¡De tal abuelo, tales nietos! El golf que heredaron Álvaro y Carlos Ortiz

Graciela Becerra recuerda cómo su padre y su esposo sembraron en sus hijos la pasión por el golf. Hoy, mientras Álvaro compite en casa y construye su camino en el máximo circuito, ella celebra años de trabajo, frustraciones y sueños compartidos.

Golfista mexicano Álvaro Ortiz (Instagram @alvaroob15)
Nayarit/Enviada /
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Para Graciela Becerra de Ortiz, ver a su hijo Álvaro competir en casa, superar el corte y colocarse entre los protagonistas del VidantaWorld Mexico Open tiene un significado que va mucho más allá de una buena tarjeta. Es contemplar el resultado de muchos años de esfuerzo, de las veces que las cosas no salieron y de un camino en el que la familia aprendió a celebrar, pero también a resistir.

"Muy orgullosa. Es el cúmulo de muchos años de trabajo y de picar piedra, y gracias a Dios estamos aquí, frente a su público", expresó la madre del golfista mexicano.

La historia de Álvaro tiene capítulos importantes en el golf internacional. En 2019, después de quedarse cerca del triunfo en las dos ediciones anteriores, conquistó el Latin America Amateur Championship en República Dominicana, con un acumulado de 14 golpes bajo par. Aquella victoria le abrió las puertas del Masters de Augusta, donde superó el corte y terminó empatado en el lugar 36, como segundo mejor amateur.

Álvaro Ortiz estará en las rondas finales del Vidanta World Mexico Open 2026 (Cortesía)

Dos años después, en 2021, levantó el trofeo del Abierto Mexicano de Golf. Su trayectoria continuó entre el PGA Tour Latinoamérica y el Korn Ferry Tour, circuito en el que durante 2026 consiguió dos victorias: el UNC Health Championship, en mayo, y el Simmons Bank Open, en septiembre.

Este último triunfo, conseguido con un acumulado de 26 golpes bajo par y una ventaja de cuatro impactos, le aseguró la tarjeta para competir en el PGA Tour en 2027. Después de años de perseguir esa oportunidad, el tapatío consiguió finalmente su lugar en el máximo circuito.

Detrás de esa trayectoria también hay una familia que encontró en el golf una pasión compartida. Graciela tiene tres hijos y dos de ellos, Álvaro y Carlos, construyeron sus carreras en este deporte. Carlos ganó el Houston Open del PGA Tour en 2020 y posteriormente se incorporó a LIV Golf.

Sin embargo, para ella el éxito de sus hijos nunca estuvo condicionado a ganar torneos.

"No, la verdad no me imaginaba que así iba a ser la historia. Los apoyamos a cada uno en sus sueños y dos de ellos llegaron a lo que les gusta hacer y les apasiona. El otro también está feliz haciendo lo que le gusta. Como papás, lo único que queremos es que sean felices", explicó.

Y si algo conoce bien la familia Ortiz es la frustración que puede producir el golf. Un deporte en el que una mala ejecución puede echar por tierra el trabajo de horas y en el que la recompensa no siempre llega a pesar de la preparación.

Graciela tiene una manera muy particular de entenderlo: la responsabilidad está en quien toma el palo y se coloca frente a la pelota.

"Creo que es de los deportes más frustrantes que existen, porque la pelota está estática. Todo depende de cómo tú le pegues. Le puedes echar la culpa al caddie, a que alguien gritó o a lo que tú quieras, pero al final de cuentas tú eres el que está a cargo de la pelota".
Graciela Becerra de Ortiz, madre de Carlos y Álvaro Ortiz (Olga Hirata)

La reflexión no se queda en el campo. Para ella, el golf también representa una lección sobre la manera de enfrentar la vida.

"Creo que así es también la vida. Tú eres el arquitecto de tu propio destino. Le puedes echar la culpa a tus padres, a tu maestro o a lo que sea, pero al final de cuentas el que lleva las riendas de tu vida eres tú".

Por eso, cuando sus hijos atraviesan momentos complicados, la familia procura ser ese lugar al que siempre pueden regresar, sin importar el resultado.

"Creo que la familia juega un papel muy importante. Ellos saben que cuentan con nosotros. Para los que están en este deporte y creen que van a estar ganando y ganando y ganando, mejor que se cambien, porque en este deporte se gana poco, se aprende mucho. Lo más importante es el proceso, estar ahí y seguir luchando por tus sueños".

La pasión, además, tiene raíces familiares. El abuelo y el padre de Álvaro también jugaban golf, y fueron ellos quienes acercaron a los hermanos Ortiz a este deporte.

"Entre mi papá y mi marido, que también juega golf, les entró el gusanito de querer hacer lo mismo que su abuelo y que su papá. Creo que por eso están aquí", recordó.

Ahora, mientras Álvaro disfruta de una semana especial frente al público mexicano, Graciela puede mirar el recorrido con el orgullo de quien conoce lo que hay detrás de cada golpe. Porque antes de Augusta, de los trofeos y de la tarjeta del PGA Tour, hubo una familia que entendió que acompañar un sueño también significa estar presente cuando las cosas no salen.

Y quizá esa sea la enseñanza más importante que el golf le dejó a los Ortiz: no siempre se gana, pero siempre hay algo que aprender y una razón para volver a intentarlo.



MGC


  • Olga Hirata
  • Olga Hirata no cubre historias: las desnuda. Periodista deportiva incisiva, ve más allá del marcador y escribe desde la grieta humana. No busca agradar, busca verdad—y la dice sin anestesia.

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