Anotar tres goles en cualquier partido le da el derecho a un jugador de llevarse el balón del encuentro a casa como trofeo, a menos que un árbitro diga lo contrario.
Durante la goleada del Southampton al Manchester City, el delantero senegalés Sadio Mané vapuleó con tres tanto a los Citizens y al término del juego caminaba con el esférico rumbo a los vestidores. Entonces apareció el árbitro Andre Marriner para arrebatarle el balón y posteriormente devolvérselo con una sonrisa en el rostro.
El momento fue captado por el equipo vencedor, que en su cuenta de Twitter publicó el chusco evento acompañado del mensaje: "Ese no es más tu balón, árbitro".