En la carrera de La Candelaria de la parroquia San Juan de los Lagos, ubicada en el Barrio del Cascajal, de Tampico, se llevó a cabo la tradicional carrera atlética, misma que se efectúa desde hace 62 años, pero tiene como peculiaridad que, una vez que todos los corredores llegan a la meta, hacen una fila para degustar de unos ricos tamales y champurrado.
La fresca mañana lo ameritaba, pero antes de salir, los coordinadores, Facundo Calderón, Carlos Pérez y todos los corredores acudieron al interior de la parroquia para que el presbítero Juan Maya, diera su bendición.
Antes del banderazo de salida, Facundo Calderón, comentó, “somos del barrio del Cascajal. La Candelaria es la purificación, es una carrera popular, ¡vámonos!”.
En esta ocasión el recorrido fue modificado dado que algunas calles están siendo remozadas por el ayuntamiento, pero eso no importó a los atletas que hicieron su mayor esfuerzo por llegar a la meta.
En México, el Día de La Candelaria es una tradición que se celebra el día 2 de febrero y es una fecha importante porque se relaciona con la presentación de Jesús en el templo, según la tradición católica. Pero, ¿por qué se comen tamales?
La razón es que, según la tradición, los tamales eran un alimento importante en la cultura prehispánica, y se ofrecían a los dioses. Después de la Conquista, la Iglesia Católica adaptó esta tradición y la relacionó con la presentación de Jesús en el templo.
La historia cuenta que, en el siglo XVI, los frailes católicos pidieron a los indígenas que prepararan tamales para celebrar la presentación de Jesús, y desde entonces se convirtió en una tradición. Además, se dice que la fecha coincide con la bendición de las semillas y la preparación para la siembra, lo que también se relaciona con la comida y la abundancia.
La carrera llegó a su fin. El vapor de la olla emana el aroma del tradicional platillo elaborado a base de masa, manteca, rellenos de carne de puerco, pollo, deshebrada y picadillo, envueltos en hoja de planta de plátano, que a su vez abre el apetito de los asistentes, quienes formaron una fila para recibir los tamales y su porción de frijoles molidos, sin faltar el champurrado.
“Señor, te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad; de qué nos serviría existir si no estuviéramos conscientes de ello, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar en esta carrera en el Día de la Candelaria”, es la oración por la bendición de los alimentos que hace el coordinador de la carrera Facundo Calderon, quien termina diciendo “Dios bendiga lo que caiga a la barriga”.