El play ball está a punto de cantarse y nuestro país se alista para vivir las emociones tal y como sucedió hace tres años. La Selección Mexicana de beisbol regresa a la escena internacional con una responsabilidad de sostener el estatus de potencia.
Tras la histórica actuación en el Clásico Mundial de Beisbol de 2023, cuando la novena tricolor acabó tercera y generó conversación a nivel nacional, la edición 2026 del Clásico representa la prueba de fuego para una generación que ya no se conforma con dar la sorpresa, sino confirmar su jerarquía y, por lo menos, repetir ese lugar en el podio.
Bajo la dirección del mánager Benjamín Gil y un roster con talento tanto de las Grandes Ligas como de la Liga Mexicana de Beisbol, México se presenta como uno de los rivales a vencer en un torneo que ha logrado capturar la atención global de los aficionados al Rey de los Deportes.
México y su comienzo en el Grupo B
El camino de la novena mexicana inicia en territorio estadunidense, específicamente en el Daikin Park de Houston, Texas. Con un aforo superior a los 41 mil espectadores, este recinto —hogar de los Houston Astros en Major League Baseball— será el punto de reunión de los compromisos de Gil y compañía entre el 4 y 11 de marzo.
La Selección Mexicana comparte el Grupo B con potencias y selecciones emergentes que obligan a una concentración absoluta desde el primer lanzamiento, por lo que se especula que no debería tener problemas para avanzar a los cuartos de final dentro de uno de los dos boletos que otorga el Grupo B.
Si bien el torneo comienza de forma oficial la noche del miércoles 4 de marzo con el enfrentamiento entre China Taipéi y Australia en el Tokyo Dome, ubicado en la capital de Japón —el play ball está pactado a las 21:00 horas, tiempo del centro de México—, tendremos que esperar un poco para ver a los tricolores en el diamante, pero con duelos interesantes que servirán a manera de “aperitivo”, como el República Checa contra Corea del Sur (4:00 am) y el Australia vs República Checa (21:00), ambos a celebrarse en nuestro jueves 5 de marzo.
El debut de México será hasta el viernes 6 de marzo frente a Gran Bretaña, un duelo programado para el mediodía donde los tricolores parten como favoritos. El 8 de marzo, la actividad continúa ante Brasil a las 19:00 horas, un enfrentamiento clave para asegurar la clasificación antes de entrar a la parte crítica del calendario.
El 9 de marzo marcará el punto clave de la fase inicial cuando México se mida ante Estados Unidos, una rivalidad que ha crecido en intensidad y calidad en los últimos años y que, se espera, sea el que determine al líder de grupo.
Finalmente, el 11 de marzo, la escuadra de Benjamín Gil cerrará esta fase de grupos enfrentando a Italia, un equipo que históricamente suele presentar rosters competitivos con base en jugadores de ligas menores y Grandes Ligas, por lo que no hay espacio para los excesos de confianza.
Un roster equilibrado
La convocatoria para este Clásico Mundial refleja un balance entre el poder con los maderos y un cuerpo de lanzadores con capacidad de cierre. En la receptoría, la figura de Alejandro Kirk destaca no solo por su manejo de los lanzadores, sino por su disciplina en la caja de bateo, consolidado como uno de los receptores más consistentes de las Mayores con los Toronto Blue Jays, con quienes llegó hasta la última Serie Mundial.
En el infield, la presencia de Joey Meneses y Rowdy Téllez garantiza fuerza en las esquinas, mientras que la movilidad de Luis Urías en el campocorto y la versatilidad de jóvenes como Jonathan Aranda y Nick Gonzales ofrecen opciones para distintas situaciones de juego.
Los jardines tendrán a uno de los máximos consentidos de las tribunas en Randy Arozarena. El jardinero de los Seattle Mariners llega como uno de los rostros absolutos de esta Selección tras sólidas actuaciones en 2023 y lidera un grupo de patrulleros que incluye la velocidad de Jarren Durán y la solidez defensiva de Alek Thomas como grandes exponentes en las praderas.
El cuerpo de lanzadores es, quizá, la zona con mayor profundidad del roster. Con brazos como Javier Assad y Taijuan Walker para las aperturas y relevos largos, la seguridad del equipo recae en el brazo de Andrés Muñoz. El nativo de Los Mochis y taponero de Seattle Mariners llega como uno de los cerradores más dominantes de la actualidad, cuya velocidad de recta es capaz de silenciar a cualquier artillería.
La élite mundial
México tendrá un duro reto a lo largo del torneo. Estados Unidos cuenta con el poder histórico de Aaron Judge, el capitán de los New York Yankees y quien busca añadir un título internacional a su vitrina de galardones individuales, con la misión de regresar al país de las barras y las estrellas a la máxima gloria, tal y como ocurrió en 2017.
En el Grupo C, con sede en el Tokyo Dome, Japón es liderada de nueva cuenta por Shohei Ohtani, el fenómeno que ha redefinido las capacidades de un jugador profesional al dominar tanto el montículo como el bateo, aunque en este torneo se limitará únicamente a las acciones con el madero, por petición de Los Angeles Dodgers. Los nipones comparten pelotón con Australia, Corea del Sur, República Checa y China Taipéi.
República Dominicana, ubicada en el Grupo D junto a Venezuela (con Ronald Acuña Jr. y los hermanos William y Willson Contreras como referentes), Países Bajos, Israel y Nicaragua, llega liderada por Juan Soto, cuya capacidad para embasarse y batear con oportunidad lo convierte en el eje central de una de las alineaciones más temibles, con la misión de llegar a conquistar su segundo Clásico (ganaron en 2013). Sus compromisos serán en el LoanDepot Park de Miami, que también recibirán los juegos de eliminatorias directas.
No podemos olvidar el Grupo A, con una selección de Puerto Rico que llega con ciertas dudas debido a la falta de algunos peloteros (Francisco Lindor no jugará al no recibir el seguro médico necesario para competir, por lo que dependerán de Edwin Díaz y Nolan Arenado), con Cuba, Canadá, Panamá y Colombia como sus rivales. Jugarán en el Estadio Hiram Bithom de San Juan, capital de Puerto Rico.
La fase de eliminación
Para México, el éxito en Houston es solo el primer paso. El sistema de competencia señala que los dos mejores países de cada sector avanzarán a las rondas de eliminación directa en Miami, Florida. Los cuartos de final se disputarán el 13 y 14 de marzo, seguidos por las semifinales el 15 y 16. La culminación del torneo será el 17 de marzo, cuando conozcamos al nuevo campeón.
El reto para la selección mexicana es la consistencia. Superar el tercer lugar de 2023 implica no solo talento, sino una gestión impecable del bullpen y un bateo oportuno frente a los mejores brazos del planeta. La gloria está en la mira, y el beisbol mexicano tiene una gran oportunidad para coronarse.
MGC