Perdió una apuesta. Sobre la mesa había un sombrero y una máscara; eligió la segunda. Después, un amigo le pidió que se quitara la playera. Hizo unas lagartijas, tomó el jalador y salió a limpiar parabrisas en un crucero de Minatitlán, Veracruz. Así nació Limpiaparabrisas MX, un personaje que convirtió su físico en una herramienta para llamar la atención y, ahora, busca utilizar esa popularidad para ayudar a otros.
Detrás de la máscara hay un hombre con negocios de taquerías y pasado como fisiculturista. Este año tenía previsto competir, pero la viralidad cambió sus planes. El personaje lo llevó a recorrer distintos estados de la República y también le abrió una posibilidad inesperada: probar suerte en la lucha libre.
"En su tiempo fui fisiculturista e iba a competir. De hecho, este año iba a competir, pero, pues, ya surgió el personaje y ya estoy acá", cuenta.
En Cancún incluso lo invitaron a subir a un ring de lucha libre. No descarta intentarlo si aparece otra oportunidad, aunque reconoce que es un terreno exigente.
"Son palabras mayores. En Cancún me invitaron a un ring, pero solamente como de prueba y eso. Y sí, la verdad, también está pesado", admite.
Por ahora, sus escenarios son los cruceros. Allí, el trabajo de los limpiaparabrisas depende de la respuesta de los automovilistas: algunos aceptan el servicio y dejan dinero; otros lo rechazan o se molestan ante el acercamiento. En ese intercambio de pocos segundos, el trabajador suele quedar reducido a una presencia incómoda entre el tránsito, sin que necesariamente se conozcan sus circunstancias personales.
El problema también tiene una dimensión estadística. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) mide la informalidad laboral y ha documentado actividades realizadas a cambio de propinas, pero las fuentes consultadas no permiten establecer cuántas personas se dedican específicamente a limpiar parabrisas en México.
En 2024, el 54.4 por ciento de la población ocupada trabajaba en condiciones de informalidad, de acuerdo con la Medición de la Economía Informal del instituto. El dato dimensiona el contexto laboral del país, no el tamaño de este oficio en particular.
Limpiaparabrisas MX llega a cada ciudad, busca un crucero con circulación y presencia de trabajadores, y conversa con ellos. Pregunta cuánto ganan al día, cuánto reúnen a la semana y qué necesitan llevar a casa. Después propone un reto: conseguir en dos horas lo que normalmente obtendrían durante una jornada completa.
"Vamos a hacer que en dos horas ganemos lo que tú sacas en un día completo", les plantea.
Una de las experiencias que más recuerda ocurrió en Campeche. Allí conoció a un limpiaparabrisas cuya hija estaba enferma y cuya familia enfrentaba dificultades económicas. Durante una hora y media reunieron 800 pesos. El dinero fue para el trabajador, con la intención de que pudiera llevarlo a casa.
"Ese día sacamos 800 pesos en una hora y media, en Campeche. El chavo se sintió muy alegre, muy feliz, y yo le dije: 'mira, acá está el dinero para que se lo lleves a tu hija'".
La historia lo conmovió porque también es padre. Entiende la preocupación de una familia cuando la enfermedad aparece y los recursos no alcanzan.
"Yo me pongo en su papel porque también tengo hijas y no me gustaría que estuvieran enfermas", explica.
Su personaje recibe piropos, provoca curiosidad y atrae miradas. Algunas mujeres le piden que les limpie los lentes; otras personas encuentran cualquier pretexto para acercarse. Él reconoce que disfruta esa atención, pero insiste en que la fama no es el objetivo principal.
"Se siente algo muy, muy bonito, créeme. Pero, más que nada, yo voy a ayudar a la gente".
Su sustento, aclara, proviene de sus negocios en su natal Veracruz. En los cruceros busca aprovechar la popularidad para mejorar el ingreso de quienes trabajan allí, personas que, como él mismo señala, también tienen familias que mantener.
"Como todos, tenemos familias y hay que llevar un poquito de bocado a nuestras casas. La gente sí los discrimina mucho", afirma.
El fisiculturismo quedó en pausa, la posibilidad de subir a un ring sigue abierta y las taquerías continúan siendo su principal fuente de ingresos. Mientras tanto, Limpiaparabrisas MX recorre el país con agua, trapo y jalador. La apuesta ahora es distinta: que la atención que despierta un personaje viral se traduzca en dinero para quienes, al cambiar el semáforo, vuelven a quedar a merced de la decisión de cada automovilista.
RGS