Sin despeinarse, Rayados de Monterrey cumplió con la tarea y selló su boleto a la siguiente ronda de la Concacaf Champions Cup tras imponerse 2-0 al Xelajú MC, dejando el marcador global en un claro 3-0. El equipo regio fue amplio dominador y nunca vio en riesgo la eliminatoria.
Desde los primeros minutos el conjunto albiazul salió decidido a imponer condiciones, presionando alto y obligando al cuadro guatemalteco a replegarse.
Para el minuto 15, Monterrey ya tenía el control absoluto del balón, con posesiones largas y circulaciones que movían de lado a lado a la defensa rival, aunque todavía sin generar un peligro real frente al arco.
Al 23, Iker Fimbres avisó con un disparo de media distancia que terminó en las manos del arquero. Pero el canterano no perdonaría después: al 31, tras una descolgada comandada por Sergio Canales y un pase preciso de Anthony Martial, Fimbres definió para abrir el marcador y encaminar la noche en el Gigante de Acero.
Antes del descanso, Uros Durdevic y Carlos Salcedo probaron al arquero Rubén Darío Silva, que evitó una diferencia mayor con buenas intervenciones.
Para el complemento, Alonso Aceves ingresó en lugar de Salcedo, quien salió lesionado tras un pisotón. Monterrey mantuvo el dominio y estuvo cerca del segundo cuando Martial sacó zurdazo que se estrelló en el poste.
Más tarde, Canales volvió a exigir al guardameta al 66', antes de salir de cambio por Oliver Torres, mientras los regios seguían generando llegadas constantes.
Martial tuvo dos oportunidades claras más, primero al 77' con una jugada a velocidad que terminó en el cuerpo del arquero y luego al 80 'con un disparo apenas desviado.
La insistencia encontró premio al 82, cuando Jesús Corona fue derribado en el área y el árbitro marcó penal. Lucas Ocampos tomó el balón y convirtió desde los once pasos para el 2-0 definitivo.
Con autoridad, orden y pegada en los momentos justos, Rayados resolvió la serie sin sobresaltos y confirma su candidatura en el torneo.
Se notó la diferencia de plantel, de ritmo y de idea. Rayados jugó con paciencia, sin volverse loco, entendiendo que la eliminatoria se gana también con control emocional. Cuando aceleró, lastimó; cuando tuvo que pausar, lo hizo. Eso habla de un equipo que sabe competir este tipo de torneos.
Monterrey ya está en la siguiente fase y ahora queda a la espera de conocer a su próximo rival en la competencia continental.
RGS