A través de un mensaje compartido en sus redes sociales, se informó que este viernes 21 de marzo murió George Foreman, a los 76 años de edad; leyenda del boxeo en la categoría de los pesos pesados y medallista olímpico por Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de México 68.
En el mundo del boxeo, hay peleadores y hay leyendas. George Foreman pertenece a la segunda categoría, no solo por su brutal pegada, sino por su increíble capacidad de reinventarse. Fue un joven feroz que dominó el ring, un hombre que tocó fondo y un guerrero que desafió al destino para volver a la cima cuando todos lo daban por acabado. Su historia es una de las más inspiradoras del deporte, una prueba viviente de que nunca es demasiado tarde para hacer historia.
De las calles al oro olímpico
Foreman nació el 10 de enero de 1949 en Marshall, Texas, y creció en un barrio humilde de Houston. Su infancia estuvo llena de dificultades, y en su juventud, la violencia parecía ser su único camino. Pero el destino tenía otros planes. Doc Broadus, un entrenador visionario, vio su potencial y lo encaminó al boxeo.
En 1968, Foreman sorprendió al mundo al ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de México, demostrando un poder descomunal. En un gesto inolvidable, celebró agitando una pequeña bandera de Estados Unidos, marcando el inicio de lo que sería una de las carreras más impresionantes en la historia del boxeo.
El monstruo invencible
Cuando Foreman se hizo profesional, no tardó en convertirse en el hombre más temido del ring. Con un récord perfecto, llegó a 1973 con la oportunidad de pelear contra el imbatible Joe Frazier, campeón de los pesos pesados.
Lo que ocurrió esa noche en Kingston, Jamaica, fue un espectáculo brutal. Foreman derribó a Frazier seis veces en dos asaltos con golpes tan devastadores que inspiraron la legendaria frase del comentarista Howard Cosell:
”¡Down goes Frazier! ¡Down goes Frazier!”
Con apenas 24 años, George Foreman era el nuevo campeón del mundo, un coloso cuya pegada parecía imparable. Pero su mayor prueba aún estaba por venir.
“Rumble in the Jungle”: La pelea que lo cambió todo
Un año después, en 1974, Foreman viajó a Zaire para enfrentarse al legendario Muhammad Ali en “The Rumble in the Jungle”. Foreman era el favorito, más joven, más fuerte y más agresivo. Pero Ali tenía algo más: inteligencia.
Utilizando su famosa estrategia del rope-a-dope, Ali dejó que Foreman se cansara golpeándolo contra las cuerdas. En el octavo asalto, cuando el campeón estaba agotado, Ali lanzó un fulminante contraataque y lo noqueó, quitándole el título en una de las peleas más icónicas de todos los tiempos.
Para Foreman, esta derrota no solo fue dolorosa; fue devastadora.
La caída y el renacimiento
Tras perder ante Ali, Foreman nunca volvió a ser el mismo dentro del ring. Sufrió derrotas inesperadas y, en 1977, tras una pelea contra Jimmy Young, experimentó lo que él describe como una experiencia cercana a la muerte. Convencido de que había recibido un mensaje divino, decidió alejarse del boxeo y dedicarse a la religión.
Durante diez años, Foreman fue pastor y trabajó con jóvenes en situación vulnerable. Pero la vida le tenía guardado un segundo asalto.
El regreso que nadie esperaba
En 1987, con 38 años, Foreman hizo lo impensable: anunció su regreso al boxeo. Con sobrepeso y fuera de forma, fue recibido con burlas y escepticismo. Pero con cada pelea, fue demostrando que aún tenía dinamita en los puños.
El clímax llegó en 1994, cuando, con 45 años, desafió al campeón de los pesados, Michael Moorer. Durante nueve asaltos, Moorer lo superó en velocidad y técnica. Pero en el décimo, cuando todo parecía perdido, Foreman lanzó un derechazo fulminante que envió a Moorer a la lona.
¡Foreman había hecho lo imposible! Se convirtió en el campeón mundial de peso pesado más viejo de la historia, recuperando el título que había perdido 20 años atrás.
Un hombre de negocios y un ícono
Pero Foreman no solo noqueó a sus rivales, también conquistó el mundo de los negocios. Su famoso invento, la “George Foreman Grill”, se convirtió en un fenómeno global, vendiendo más de 100 millones de unidades.
Hoy, Foreman es recordado no solo como un boxeador brutal, sino como un hombre que nunca se rindió, que cayó y se levantó más fuerte que nunca.
La leyenda vive
George Foreman es la prueba de que el tiempo no es un enemigo, sino una oportunidad. Su historia es la de un guerrero, un sobreviviente y un campeón que desafió todas las expectativas.
Porque en la vida, al igual que en el boxeo, lo importante no es cuántas veces caes, sino cuántas veces te levantas. Y Foreman se levantó hasta convertirse en leyenda.
MGC