equipos por parte de la Liga para evaluar el regreso al campo y frenan a todos los jugadores después de una conmoción. Todo esto es para beneficio de ellos y de sus familias".
Respecto a la prohibición de golpes peligrosos en las articulaciones inferiores, el especialista aplaude que se sigan prohibiendo otras lesiones que, si bien no pueden afectar a la salud mental en el futuro, sí que pueden ser peligrosas para los jugadores. Porque la esencia del juego está en las yardas, los pases, las recepciones, los acarreos, las estrategias y las grandes lecturas de juego, no en golpes peligrosos.
"Desde la tacleada de sujetar el shoulder o el jersey y hacer al jugador hacia atrás, que involucraba fracturas de tobillo y lesiones en rodillas, hasta el hip-drop tackle, que es cuando el defensivo carga su peso rolando sobre el cuerpo del jugador ofensivo. Qué bueno que estén castigadas y prohibidas estas tacleadas, porque evita ese tipo de lesiones que no van a la cabeza, pero van a articulaciones muy importantes como el tobillo y la rodilla, y esto habla del futuro del jugador. Alguien con una opinión clásica de futbol americano diría que le están quitando la emoción y la rudeza al juego, pero lo que realmente están haciendo es proteger a un ser humano, que creo que es lo más importante".
El reto de la globalización y los viajes
La discusión sobre alargar el calendario también coincide con la estrategia de expansión global de la NFL. En la presente campaña, la liga programó nueve encuentros fuera de Estados Unidos, con la idea de llegar a tener en un futuro hasta 16 partidos de carácter internacional, es decir, que los 32 equipos lleguen a tener un partido de este tipo cada año.
Si bien estos partidos permiten captar nuevas audiencias, los traslados intercontinentales, los cambios de horario y la reducción en los días de descanso complican la recuperación física de los jugadores entre un compromiso y otro. Son temas que tendrán que resolverse en el armado de los calendarios para buscar que las afectaciones sean, en la medida de lo posible, en menor medida.
"Un viaje costa a costa es un viaje larguísimo. De repente, cuando se mueven hacia Europa, alguien acostumbrado a viajar de costa a costa no se le hace tan pesado. Pero hemos visto lo que pasó en Melbourne, donde un equipo llegó días antes y jugó mejor, el otro equipo llegó un día antes y no jugó tan bien. Pero lo más impresionante es recuperarse, porque en uno o dos días deben entrenar para el siguiente partido", comentó.
El equilibrio entre el negocio y la salud
La búsqueda de un partido adicional responde a la lógica del negocio que es la NFL: más transmisiones y mejores contratos publicitarios generan mayores ingresos que se reflejan en el tope salarial y en los contratos de los jugadores gracias al acuerdo colectivo. Sin embargo, también existe el riesgo de que la pérdida de las principales figuras por lesiones disminuya el interés de la afición y la calidad de los juegos.
Para el doctor Gutiérrez Corona, cualquier modificación futura debe tomar en cuenta la opinión de los involucrados directos para evitar consecuencias irreversibles. "No hay que irse completamente hacia un lado. Será muy importante tomar esa decisión en conjunto con el Sindicato de Jugadores y con los médicos".
RGS