Queda menos de una semana para que concluya el plazo para los traspasos en la temporada 2026 de la NFL, fijado para el 10 de noviembre, pero el mercado ha registrado movimientos mediáticos que mandan un mensaje claro en cuanto a que aspiran los 32 equipos en lo que resta de campaña.
La operación estelar la protagonizaron los Tennessee Titans al ceder al estelar tackle defensivo Jeffery Simmons a los Chicago Bears a cambio de múltiples selecciones de primera ronda, un movimiento que marcó el inicio de una ola de ventas a la que le siguieron los Indianapolis Colts, quienes transfirieron a DeForest Buckner a los San Francisco 49ers y a Quenton Nelson a los Seattle Seahawks.
Se esperan todavía otros movimientos, pero lo cierto es que mucho dependerá de en dónde están parados los equipos. Unos están a un jugador de afinar su roster y su candidatura al Super Bowl LXI, en tanto otros más se encuentran en una posición incómoda: desprenderse de activos valiosos en busca de picks que ayuden a reconstruir, ya sea con una base establecida o desde cero.
Candidatos a la compra
Los equipos con aspiraciones reales de postemporada buscan redondear sus rosters mediante adquisiciones que apuntalen el camino hacia los playoffs. Los Buffalo Bills, anclados en el talento de Josh Allen, priorizan reforzar su secundaria y profundizar la línea defensiva.
En una sintonía similar se encuentran los Kansas City Chiefs, enfocados en buscar un receptor temporal que aliviane las lesiones de Rashee Rice y Tyquan Thornton, mientras que los Pittsburgh Steelers evalúan incorporar algún playmaker a la ofensiva y algún relevo defensivo que ayude a aprovechar la experiencia del veterano Aaron Rodgers.
Por su parte, los San Francisco 49ers han redoblado su apuesta competitiva incorporando talento de peso y buscando piezas adicionales para presionar al QB rival; los Detroit Lions y los Minnesota Vikings también vigilan de cerca el mercado para corregir deficiencias en posiciones clave como esquineros y linebackers.
En la Conferencia Americana, los Cincinnati Bengals urgen de solidez en su secundaria, en tanto los New England Patriots priorizan proteger el desarrollo de Drake Maye con refuerzos en la línea y la defensiva, y los Denver Broncos analizan sumar profundidad ofensiva para respaldar a Bo Nix.
Tampoco podemos olvidar a los Chicago Bears, Carolina Panthers, Houston Texans, Jacksonville Jaguars, Los Angeles Rams, New York Giants y Seattle Seahawks, que también analizarán jugadores que le den profundidad a sus rotaciones.
Los que podrían mantenerse firmes
Un sector importante de la Liga optaría por la estabilidad, apostando por la evolución de su talento actual sin comprometer el futuro financiero o el capital de selecciones en el Draft. Los Atlanta Falcons y los New Orleans Saints conservan opciones matemáticas en una disputada NFC Sur, por lo que se descartan ventas masivas pese a los altibajos recientes. La dinámica podría ser similar para los Cleveland Browns y los Dallas Cowboys, cuya prioridad es evaluar el talento joven antes de precipitarse a hacer cambios.
La gerencia de los Green Bay Packers valora incorporaciones selectivas en la línea interior sin afectar su estructura base, un criterio compartido por Las Vegas Raiders, que experimentan un repunte positivo con su head coach Klint Kubiak y descartan comprometer activos a largo plazo.
La postura de cautela y desarrollo se extiende a los Miami Dolphins, enfocados en arropar a su núcleo juvenil; los Washington Commanders, condicionados por bajas médicas sensibles, y los Tampa Bay Buccaneers, reimpulsados tras volver a recuperarse y estar medio juego detrás de Carolina por la NFC Sur.
Las que van a vender
También hay franquicias con panoramas adversos y que han comenzado a desmantelar parte de sus estructuras competitivas en busca de recursos para el futuro. Los Tennessee Titans continúan evaluando ofertas tras el traspaso de Jeffery Simmons, mientras que los Indianapolis Colts consuman una profunda reestructuración que contempla la posible salida de Jonathan Taylor, su corredor insignia.
También debemos considerar los Arizona Cardinals, dispuestos a preguntar por el valor de algunos de sus elementos veteranos, sin olvidar unos Baltimore Ravens golpeados por lesiones en la posición de quarterback (Lamar Jackson) y que obligan a replantear el curso de su temporada, o a unos Los Angeles Chargers que siguen sin conocer la victoria y están dispuestos a negociar a jugadores cuyos contratos estén a punto de expirar.
Finalmente tenemos a los New York Jets y los Philadelphia Eagles, dos equipos que contemplan movimientos selectivos a menor escala para aligerar su tope salarial y rediseñar sus rosters de cara a los próximos años, ya que tienen ciertas piezas jóvenes y atractivas, por lo que no hace falta que muevan el personal a profundidad.
RGS